Las dimensiones ‘epidémicas’ de las infecciones que afectan a las encías (periodontales) y a los implantes dentales (periimplantarias), con un considerable incremento de prevalencia e incidencia en los últimos años, otorgan a la prevención un valor en alza, más aún cuando cada vez existen mayores evidencias sobre la vinculación de la salud periodontal con la salud general.

De ahí que varias de las principales sesiones del Congreso de la Periodoncia y la Salud Bucal, que está llevando a cabo SEPA en Sevilla y que congrega a más de 4.800 profesionales, estén dedicadas a mostrar nuevas estrategias para evitar, diagnosticar y tratar precozmente estas enfermedades. En diferentes simposios, bajo distintos formatos y desde múltiples perspectivas, la prevención de las enfermedades bucodentales está presente en este encuentro multidisciplinar. Dentro de SEPA Gestión destaca, por ejemplo, un simposio moderado por Nuria Vallcorba, patrono de la Fundación SEPA, que aborda el problema de la “Gestión de la prevención de las enfermedades periodontales y periimplantarias”. 

Una nueva realidad que exige cambios

En general, como indica Nuria Vallcorba, las enfermedades bucales pueden evitarse en muchos casos con simples cambios de hábitos”. Partiendo de esta realidad, como destaca la patrono de la Fundación SEPA, “los profesionales de la salud bucal debemos entender y asumir nuestra labor en la reducción de las enfermedades bucales y en la disminución de su impacto en otras enfermedades sistémicas”. Para llevar a cabo esta labor, según aconseja, “debemos concienciarnos de que es tan importante el tratamiento que realizamos como la prevención.

Por eso, además de la necesidad de programas de salud pública, las consultas deben organizarse para poder ejercer la prevención correctamente. Como consejos prácticos, la doctora Vallcorba señala cinco:  1. Deben marcarse objetivos concretos de prevención; 2. Determinar cuáles son los grupos de riesgo y seguir protocolos preventivos en cada uno de ellos; 3. Establecer responsables de la coordinación de los programas preventivos; 4. Valorar el coste de esta labor; 5. Y evaluar los resultados de los programas de prevención.

 

Las clínicas dentales tienen la oportunidad de ser promotoras de salud. En palabras de Nuria Vallcorba, “si somos capaces de establecer pautas preventivas en los grupos poblacionales indicados, y gestionarlas correctamente desde el punto de vista organizativo y económico, los pacientes serán los grandes beneficiados y, además, su aplicación se asociará a mayor fidelidad y prestigio de la clínica”.

Tarea de todos

Para alcanzar este ambicioso objetivo, es fundamental tener informado, formado y motivado a todo el equipo dental. Como señala Sol Archanco, presidenta del Colegio de Higienistas Dentales de Madrid, “el equipo humano integrado por dentistas, higienistas, auxiliares y personal auxiliar es fundamental para el éxito de cualquier implementacion  de protocolos, y su correcto desarrollo debe de tener una filosofia y repuesta única desde los profesionales sanitarios como por el personal administrativo”.

En concreto, sobre los higienistas dentales, Sol Archanco recuerda que “son los principales profesionales encargados de la prevención y la promoción de la salud bucal, siendo una parte imprescindible para dar una calidad técnica asistencial correcta a nuestros pacientes y evitar o disminuir el inicio de  nuevas enfermedades orales”.

Y es que, como recuerda esta experta, “la enfermedad periodontal es la sexta enfermedad que más afecta a la población mundial y la periimplantitis va en aumento; por ello, los profesionales del equipo de salud bucal debemos estar en constante vigilancia y actualización de conocimientos”.

La prevención de la enfermedad periodontal pasa, en casi todos los casos, por seguir los conocidos consejos de higiene bucodental, que incluyen medidas tales como cepillarse los dientes un mínimo de dos veces al día y realizar revisiones periódicas al dentista.

En el caso de las enfermedades periimplantarias, aparte de insistir en los beneficios que se derivan de un diagnóstico precoz y el buen control de placa bacteriana en la cavidad oral, hay algunas acciones básicas a seguir para llevar a cabo una óptima prevención profesional de enfermedades como la periimplantitis. En concreto, Elena Figuero, profesora en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid, señala 7 medidas esenciales: “1) evaluar exhaustivamente la historia médica del paciente (revisando especialmente su hábito tabáquico); 2) revisar la salud periimplantaria y periodontal; 3) valorar radiografías; 4) revisar la oclusión y fijación de los elementos protésicos; 5) desmontar la rehabilitación implantosoportada (si es necesario); 6) motivar e informar al paciente sobre medidas de higiene oral; 7) eliminar la placa y el cálculo supra y subgingival”.

La importancia de las visitas de mantenimiento

Sin embargo, a veces la clave del éxito/fracaso de la prevención de las enfermedades periodontales y periimplantarias radica en el compromiso de los pacientes con las visitas de seguimiento. Como indica Conchita Curull, especialista en Implantología, periodoncia y estética dental, es importante que el paciente asuma la necesidad de acudir regularmente a la citas de mantenimiento, ya que, recuerda, “se trata de patologías crónicas que, si no se hace un mantenimiento y se sigue un programa de prevención, está demostrado que recidivan”. Ahora el reto, a su juicio, “es ser capaces de comunicar esto a nuestros pacientes y conseguir su implicación”.

Y es que en la práctica habitual es frecuente la falta de cumplimiento de las citas de tratamiento de mantenimiento. “Es una de las batallas que tenemos en nuestras consultas”, admite la doctora Curull, que indica que “una vez finalizado el tratamiento y desaparecidos los síntomas, el paciente no es consciente de la necesidad del mantenimiento”. Se calcula que, como máximo, sólo el 50% de los pacientes periodontales sigue con sus visitas de mantenimiento. En este sentido, aconseja esta experta, “hay que mentalizar a todo el mundo que prevenir siempre sale mas económico que tratar y, además, el hecho de que el paciente acuda periódicamente a nuestras consultas supone que pueden detectarse precozmente nuevas patologías, indicar nuevos tratamientos, aumentar la empatía y contacto emocional…”.

En definitiva, como señala Sol Archanco, la suspensión de los tratamientos de mantenimiento puede llevar consigo la reactivación de la enfermedad periodontal y la pérdida de los dientes y aumenta el riesgo de que empeoren enfermedades tales como la diabetes”.

Datos para la reflexión

Según la OMS*, en el mundo entre el 60 y 90% de los niños en edad escolar tiene caries, y casi el 100% de los adultos. Alrededor del 30% de la población mundial con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años no tiene dientes naturales. La incidencia del cáncer de boca oscila en la mayoría de los países entre 1 y 10 casos por cada 100.000 habitantes. Actualmente se estima que un 11,2% de la población mundial está afectada por periodontitis en grado severo y que más de 12 millones de españoles padecen periodontitis (en algún grado); de hecho, en España se calcula que 8 de cada 10 personas mayores de 35 años tienen algún tipo de enfermedad periodontal (gingivitis y periodontitis principalmente) y, según un estudio reciente, el 40% de la población laboral española entre 35 y 40 años tiene ya periodontitis.

Además, hoy se conoce la relación de las enfermedades periodontales con enfermedades generales, como la diabetes, los accidentes vasculares cerebrales y las patologías coronarias, partos prematuros o el cáncer. Por lo tanto, tal y como deduce Nuria Vallcorba, la prevención y el tratamiento de estas patologías bucales ayudará en el control de las enfermedades generales con las que se relacionan. A su juicio, “poner en valor la prevención depende de la concienciación de su importancia dentro de la comunidad, de los propios profesionales odontológicos y de los pacientes”.

En el caso concreto de la periodontitis, además de provocar un negativo impacto en la función y estética de la cavidad oral, se ha demostrado que tiene importantes consecuencias en la calidad de vida y en la salud general de los pacientes, siendo un importante problema de salud pública. Así, se cuentan con crecientes evidencias sobre el efecto sistémico de la periodontitis, asociándose con la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o los efectos adversos durante el embarazo; pero no sólo eso, hay evidencias científicas que relacionan, en mayor o menor grado, la periodontitis con otro medio centenar de patologías (algunas de ellas tan importantes y frecuentes como la artritis reumatoide, la disfunción eréctil o el Alzheimer).

Por su parte, las enfermedades periimplantarias (es decir, aquellas que surgen alrededor de los implantes) no paran de aumentar su incidencia. A la espera de los resultados que se obtengan de un amplio y exhaustivo estudio epidemiológico en la población española, promovido por SEPA, se estima que la mucositis afecta a casi la mitad de los sujetos portadores de implantes, mientras que las periimplantitis está presente en al menos 1 de cada 5; en concreto, se estima que más de un 20% de los pacientes sujetos a terapia con implantes desarrolla periimplantitis en un tiempo medio de entre cinco y diez años. Se trata, por lo tanto, de un problema frecuente y preocupante en la práctica clínica, que puede poner en peligro el pronóstico de los implantes dentales y que, sin embargo, puede prevenirse fácilmente y solventarse exitosamente en muchos casos con la colaboración e implicación de todo el equipo odontológico.

Pero, además, se estima que más 74% de los pacientes desconoce lo que es la enfermedad periimplantaria, por lo que la educación representa la primera línea en el enfoque preventivo. Por ello, los cambios de comportamiento y la toma de responsabilidad de los pacientes son la clave en la prevención secundaria de esta enfermedad. Y es que la eficacia del enfoque preventivo pasa necesariamente por la educación y motivación del paciente, asumiendo su responsabilidad y respetando las consejos que ofrece el profesional.