El 89% de los cuidadores en España son mujeres, la mayoría cónyuges e hijas, con edades comprendidas entre los 45 y los 65 años. Las cifras, aportadas por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ponen de manifiesto un reparto desigual en el desempeño de esta actividad que, en opinión de la Fundación Edad&Vida, “habría que profesionalizar y regular”.

Con motivo de la celebración mañana jueves del Día Internacional de la Mujer, la Fundación Edad&Vida ha querido destacar el papel protagonista de las cuidadoras en el cuidado de familiares. En opinión de Edad&Vida, “habría que dotar de información de apoyo a las cuidadoras familiares, y de formación continua y especializada a las profesionales que atienden a personas en situación de vulnerabilidad en centros residenciales especializados que se ocupan, en la mayoría de los casos, de personas con enfermedades crónicas y que están en situación de dependencia”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en enero de 2017 había en España 8,7 millones de personas con más de 65 años, un 18,8% sobre el total de la población (46,5 millones). Unos datos entre los que destaca el mayor crecimiento proporcional de octogenarios, que ya representan el 6,1% de toda la población.

Se trata por tanto de un colectivo que ya utiliza o está llamado a utilizar a corto plazo los servicios de un cuidador, si además a estas cifras se añaden los casi tres millones de personas que tienen reconocida una situación de discapacidad. “El progresivo envejecimiento de la población española tiene como consecuencia el aumento de las personas con algún tipo de enfermedad crónica y/o en situación de dependencia”, opinan desde Edad&Vida.

Las personas cuidadoras desempeñan tareas muy variadas en relación con los cuidados de la salud: preparar o controlar la toma de medicación, cuidar de la higiene y alimentación, estimular el ejercicio físico, hacer cambios posturales, utilizar las tecnologías para el tratamiento/seguimiento de la salud, acompañar al médico y ser interlocutor, dar soporte emocional, entre otras muchas.

Por lo general, y según los datos del INE, la persona que cuida de los hombres mayores que necesitan ayuda son sus cónyuges (38,8%), seguidas de sus hijas (21,7%). En el caso de las mujeres mayores que necesitan ayuda, se invierte el orden y son las hijas (35,4%) las que fundamentalmente se hacen cargo de los cuidados, seguidas de otros familiares y amigos (13,3%), mientras que sus parejas varones solo se encargan de ellas en el 12,5% de los casos.

Con respecto a las personas con discapacidad, tres de cada cuatro cuidadores son mujeres, porcentaje que se eleva hasta el 85% en el caso de las personas en situación de dependencia.

A pesar de la incorporación creciente de la mujer al trabajo, del descenso de natalidad, el aumento de la esperanza de vida y del cambio en las relaciones intrafamiliares, lo cierto es que en España el 85% de las mujeres siguen encargándose del trabajo doméstico y el 95% se ocupa del cuidado de los hijos (según datos de Eurostat).

Para la Fundación Edad&Vida, “es necesario un reconocimiento explícito a nivel social hacia la labor y el esfuerzo que realizan estas cuidadoras, puesto que, sin ellas, los actuales servicios de atención social y sanitaria estarían completamente colapsados”.