Neurólogos y especialistas en la enfermedad de Parkinson de toda España se han dado cita en Madrid en la jornada “V Desafío en Enfermedad de Parkinson avanzada”, organizada por la compañía biofarmacéutica AbbVie, con el objetivo de presentar los avances más recientes en torno a la enfermedad, poner en común la evidencia científica y la experiencia de los profesionales y hacer hincapié en el importante papel que juega un paciente implicado en la práctica clínica.

 

Esta reunión, caracterizada por su enfoque teórico-práctico, ha servido, por tanto, para aportar conocimientos y formación detallada sobre el manejo óptimo de la enfermedad de Parkinson avanzada. “Uno de los aspectos más relevantes es cómo está cambiando el paradigma en la aproximación diagnóstica al paciente que presenta trastornos del movimiento, como párkinson, y cómo caminamos del modelo clínicopatológico clásico a otro modelo de medicina más personalizada, o, como se ha venido a llamar, de precisión”, ha destacado el doctor Juan Carlos Martínez-Castrillo, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, coordinador del evento.

 

El párkinson es una enfermedad neurodegenerativa, crónica e invalidante que afecta a más de 160.000 familias en España y de la que se estima que 10% de los afectados presenta la enfermedad en estadios avanzados1. Se trata de una patología compleja que cursa síntomas motores (temblor, rigidez, dificultad para caminar) y no motores (alteraciones del sueño, deterioro cognitivo, pérdida de equilibro) y que suelen aumentar en número y gravedad con la progresión de la enfermedad, lo que genera serias dificultades en la vida cotidiana de las personas con párkinson y sus cuidadores.

 

Entre los factores definitorios de la enfermedad de Parkinson avanzado se encuentra la presencia de fluctuaciones motoras con un tiempo de vigilia en OFF del 25%, con limitación para hacer actividades, disfagia severa, requerimiento de ayuda para las actividades de la vida diaria y caídas recurrentes, y trastornos como la demencia1. “El manejo de la enfermedad de Parkinson supone siempre un reto para el neurólogo, primero por conseguir un adecuado control sintomático y en segundo término porque la elección del tratamiento puede condicionar o prevenir problemas en el futuro, y requiere por tanto de una importante especialización. Por lo que es necesario celebrar este tipo de encuentros para formarnos y seguir avanzando en nuestro cometido”, ha declarado el doctor Martínez-Castrillo.

 

En este sentido, el doctor ha apuntado que desde un punto de vista pragmático, “hemos aprendido a manejar la enfermedad mucho mejor en todo su conjunto. El control motor es en general bastante bueno hasta las etapas finales de la enfermedad. Reconocemos antes síntomas no motores que causan mucho desasosiego en los pacientes, y que podemos mejorar: depresión, dolor, problemas urológicos, digestivos, entre otros. Queda mucho camino por andar, pero todos estos cambios sin duda los perciben los profesionales, los cuidadores y los pacientes”.