El riesgo vascular suele comenzar a manifestarse a partir de los 40-45 años. Su prevalencia es muy alta y depende del grupo de edad, pero alrededor de un 70-80% de la población mayor de 70 años presenta factores importantes de riesgo vascular. Por ello, la prevención resulta fundamental, tanto para evitar que aparezcan en la población general como para llevar a cabo un tratamiento precoz cuando ya se han manifestado, especialmente en pacientes que ya han padecido un ictus o infarto.

Para abordar todo lo relativo al riesgo vascular, los principales avances en investigación en este campo y la importancia de la prevención, la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) celebra su XIV Reunión de Riesgo Vascular en Madrid, los días 10 y 11 de mayo, a la que asisten cerca de 200 especialistas en la materia. En ella se presentan, además, dos proyectos del grupo en esta materia: uno sobre la enfermedad de hígado graso no alcohólico y otro –Estudio NONAVASC- que se encuentra en su segunda fase y se centra en conocer el perfil de enfermedades e historia clínica de pacientes nonagenarios ingresados en  Medicina Interna.

“El perfil de los pacientes con riesgo vascular que tratamos en Medicina Interna presenta enfermedad avanzada y con múltiples patologías asociadas como hipertensión arterial, diabetes, hipercolesterolemia, etc. o, incluso, haber padecido ya algún problema cardiovascular (infarto o ictus) o problemas obstructivos de las arterias”, señala el doctor Jorge Francisco Gómez Cerezo, coordinador del Grupo de Riesgo Vascular de la SEMI.

Así, en la prevención de los posibles factores de riesgo como diabetes, hipertensión o dislipemia juega un papel fundamental la dieta mediterránea. Por un lado, reduce el peso en pacientes con obesidad o sobrepeso y, por otro, según un estudio llevado a cabo por un grupo español y que ha sido publicado en la revista New England, se observa que mejora la supervivencia en poblaciones de alto riesgo vascular. “Estos pacientes tendrían, por tanto, menor tendencia a sufrir infartos y accidentes cardiovasculares. En definitiva, la dieta no solo reduce el peso y cambia los hábitos de los pacientes, sino que también aporta beneficios en el terreno cardiovascular”, comenta el experto.

Por su parte, el control de los factores de riesgo en pacientes que tienen insuficiencia cardiaca también es muy importante, para evitar que aparezcan o evitar que progresen. “Esta enfermedad tiene dos orígenes principales: uno es la hipertensión y otro las consecuencias de haber padecido un infarto o una isquemia coronaria. Entre ambas justifican más del 80% de los enfermos que tienen insuficiencia cardiaca, y ambas vienen derivadas de la enfermedad aterotrombótica y de la hipertensión arterial mal controlada. En definitiva, un mal control de estos factores son la causa principal que provoca insuficiencia cardiaca”, declara el doctor.

Diabetes y riesgo cardiovascular

La diabetes es uno de estos factores de riesgo cardiovascular. Cuando esta enfermedad presenta cifras muy elevadas puede predisponer a tener un evento vascular agudo. “En cualquier caso, el problema de la diabetes y el riesgo vascular no es tanto que las cifras de glucosa sean altas, sino más bien el hecho de un control inadecuado de la glucemia”, indica el especialista.

Así, existen dos posibilidades que provoquen riesgo cardiovascular relacionado con la diabetes: por un lado, una elevación puntual muy alta puede dar problemas vasculares; y, por otro, el riesgo más importante consiste en llevar meses o años con una glucosa no del todo bien controlada. Por ello, se ha observado que los diabéticos tienen más frecuencia de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares (ictus) que el resto de la población.

En los últimos años están surgiendo avances en fármacos para la diabetes que, con igual eficacia en el control de glucemia en sangre, proporcionan beneficios cardiovasculares adicionales. “Es decir, estos fármacos reducen el número de infartos, no tanto por controlar la diabetes como tal sino por sus beneficios extra, con el mismo control de la glucosa”, afirma el doctor.

Medicina Interna ante la fibrilación auricular

La fibrilación auricular es una arritmia muy frecuente entre la población a partir de 70 años. Esta patología puede formar problemas cardiacos pero también predispone a la formación de trombos de sangre en el interior de la aurícula. Por ello, parte de los accidentes cardiovasculares se deben a la formación de émbolos que emigran del corazón a causa de una arritmia.

“El principal problema de la fibrilación auricular es que obliga a usar tratamientos anticoagulantes. Este es uno de los problemas que tenemos en Medicina Interna, ya que generalmente tratamos pacientes de edad avanzada en los que la anticoagulación les puede suponer ciertos riesgos. Por ello, es importante no tratar los posibles factores del paciente de forma aislada, sino como una unidad, a través de una visión integral”, explica el experto.