No dormir lo suficiente es considerado una epidemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya que afecta al rendimiento y bienestar. La falta de sueño puede provocar, además de dolencias físicas, estrés, agotamiento, problemas de memoria o alteraciones del comportamiento.

Estas afecciones se agudizan más en las personas mayores. Por lo general, la calidad del sueño de los mayores no es menor sino diferente. Las características del sueño en los mayores es diferente en algunos aspectos a la del resto de adultos: la duración del sueño nocturno disminuye, es más fragmentado, se tiende a las siestas diurnas o “cabezadas múltiples durante el día”, disminución de la cantidad de sueño respecto al tiempo en la cama, o mayor número de despertares nocturnos, que pueden ser más prolongados. Así, es muy común que una persona sana de 70 años, se despierte varias veces durante la noche.

Se recomienda que las personas mayores duerman diariamente de 7 a 8 horas, y está demostrado que si duermen las horas necesarias tienen mejor funcionamiento cognitivo, menos enfermedades físicas y mentales y mejor calidad de vida en general.

Atenzia, empresa especializada en atención socio-sanitaria, con motivo del Día Mundial del Sueño, que se celebra el próximo viernes, 17 de marzo, ofrece una serie de pautas para una correcta higiene del sueño, aprender a relajarse antes de acostarse y conseguir así un sueño reparador y adecuado a su edad:

–      Irse a la cama a la misma hora todas las noches y levantarse a la misma hora cada mañana, de este modo se reprograma el ciclo de sueño.

–      Levantarse con el sol: la luz solar ayuda a reajustar el reloj biológico interno cada día.

–      Hacer ejercicio suave durante 20-30 minutos cada día pero no justo antes de dormir.

–      Evitar el alcohol y las bebidas excitantes cerca de la hora de dormir: puede causar sudores, dolores de cabeza y sueños intensos.

 

–      No irse a la cama hambrientos pero evitar cenas abundantes.

–      Si se es insomne, no tener un reloj visible en el dormitorio; mirar el reloj sólo intensifica el malestar.

–      No transformar el tiempo en la cama en el tiempo de resolver los problemas. Por ello es recomendable hacer una lista para hacer al día siguiente y después intentar dejar de pensar en ellas.

–      Revisar si las siestas ayudan en el rendimiento diario o provocan insomnio y actuar en consecuencia.

–      Ventilación e higiene adecuada.

 

Además es importante tener una rutina de relajación antes de ir a la cama: baños de agua caliente, lectura, estiramientos, ejercicios de respiración y para destensar el cuerpo.