Con la llegada de la menopausia, los músculos, huesos y articulaciones necesitan un cuidado extra ya que disminuyen los niveles hormonales y esto repercute en el tono, fuerza y elasticidad de los tejidos. Esa debilidad también puede afectar al suelo pélvico, el sistema de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcta y suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad. Su daño o debilidad puede provocar pérdidas de orina, prolapso genital, dolores y disfunción sexual.

 

Como cualquier músculo, el suelo pélvico puede trabajarse para que esté más fuerte y tonificado para recibir el impacto de nuestro día a día y hacer frente a la disminución de los niveles hormonales. El secreto es entrenar la musculatura de forma constante y suave.

 

Para trabajar la zona, en el mercado podemos encontrar distintos productos que nos pueden ayudar y facilitar el ejercicio. Si está dañado podemos comenzar la recuperación con  Pelvix de Femintimate. Es una terapia totalmente natural basada en la realización de ejercicios de los músculos del suelo pélvico mediante el aumento gradual de pesos. Con la utilización de Pelvix, el estímulo se consigue naturalmente, provocando un acto reflejo de la pelvis para contrarrestar la acción de la gravedad.Esta terapia cuenta con 6 fases de ejercicios mediante un aumento gradual de pesos que va desde los 19 gramos hasta los 64 gramos. La primera consiste en mantener Pelvix sin peso alguno (19 g.) durante unos 15 minutos mientras estamos de pie o en movimiento, pero nunca en reposo. Luego habrá que ir aumentando el peso hasta poder soportar con comodidad el último (64.). La duración de cada fase dependerá de cada caso particular y el nivel de daño.

 

Tras una primera terapia con Pelvix, un segundo paso sería una rehabilitación con bolas de Kegel, con un peso de 84 gramos permiten la contracción de los músculos del suelo pélvico aguantando unos segundos y relajando. Al comienzo, debido al salto de peso, este ejercicio se debe hacer de forma suave, sin que llegue a doler, para luego ir subiendo la intensidad. Este ejercicio puede hacerse mientras hacemos tareas cotidianas tumbada, sentada o de pie.

 

Otras claves para mantener el suelo pélvico sano son mantener siempre una buena postura corporal, evitar el levantamiento de cargas excesivas, tener hábitos miccionales adecuados, no sufrir estreñimiento, cuidar la higiene íntima y acudir a las revisiones ginecológicas de forma periódica.