Por Dña. Eva Rocío Martín Rosso, miembro de Saluspot y psicopedagoga en el Centro Psicopedagógico.

Hacerse mayores, como popularmente lo denominamos, no es una cuestión nada fácil para nadie. De ahí vienen las conocidas crisis de los cambios de decena (crisis de los 30, crisis de los 40…). Pero envejecer es mucho más que cumplir años. Es aceptar el paso del tiempo, la pérdida de facultades, las pérdidas humanas cercanas, admitir los cambios físicos en nuestra propia persona, realizar distintas actividades, incluso, cambiar la forma de vestir.

No podemos decir que todas las personas enfrenten la vejez de la misma forma, pues va a depender de muchas variables, entre ellas, de su capacidad de interioridad o inteligencia intrapersonal y del entorno en el que se desenvuelvan.

Para conseguir afrontar la vejez con una calidad de vida emocional y física adecuada debemos tener en cuenta:

  1. Mantener una dieta saludable. Como muchas teorías defienden “somos lo que comemos”, llevar en nuestro día a día una dieta rica en frutas y verduras y equilibrada en cuanto a la relación de proteínas e hidratos de carbono favorece la regeneración celular, manteniendo nuestro cuerpo con un peso adecuado y un nivel de oxidación óptimo.
  2. Eliminar hábitos tóxicos: el alcohol, el tabaco, grandes dosis de café, azúcar, etc. producen, a parte de los efectos nocivos que todos conocemos, grandes dosis de toxinas que aceleran el envejecimiento no sólo físico sino también neuronal.
  3. Realizar ejercicio físico dentro siempre de nuestras posibilidades (caminar, nadar, pilates, yoga,…) ya que no sólo mantiene nuestro peso, sino también un cuerpo activo, aumenta nuestra capacidad de generar neurotransmisores lo que evita depresiones, mantiene niveles de ansiedad,… Es decir, rejuvenece cuerpo y mente.
  4. Control médico periódico. No sólo lo deben hacer las personas más mayores sino también los jóvenes. Pero es cuando envejecemos cuando debemos mantener un control de nuestras constantes con más asiduidad que nos ayude a tener una calidad de vida adecuada a nuestras circunstancias.
  5. Descanso. Llevamos muchos años con responsabilidades y la mitad de las veces corriendo de un lado para otro, e incluso, durmiendo menos de lo que deberíamos. Ha llegado el momento de descansar y dormir nuestras ocho horas, para poder hacer todo lo que queremos.
  6. Higiene personal. Hacernos mayores no implica descuidar ni nuestro aspecto ni nuestra higiene. Nuestra ducha diaria nos aportará o energía por la mañana o relajación a la hora de dormir. Así como mantener nuestra ropa en buen estado. Esto favorecerá vernos más atractivos y por lo tanto mejor con nosotros mismos.
  7. Ocio y tiempo libre. Tener tiempo para uno mismo, realizar actividades programadas con otras personas y mantener amistades, nos ayudan a huir de pensamientos de soledad, mantenernos activos, reírnos y disfrutar. Y para eso… No hay edad.
  8. Mantener las capacidades sensoriales. Nuestros sentidos son los receptores de los estímulos externos e internos. Hacer que estén sanos y activos, ya sea con cuidados normales o con ayuda (por ejemplo, gafas progresivas para adecuar nuestra visión en cada momento, audífono para no perder comba en una conversación,…) evita que nos sintamos excluidos o que tengamos vacíos en la información. De esta forma conseguiremos no tener malos entendidos y mantenernos activos mentalmente.
  9. Mantener las capacidades intelectuales y la memoria. Con los años es inevitable perder facultades atencionales, de memoria, se lentifican los procesamientos de las informaciones, etc. Pero si practicamos y hacemos ejercicios específicos, fomentamos las habilidades que ya tenemos y las mantenemos, así el deterioro será mucho menor.
  10. Salud mental o psíquica. Mantener a raya nuestra salud mental en la vejez es imprescindible para una calidad de vida saludable. Si pasamos por momentos difíciles o tenemos pensamientos depresivos, recurrentes o las manifestaciones de ansiedad se hacen latentes debemos pedir ayuda a un profesional. Este punto es muy importante ya que casi nadie es consciente de esa necesidad cuando se llega a ciertas edades y desde la psicopedagogía se pueden realizar intervenciones específicas con personas mayores que ayudan a mantener a las personas felices.