Asistencia a domicilio, la garantía personal
La asistencia a domicilio la llevan a cabo personal cualificado que se desplaza hasta la vivienda de la persona mayor que, por un motivo u otro, no puede ir a un centro donde le proporcionarían los cuidados que necesita, quedando así garantizada su autonomía personal.
Este tipo de ayuda suele ofrecerla, bien personal de empresas especializadas o algún miembro del propio entorno familiar. El primero, es el caso de Apado Fundación Privada, una entidad sin ánimo
de lucro que centra su actividad en el ámbito de la atención domiciliaria desde hace más de dieciocho años. Para su fundadora y directora, María Ayats Vidal, “se viven muchos dramas silenciosos
en este país, y a pesar de que se han intentado crear diversos mecanismos desde diferentes ámbitos para ayudar a las familias que tienen alguna persona dependiente a su cargo, sigue
existiendo mucho sufrimiento y mucha incomprensión”.
La situación de estas familias, a la hora de procurarse este tipo de atención, ha ido empeorando a lo largo de los últimos años. “Las familias, económicamente, van muy ahogadas y el paro está
castigando a mucha gente, lo que provoca que se demanden servicios muy ajustados de precio y opten por pedir menos horas de atención de las que necesitan realmente”, señala. Para la responsable
de Apado, la situación actual que vive el sector de la atención domiciliaria es paralela a la crisis económica que estamos viviendo. “Sigue existiendo una demanda muy importante por parte de las
familias, pero éstas no disponen de recursos suficientes como para proporcionarse un servicio profesional y de garantías”.
Se han dado algunos pasos en el sentido de ayudar a las familias, pero muchas siguen quedando fuera de los baremos que marca la administración para recibir una ayuda, y cuando ésta llega, en
ocasiones es simbólica.
La crisis económica se nota... y mucho
Según explican las fuentes consultadas, muchas familias necesitan recibir el servicio, pero no lo pueden financiar, y las entidades tienen que seguir cumpliendo con todos los requerimientos que
marca la ley: la prevención de riesgos laborales, el cumplimiento de la normativa referente a la protección de datos, etc. En el caso de Apado, se ha apostado por la formación del personal,
trabajando con la voluntad de garantizar el mejor tipo de atención para cada caso particular. Este esfuerzo de intentar acercar el servicio al mayor número de familias, no es fácil. Se
lamenta María Ayats de que las subvenciones y ayudas para realizar proyectos destinados a los colectivos más vulnerables procedentes de las Obras Sociales de Cajas de Ahorro y
Administración se han recortado considerablemente.
Por otro lado, la crisis económica puede facilitar la aparición de empresas que, aprovechándose de la situación, pueden llegar a proporcionar personal sin cualificar a bajo coste, tanto a
familias como a centros socio sanitarios, lo que ocasiona que la persona que realiza el servicio reciba una remuneración muy baja. “Esta situación puede ser caldo de cultivo para la
explotación laboral, y para la falta total y absoluta de garantías mínimas en la calidad del servicio que finalmente recibe la persona, lo que posibilita un panorama nada fácil para
entidades que cumplen escrupulosamente con lo que marca la ley”. Apado, por ejemplo, afronta este panorama ampliando el campo de actuación en función de los diferentes colectivos con los que
trabaja. También se ha reforzado el contacto con algunas instituciones para llegar a familias que se encuentran en situación más precaria, aunque la respuesta que se obtiene puede ser muy
desigual o simplemente no exista. “La crisis económica nos afecta a todos de una u otra manera. Empezamos en el año 1992 y hemos llegado hasta aquí porque lo prioritario para nosotros siempre han
sido las personas: los cuidadores, las cuidadoras, las familias, las situaciones concretas que se viven con sufrimiento, las personas que necesitan esa atención para mejorar su calidad de
vida, los mayores, el discapacitado, el enfermo…. De ahí que apostemos por la acogida, la orientación, que facilitemos la formación y la especialización de nuestros profesionales, el trato y el
seguimiento permanente de cada caso, de cada familia y de cada persona. Esa ha sido y será siempre nuestra forma de trabajar”, subraya María Ayats.
La situación tiende a mejorar
¿Cuáles son las perspectivas? Los profesionales piensan que las cosas se reubicarán, porque tienen mucha confianza en que la situación vaya mejorando. En el sector de la atención domiciliaria
podemos hablar de posibles tendencias que pueden marcar el futuro: intrusismo profesional, precariedad laboral, falta de profesionalidad y calidad en el servicio que recibe la familia por parte
de estas empresas que pueden no cumplir la ley… Es necesario que las instituciones competentes sean conscientes de que está en juego la salud de las personas, por lo que se debería mejorar la
coordinación con estas instituciones y llegar a puntos de acuerdo que permitan que las familias tengan algún tipo de ayuda, aunque sea mínima, pero que no sea testimonial. Las entidades que están
en primera línea de intervención agradecen que las demandas sean atendidas con un mayor grado de receptividad por parte de la administración, que se valore el cumplimiento escrupuloso de la ley y
el tipo de atención que proporcionan.
Servicios a la carta
Los servicios que ofrecen las empresas que prestan asistencia a domicilio van, desde los personales (aseo e higiene, cambio de ropa, atención especial para personas encamadas, ingestión de
alimentos, recogida y gestión de recetas…), a los domésticos (limpieza de la vivienda, realización de compras domésticas), incluidos los servicios de apoyo familiar (para familiares de enfermos
de larga duración sometidos a una cierta presión, guardias hospitalarias), de apoyo socio-educativo (adquisición de hábitos sociales y de comportamiento), culturales y recreativos, etc.
El personal que acude a casa del paciente cuenta con todo tipo de conocimientos relacionados con los síndromes geriátricos y cuidados al final de la vida, siendo recomendable que el servicio
disponga de un geriatra y enfermera con formación específica. Al respecto, el Libro Blanco de la Dependencia, de la SEGG, señala que los programas de atención domiciliaria son una opción
asistencial que puede proporcionar a los ancianos dependientes una mejor calidad de vida: menores complicaciones graves, disminución de la institucionalización, menor número de reingresos, mejora
de la información y la relación médico-paciente.
Los dos servicios más importantes que incluye la atención domiciliaria son la asistencia sanitaria y la hospitalización a domicilio. En el primer caso, se trata de un servicio dirigido a toda la
población que, desde los centros sanitarios de atención primaria, presta los cuidados de salud integrales y en su domicilio a las personas con necesidades sanitarias y a sus familias, con el
propósito de promover, mantener y restaurar la salud o, en su caso, minimizar el efecto de la enfermedad o la discapacidad. En algunas Comunidades se han formado unos denominados equipos de apoyo
de atención domiciliaria, unas veces dependiendo de Atención Primaria y otras de varias entidades, pero en íntima relación con la Atención Primaria de Salud; estos equipos dan soporte en casos
asistenciales complejos, sirviendo con frecuencia de enlace preferente con los recursos hospitalarios.
Por su parte, la Hospitalización a domicilio se refiere a un recurso que presta atención en el domicilio, desde el hospital de referencia, a determinados usuarios que requieren un cuidado
sanitario que, de no existir, precisarían de una estancia hospitalaria durante un tiempo limitado y siempre bajo la supervisión y el apoyo de profesionales sanitarios. Esta modalidad de atención
produce una menor distorsión en la vida del paciente y en la de su familia o cuidadores, proporcionando una atención más cercana.
De todos modos, la asistencia a domicilio no debe sustituir nunca al ingreso hospitalario, y el traslado sólo será necesario en el caso de que apareciese una desestabilización clínica de la
patología de ingreso o complicaciones que no se puedan asumir por parte de la Unidad.
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