La recomendación unánime de los especialistas en nutrición es que debe comerse de todo, lo más variado posible y siguiendo la dieta mediterránea. Por este motivo, la Fundación Alimentación Saludable y la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), en colaboración con Calvo, ponen en marcha la iniciativa Mi plato equilibrado, con la elaboración de un conjunto de iniciativas gastronómicas sencillas y fáciles de hacer, nutritivas y válidas para la inmensa mayoría de la población, utilizando esencialmente ingredientes vegetales y productos del mar.

El Profesor Jesús Román, presidente del Comité Científico de la SEDCA y de la Fundación Alimentación Saludable, advierte de que “la falta de tiempo para cocinar y la comida rápida han suplantado los hábitos de la dieta mediterránea”. “Los españoles cada vez consumimos menos productos de origen vegetal, especialmente frutas y verduras. También es bajo el consumo de pescado, porque es caro y lleva tiempo prepararlo. Estamos dejando un poco de lado el pescado azul, por ejemplo, y está triunfando el plato preparado o la comida rápida”, añade.

Como es bien conocido, la población española sufre graves problemas de sobrepeso, con los problemas consecuentes. “La epidemia de obesidad se llama así porque parece que se contagia y tiene un crecimiento muy rápido, debido al efecto ‘copia’ de hábitos inadecuados. Engloba no solo una mala alimentación, sino también la falta de ejercicio físico, entre otros factores. La peor consecuencia es el incremento de las enfermedades crónicas y, en general, la disminución de la calidad de vida”, explica Jesús Román.

En los últimos años la tendencia entre los expertos en nutrición se centra en aconsejar alimentos que sí se pueden y se deben comer en vez de limitarse a prohibir y restringir los que se consideran “poco sanos”, tal y como se aprecia en la web de la Fundación, www.alimentacionsaludable.es.

Actualmente, las famosas ‘pirámides de la alimentación’ se están dejando de lado por poco eficaces a la hora de recomendar a la población dietas saludables. Por el contrario, se recurre a recomendaciones como Mi plato equilibrado, según indica Jesús Román: “Ha habido diferentes recursos gráficos, como las citadas pirámides, que son ayudas didácticas para que la gente sepa qué tiene que comer. En España se utilizó desde 1957 la famosa rueda de los alimentos, y luego nos llegaron las pirámides, que, por lo general, son mal entendidas por la población. De hecho, en Estados Unidos ya no se usan porque dan una información confusa que no resulta útil. Las pirámides se han sustituido por el plato, que permite ver de un vistazo lo que cada uno tiene que comer, y con cuatro renglones explica que es necesario comer más verdura, más fruta, con raciones de proteína animal más pequeñas y una cantidad ajustada de carbohidratos. El plato está triunfando porque con una sola imagen explica muy bien las necesidades nutritivas; se trata de un interesante mecanismo didáctico”.

Además, si escogen conservas de pescado y marisco de Calvo, gracias a la elección de productos de primera calidad y a los excelentes procesos de elaboración que tienen, nos permitirán consumir pescado manteniendo todas las propiedades nutricionales. De esta forma, los consumidores pueden comer de forma saludable aunque dispongan de muy poco tiempo.

“El plato único nos suena en España porque se parece a lo que antes llamábamos un ‘plato combinado’, solo que este plato único incorpora todo lo que necesitamos, con la ventaja de que podemos prepararlo muy rápido. Así, si dividimos el plato en cuatro partes, un cuarto es la porción de un alimento proteico, que puede ser carne, pescado o legumbre. La mitad del plato sería verdura, y el resto, carbohidratos (pan, pasta, patata, etc.). Fuera del plato estarían el vaso de agua y la fruta. Es una manera muy sencilla de comer bien y de forma nutritiva sin que falten alimentos, variedad ni sabor”, añade el presidente de la Fundación Alimentación Saludable.

Un plato saludable

El modelo de Mi plato equilibrado propone que haya abundancia de verdura, hortalizas y fruta. Estos alimentos aportan gran riqueza de vitaminas y minerales, junto con compuestos no nutrientes, como los antioxidantes. Puede alternarse entre verduras crudas y cocidas para abarcar así la mayoría de ellas.

Alimentos proteicos como carne, pescado, huevos o legumbres representan otra porción del plato. Lácteos, frutos secos y alimentos como el tofu son también fuentes de proteínas y pueden contabilizarse como tales.

Por último, el espacio restante se compondrá de alimentos ricos en hidratos de carbono. Pueden estar dentro del plato, como el arroz, la pasta integral, patatas, boniatos, cereales completos o semillas. O también pueden ser acompañantes fuera del plato, como el pan, que se recomienda que sea integral.

En cuanto a la bebida en todas las comidas, la ideal es el agua. El aceite de oliva virgen servirá tanto para cocinar como para aliñar. De postre, se aconseja una pieza de fruta fresca, preferentemente local y de temporada. También puede incorporarse un lácteo –como un yogur natural sin azucarar– que, si se desea, puede tomarse en otro momento del día, como la merienda o a media mañana.

Plato único equilibrado

“Los platos combinados de toda la vida tenían, a veces, salchichas con tomate y huevos fritos, por ejemplo. Era una comida rápida, pero a menudo poco saludable si se abusaba de ella”, recuerda Jesús Román, quien elogia la iniciativa de Calvo de presentar un plato único con equilibrio para comer todos los alimentos necesarios. “Esta iniciativa tiene como objetivo promover recursos para ayudar a la población a comer de forma rápida, fácil y sencilla, y creemos que el plato único es una buena solución. Calvo es un magnífico apoyo para dar a conocer el modelo de Mi plato equilibrado”.