El blanqueamiento es el tercer tratamiento de estética dental más demandado, por detrás de las limpiezas dentales y las reconstrucciones. En concreto, el 10% de los adultos acude al dentista para recibir este tratamiento, según el Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2016. Además, este tipo de tratamientos tienden a dispararse a finales de primavera y los primeros meses de verano, alcanzando su pico en mayo. Según datos asistenciales de Sanitas Dental, entre mayo y julio de 2016 se realizaron un 49% más de blanqueamientos con respecto a la media anual. Tendencia que se confirma este año, aumentando un 92% durante los meses de mayo y junio respecto a 2015.

En la actualidad, existen numerosos productos de venta en farmacias e, incluso, en supermercados que permiten blanquear los dientes. Sin embargo, estos se usan sin supervisión por parte de un odontólogo y con férulas de blanqueamiento que no están hechas a medida y que provocan que el gel blanqueador no quede restringido a los dientes sino que se esparza por toda la boca.

“Un blanqueamiento dental no es meramente un tratamiento estético que se pueda realizar en cualquier lugar sino que es un tratamiento odontológico. Este debe ser realizado por un dentista colegiado que, además, evalúe los requisitos previos de salud que se deben cumplir”, explica Patricia Zubeldia, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental.

Existen dos tipos de blanqueamiento dental. En primer lugar, el que se realiza en la clínica dental utilizando una técnica de fotoactivación y dura alrededor de 45 minutos. Este consigue blanquear los dientes, dependiendo de las tinciones de los mismos, aproximadamente 3 tonos. Y, en segundo lugar, el que realiza el paciente en casa colocando un gel blanqueador en unas férulas hechas a medida en el dentista, al cual se denomina blanqueamiento dental ambulatorio. “La mejor manera de conseguir blanqueamientos dentales exitosos y de larga duración es mediante una técnica combinada, es decir, haciendo parte del tratamiento en la clínica y parte en casa”, añade la odontóloga Zubeldia.

Este tipo de tratamiento no se recomienda que se lo realicen niños menores de 18 años, mujeres embarazadas o aquellos que padezcan sensibilidad dental, problemas gingivales o patologías como la estomatitis u otros trastornos de la boca, ya que pueden sufrir efectos secundarios de gravedad variable.

Por ello, la odontóloga de Sanitas Dental, Patricia Zubeldia, da las siguiente recomendaciones que deben tenerse en cuenta antes de realizarse un blanqueamiento dental:

·         No funciona en empastes, coronas o carillas de cerámica o porcelana. Por lo tanto, tras el tratamiento resulta necesario cambiarlos, ya que el contraste resulta antiestético.

·         Hay que valorar el color de la piel con el fin de que el resultado del tratamiento parezca lo más natural posible.

·         Es necesario realizar una limpieza bucal previa, así el agente blanqueador tendrá más efecto, ya que estará en contacto directo con la superficie del diente.

·         El paciente debe tener una buena salud dental y, si no fuese así, hay que realizar a priori todos los tratamientos precisos para conseguirlo.

·         Entre 15 y 30 días antes del inicio del tratamiento, el paciente dejará de usar agentes desensibilizantes y productos con flúor.

Algunas pacientes experimentan algún tipo de sensibilidad dental, ya sea durante o después del tratamiento blanqueador que se describe como ‘dolores punzantes’ en las primeras 48 horas. En estos casos, se deben evitar alimentos y bebidas frías o calientes y el dentista también le podrá recomendar un gel desensibilizante para prevenir la sensibilidad dental.

Una buena higiene oral diaria, fundamental para mantener los resultados

Durante al menos un mes después del tratamiento de blanqueamiento dental, el paciente debe evitar alimentos o bebidas con muchos pigmentos, ácidos y cualquier producto que provoque manchas. “El tabaco, el vino, el café o el té continúan manchando los dientes después de un blanqueamiento de forma natural, ya que contienen sustancias que tiñen los dientes en pequeñas dosis. Es importante tener una buena higiene oral diaria para mantener los resultados del tratamiento”, añade la odontóloga de Sanitas Dental, Zubeldia.

Por otro lado, también pueden contribuir a la decoloración de los dientes, las caries dentales, los empastes, el sarro o si los nervios y los vasos sanguíneos son dañados por una caries o un golpe. “Por ello, es fundamental realizar visitas periódicas al dentista para controlar este tipo de problemas. Además algunos tipos de manchas pueden ser causadas por enfermedades o medicamentos. Por ejemplo, si un tipo de antibiótico llamado “tetraciclina” se administra a niños cuyos dientes aún están desarrollándose, cuando sean adultos sus dientes tendrán, probablemente, un aspecto amarillento o marrón”, comenta Zubeldia.