Durante siglos se ha considerado al sueño como una función fisiológica pasiva, como una desconexión del cerebro, necesaria pero infravalorada. Esto cambió con el descubrimiento de la fase REM del sueño en 1953, que demostró los beneficios del sueño para la salud del ser humano.
¿Por qué es tan importante dormir?
 
El sueño juega un papel vital en la buena salud y el bienestar durante toda la vida. Dormir con un sueño de calidad y en el momento adecuado contribuye a tener una buena salud mental, física, mejora la calidad de vida y la seguridad vial y en el trabajo.
Para el Dr. Jesús Pujol, médico de familia y de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (CAMFiC) “el hecho de sentirnos en forma mientras estamos despiertos depende en parte de lo que sucede mientras estamos durmiendo. Durante el sueño, el cuerpo está trabajando para mantener nuestra salud mental y física. En niños y adolescentes, el sueño también ayuda al crecimiento y al desarrollo”.
Los cambios sociales, la concepción de los hábitos saludables y el sueño
Vivimos en un país donde se dedican más horas a las actividades laborales que en los países de nuestro entorno y donde además se da la circunstancia de que las oportunidades de ocio están disponibles hasta bien entrada la madrugada.
Para el Dr. Jesús Pujol de CAMFiC “estos condicionantes motivan que tendamos a prolongar nuestro horario diurno a base de acortar tiempo de sueño. Este cambio de hábitos, altera el funcionamiento circadiano de nuestro organismo (ritmo de sueño y vigilia) y la alteración de esta coordinación temporal que es imprescindible para varias de las funciones homeostáticas puede dar lugar a la aparición de patologías en diferentes órganos y sistemas”.
Y no sólo la alteración del ritmo circadiano sino también la reducción de las horas de sueño escatimadas con el fin de alargar el día también son causas, hoy ya demostradas de: problemas de concentración y de rendimiento intelectual y laboral, de la oxigenación de nuestro corazón y cerebro, de la aparición o el mal control de enfermedades cardíacas, de la enfermedad renal, de la hipertensión arterial, de la diabetes y de accidentes.
La deficiencia de sueño también aumenta el riesgo de obesidad y también juega un papel en la fertilidad y la inmunidad.
El sueño es tan importante como la dieta y el ejercicio físico
Mantener el hábito de dormir el número de horas adecuadas depende de nuestra manera de vivir y del valor que le damos al sueño como fuente de salud. En cambio, si tenemos la percepción de que a pesar de haber tenido cuidado con todos los elementos para favorecer que durmamos bien, no disfrutamos de un descanso reparador, es hora de consultar a los profesionales sanitarios.
En este sentido, el Dr. Pujol de CAMFiC recuerda que “los médicos de familia son los que pueden ayudarnos a descubrir si realmente sufrimos un trastorno del sueño, orientarnos sobre las mejores conductas higiénicas y tratamientos a seguir y si conviene que nos atienda un especialista del sueño”.