La Asociación de Centros Geriátricos del Principado de Asturias (Ascege), celebró su I Jornada de Atención Residencial,  centrada en el uso adecuado de las sujeciones,  que contó con la colaboración de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales y la Sociedad de Geriatría y Gerontología,  con el tema ético como elemento común de todas las ponencias. La convocatoria, que tuvo lugar en el Edificio Administrativo de la Consejería de Hacienda y Sector Público de Oviedo, contó con una gran asistencia de profesionales del sector.

El presidente de Ascege, Arsenio Alonso Collada, inauguró la jornada explicando que “el tema de las sujeciones para mayores en centros residenciales es un debate necesario, por lo que el objetivo de estos encuentros es aprender más desde el punto de vista médico, ético y administrativo”. En el Principado de Asturias se han puesto en marcha varias iniciativas para la eliminación de las sujeciones en distintas residencias, y se pretende implantar este proyecto en la mayoría de ellas, aunque su eliminación total está abriendo una gran discusión entre los diferentes sectores implicados en el tema, ya que es muy difícil delimitar lo que es más ético o necesario, según se fue dejando patente en las diversas intervenciones.

“No tenemos una receta, pero las sujeciones se deben reducir en lo posible”, puntualizó Alonso, que recomendó que cada uno “haga lo posible en el sentido ético, profesional y organizativo”.

La jornada contó con la presencia de Nerea Eguren Adrián, directora general de Planificación, Ordenación e Innovación social de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales del Principado de Asturias. Eguren explicó en su intervención que “el tema de las sujeciones siempre ha generado controversia, para el que aún no hay consenso. Sin embargo, y ciñéndonos hoy a las personas dependientes en centros gerontológicos, hay que dejar claro que el uso adecuado de las sujeciones debe realizarse partiendo en todo momento de los principios de dignidad y el respeto a las personas mayores, además de la formación a los profesionales”.

Debate ético

Carmelo Gómez Martínez, coordinador regional de Mensajeros de la Paz Murcia, fue uno de los participantes, con la ponencia ‘Las implicaciones éticas de la sujeción: cuando el remedio se convierte en una nueva enfermedad’. Según Gómez Martínez, “un debate ético siempre termina con más dudas que preguntas. En las sujeciones nos surgen muchas dudas, porque cada persona es un mundo. Por otra parte no hay jurisprudencia, ni hay consenso ni en la denominación: contención, sujeción… Es en los preliminares donde se marca la normativa ética: ¿por qué se hace así?”, destacó.  “Hemos pasado –explicó Gómez- de un punto en el que valía todo hasta llegar a un programa que propone desatar al anciano. Desatar no es lo mismo que eliminar sujeciones. La ética se encuentra siempre en el medio, y también forma parte de la ética la formación y la información”.

Asimismo, Gómez Martínez expuso que la alternativa a las contenciones, los psicofármacos, no son una alternativa mejor, planteando al público otra pregunta: ¿Qué es más ético, la farmacología o la física? Hay un gran desconocimiento en estas cuestiones; incluso hay organizaciones que lo de desatar al anciano lo ven como un sello de calidad. El uso de psicotropos produce más caídas y muertes que las sujeciones”. El profesor cerró su intervención transmitiendo la necesidad de que la sociedad promulgue el debate para dar indicaciones al facultativo, aunque sea este último el que deba escribir las normas.

Contenciones mecánicas

‘Prescripción de contenciones en el paciente anciano institucionalizado: la visión del facultativo’ fue el tema tratado en la tercera de las intervenciones, que corrió a cargo de José Gutiérrez Rodríguez, doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Geriatría, además de coordinador de Asistencias del Área de gestión Clínica de Geriatría del HMN-HUCA. Gutiérrez explicó que “toda contención mecánica requiere en los últimos años de una supervisión judicial, aunque esto da un trabajo añadido a los profesionales y no aporta mejorías a los problemas que puedan ir surgiendo”.

El doctor explicó también que las contenciones clínicas “son un problema mayor porque ningún psicofármaco está indicado para contener al paciente. Pero hay psicofármacos que se pueden prescribir para que haya menos alteraciones de la conducta, como los neurolépticos, también indicados para frenar la agresividad. Pero tienen efectos secundarios, como caídas, muerte súbita y deterioro cognitivo, por lo que se requiere el consentimiento informado a la familia”.

Por último, Gutiérrez apeló a la necesidad de que todos los profesionales de la Geriatría se vacunen de la gripe, ya que un alto porcentaje de personas mayores que están en los centros residenciales no generan anticuerpos, por lo que no les sirve de nada la vacuna. “Considero esta cuestión también una necesidad ética”.

Motivación y cambio

Eloy Ortiz, licenciado en Medicina y Cirugía, director de la residencia Sierra del Cuera (Llanes-Asturias), abogó por un cambio cultural “hacia un modelo de autonomía decisoria en el que la persona sea el centro de atención.  El cambio requiere entender las dificultades, promover el cuestionamiento de la práctica cotidiana, reflexionar y construir transversalmente,  un reciclaje continuo de los profesionales y un cambio de actitud. Pero esto no funciona si el personal no está motivado”

Eloy Ortiz explicó la evolución de la residencia que dirige hasta llegar a ser un centro libre de sujeciones, tras el contacto con un movimiento anti-sujeciones “para que nos transmitieran su conocimiento. Después trabajamos 18 meses hasta que nos certificaron como centro libre de sujeciones. Esto produce miedo e inquietud”,  concluyó Ortiz.

A modo de conclusión, el ponente recomendó “aprender a trabajar en la incertidumbre, asumiendo riesgos compartidos entre la propia persona, su familia y el equipo, y desaprender las maneras de hacer: cambiar la mirada”.

Apoyos

Por su parte, Cristina Aguirre, miembro del Comité de Ética en Intervención Social del Principado de Asturias y psicóloga de ABHAL Residencia, habló sobre la ética como punto de partida, “siempre motivados por el deseo de mejorar la calidad de vida de los residentes a través del respeto incuestionable de su dignidad”.

Actualmente, “a pesar de la progresiva concienciación social de la necesidad de eliminar las sujeciones en los centros, los datos nacionales apuntan a unos porcentajes medios de utilización situados entre el 20 y el 30%. Sujeciones 0, no, sólo para una atención puntual, exclusiva y por tiempo mínimo.  La persona con deterioro cognitivo va a necesitar apoyos”, apostilló Aguirre.

Para la ponente, la autonomía se basa en el consentimiento informado, “que tiene que otorgar la persona afectada o por representación si no tiene autonomía decisoria. Todo esto supone un proceso de información, no es sólo un papel”, apuntó Aguirre, que apunta como alternativas a las sujeciones la orientación e información a la personas mayores, el acompañamiento y contención verbal y el aumento de frecuencia en cambios de absorbentes y cambios posturales.

Como recomendación final, Aguirre apostó por el desarrollo de acciones o programas de sensibilización, orientación y formación dirigidos no sólo a los profesionales, sino también a la sociedad en general, que promuevan la mínima utilización de los métodos de sujeción.