La odontofobia o el miedo a acudir al dentista es un síntoma común entre la población española. No obstante, se estima que más de un 40% presenta una fobia moderada y un 15% lo sufre de manera más severa*. Este miedo provoca nerviosismo, ansiedad e incluso llega a ser la causa de que el paciente retrase o cancele su cita con el especialista, descuidando su salud bucodental. “La boca es un lugar muy sensible por lo que las molestias derivadas de tratamientos previos son difíciles de olvidar lo que, en algunos pacientes, contribuye a generar ese pánico al dentista”en palabras de Gustavo Camañas, miembro de la Comisión Médica de Vitaldent. “Aunque esta fobia también puede presentarse sin haber pasado nunca por la consulta del dentista”, sostiene.

 

El Dr. Camañas nos ofrece diversos consejos para que la visita al dentista sea productiva y resulte más agradable:

  • No retrasar lo inevitable: debemos pensar que demorar la visita puede complicar el diagnóstico si se tiene alguna infección o problema bucodental. Es mejor tratar los problemas a tiempo y en cuanto se detecten. Cuanto más tiempo pase, la situación puede agravarse. Camañas recomienda “acudir cada seis meses al odontólogo para realizarse una revisión”. Así que no te olvides de lo más importante: encontrar una solución.
  • Confiar en el experto: El dentista es un profesional con una formación adecuada y con experiencia, por lo que debemos confiar en su diagnóstico y tratamiento. Si creemos estar sufriendo un episodio de odontofobia, debemos contárselo al dentista o a su equipo para que nos ayuden in situ.
  • Resolver todas las dudas. Si se tienen preguntas, no dudemos en compartirlas con el dentista: cuanta más información poseemos, más tranquilos solemos quedarnos, lo que ayuda a disminuir la ansiedad.
  • Acudir acompañado. Si el miedo es difícil de gestionar, acudamos a la consulta con un familiar o un amigo que nos ayude a relajarnos y sentirnos en un ambiente más familiar.
  • Trabajar por superar los miedos. La sugestión es un arma muy poderosa y, en muchas ocasiones, la fobia no hace otra cosa que alimentarla. Lo mejor, en estos casos, es no dar muchas vueltas al asunto. Debemos intentar no generar pensamientos negativos que nos predispongan en contra.

 

Camañas recuerda, en definitiva, que “los dentistas son profesionales conscientes, en todo momento, de que los pacientes sienten dolores intensos en la zona de tratamiento. Pero con información y confianza, podemos reducir la ansiedad e incomodidad que, muchas veces, generan las consultas a los dentistas”.

 

* Encuesta poblacional sobre La Salud Bucodental en España, elaborado por el Consejo de Dentistas, Oral B y la Fundación Dental Española (2015).