Viajar en verano es la opción por la que muchas personas optan para desconectar en esos días de descanso. Para poder disfrutar al máximo de esa escapada tan esperada es importante tomar una serie de medidas sanitarias, especialmente si se decide visitar países tropicales.

 

En este sentido, es vital que seamos conscientes de la importancia de llevar soluciones hidroalcohólicas cuando viajamos. Un estudio realizado por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres considera que una buena higiene de manos puede reducir en un 16% las opciones de contraer una infección respiratoria, mientras que en el caso de las diarreas sube hasta un 50%.

 

Y no solo esto, una correcta higiene de manos también es fundamental para la vuelta de las vacaciones y evitar alguna de las enfermedades del viajero, que son aquellas que se han contraído en el país de destino y que posteriormente se han importado a casa.

 

La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) ha informado que una de cada diez personas que viaja al extranjero vuelve con algún problema de salud. Los más comunes son la diarrea del viajero, la giardiasis (infección del intestino), la fiebre tifoidea o la hepatitis A.

 

Muchas de estas alteraciones no se manifiestan inmediatamente, pudiendo presentarse bastante tiempo después del regreso, por lo que es probable que hayamos sufrido alguna infección que hemos traído de vuelta y no seamos conscientes debido a la falta de síntomas.

 

Tarde o temprano, los viajeros que ya han regresado y presenten síntomas visitarán algún centro clínico por lo que es muy común que, durante julio, agosto y, sobre todo septiembre, los hospitales se llenen de pacientes que presentan infecciones que no son habituales en nuestro país.

 

 

 

 

Según María Hernández del GRUPO HARTMANN, “en septiembre, cuando la gente regresa de sus vacaciones, hay un incremento de visitas al hospital como consecuencia de enfermedades traídas de países exóticos y tropicales, y que no son comunes en el nuestro”.

 

Para impedir que se propaguen estas nuevas enfermedades importadas, es sumamente importante que el personal sanitario de los centros médicos también adopte medidas cautelares en la desinfección de manos, así como en la de las superficies.

 

Estas enfermedades son fácilmente transmisibles por el tacto, por lo que el uso de soluciones hidroalcohólicas como el antiséptico Sterillium® es la mejor opción. Su uso consigue inactivar el 99,9999% de los microorganismos presentes en las manos en solo 30 segundos y permite acabar así con una posible diseminación de enfermedades que se habían erradicado y se han reemitido, así como de emergentes procedentes de países con inferiores condiciones sanitarias.