Encontrarse sin trabajo a cierta edad puede parecer un camino sin salida. Según datos de la última Encuesta de población (EPA), la tasa de paro se sitúa cerca del 25 %, y de este porcentaje aproximadamente un 3 % corresponde a gente que tiene más de cuarenta años. La mayoría llevaban casi toda su vida laboral en el mismo puesto de trabajo y en sectores que actualmente no podían seguir ofreciendo los retos laborales del pasado. ¿Cómo debe hacerlo este colectivo para encontrar trabajo?

Según datos del Eurobarómetro de 2012, una de cada veinte personas ha sido discriminada por motivos de edad. «Con la edad pueden decaer algunas capacidades sensitivas y cognitivas, sobre todo en la última etapa laboral», asegura Eva Rimbau, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC. La parte positiva de la edad, asegura la experta, es que las empresas valoran cada vez más las competencias propias de los trabajadores séniors. «El pensamiento estratégico, la capacidad de deliberar, la red de contactos y la capacidad lingüística son algunas de las capacidades que solo se adquieren con la edad», constata Rimbau. Teniendo en cuenta los dos factores, pues, Rimbau asegura que la clave para que un parado sénior se reincorpore al mercado laboral es pasar por la formación. Los datos lo constatan. Según el VII informe mayores de 45 años en el mundo laboral de la Fundación Addeco, siete de cada diez nuevos empleados de más de cuarenta y cinco años que encontró trabajo en 2015 se habían reciclado en competencias profesionales.

¿En qué tienen que reciclarse? 

Según Rimbau lo primero que tiene que hacer un trabajador sénior que se encuentra en el paro es dejarse aconsejar por los servicios de ocupación y realizar cursos relacionados con las necesidades detectadas en su zona geográfica. Tanto la economista como la profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación Montse Guitert coinciden, sin embargo, en que una competencia imprescindible en cualquier puesto de trabajo es la digital. «Difícilmente personas sin estas habilidades encontrarán un lugar en el mercado laboral de hoy en día», apunta Guitert.

Las dos expertas alertan, sin embargo, de que el reciclaje formativo no solo deben llevarlo a cabo los parados sino también los que tienen trabajo. «Desde el punto de vista de los responsables de recursos humanos, se valora mucho la iniciativa del trabajador de estar en constante evolución», insiste Rimbau. En este sentido la economista recomienda actualizar los conocimientos para afrontar los escenarios futuros planteados por las tecnologías y las formas de «trabajar cambiantes». «En un futuro algunos trabajos pueden desaparecer debido a la automatización, y hay que recordar que la cuarta revolución industrial es para trabajadores altamente cualificados y con una gran capacidad de adaptación, flexibilidad y aprendizaje continuo», constata Rimbau.