Hace unos años se calculaba que del 15% al 25% de los diabéticos sufriría una amputación. Sin embargo, Belinda Basilio Fernández, experta en prevención y tratamiento en pie diabético y heridas crónicas, ha denunciado que “según los últimos estudios, esa tasa ha aumentado en la actualidad del 19% al 34%, con el coste social y económico que eso supone”. “También han aumentado las amputaciones mayores, lo que demuestra un fallo en la prevención”.

Belinda Basilio ha impartido una ponencia sobre ‘Actualización en el Protocolo de Actuación en Pie Diabético’ en Mérida,organizada por el Colegio Oficial de Podólogos de Extremadura (COPOEX), con el patrocinio de los laboratorios  Reig Jofre. En esta ponencia ha tratado ante el colectivo de podólogos extremeños el abordaje del pie diabético, cribado, tratamientos y terapias.

Tras 20 años de enfermera, 15 como podóloga y los últimos 10 centrada en la atención al pie diabético, esta experta lamenta “el desconocimiento y la insensibilidad que existe todavía hacia esta problemática, cuando la úlcera en el pie diabético es la primera causa de hospitalización de estos pacientes, por delante de los infartos de miocardio”. Belinda Basilio se pregunta: “¿Cuándo va a escuchar la Administración esta llamada? El pie diabético es un marcador de mortalidad que está por delante del cáncer de mama o de próstata”. La “invisibilidad” de estos pacientes guarda relación, según señala, con su perfil, “suelen ser varones, mayores, que en muchos casos viven solos, con pocos recursos económicos y un mal control de la enfermedad”.

Podólogos en la Sanidad pública

Para Belinda Basilio el papel del podólogo es crucial en la prevención y el diagnóstico de esta patología. “El podólogo es el profesional que mejor conoce el pie diabético, es el que realiza el cribado para derivarlo al especialista, pero está sólo”. Este especialista se encuentra siempre “con una barrera, y es que no está presente en la sanidad pública, donde debería formar parte con otros profesionales de unidades de pie diabético, en equipos multidisciplinares, lo que reduciría los índices de amputación y mortalidad, y eso redundaría en el ahorro de la administración y población”.

“En Extremadura falta mucha sensibilidad y sensibilización sobre este tema, tanto por parte del colectivo sanitario como por la población, y quizás los podólogos podemos ayudar a que se conozca esta problemática”, señala.

Esta enfermera y podóloga, con más de 20 años de experiencia, conoce el problema del pie diabético desde todos los ángulos posibles, ya que ha trabajado en Extremadura en la asistencia,  la investigación y la docencia, en el campo de la enfermería y la Podología. Asimismo, participó con el Colegio de Podólogos y el Servicio Extremeño de Salud en la puesta en marcha del convenio para la atención podológica a las personas con diabetes en 2008.

Su tesis, defendida en 2015, se centró en un proyecto de educación terapéutica en pacientes con diabetes, herramienta básica para prevenir lesiones en el pie. Con anterioridad realizó un estudio del coste de las amputaciones causadas por la diabetes en los hospitales comarcales de Coria, Navalmoral y Plasencia de 2005 a 2009. El coste alcanzaba entonces algo más de un millón de euros, en sólo tres hospitales y cinco años.