El uso de la Melatonina en el tratamiento de cáncer ginecológico, incluso cuando hay metástasis, puede resultar menos invasivo y producir menos efectos secundarios que los tratamientos actuales. Dos grupos de investigadores, uno formado por científicos saudíes y egipcios y otro franco-español, coinciden en sendos artículos, publicados en las revistas  Journal of Cellular Biochemistry y Journal of Gynecology and Women’s Health, en la eficacia potencial de la Melatonina en el tratamiento del cáncer der mama.

Durante el proceso de metástasis, las células cancerosas pierden las características responsables de su adhesión con las células adyacentes. Como consecuencia, las células se liberan de su localización original y se desplazan libremente en el organismo. Debido a otros mecanismos patológicos, las células liberadas adquieren la capacidad de invadir tejidos de diferentes órganos y dividirse activamente en estas nuevas localizaciones heterotópicas. Estas transformaciones son inducidas por la coincidencia de múltiples aberraciones de vías de señalización celular que pueden ser detectadas y cuantificadas por exámenes de los marcadores específicos. La exposición in vitro de las células del cáncer de mama a concentraciones fisiológicas de la melatonina inhibe una gran parte de estas aberraciones, lo que resultaría eficaz en la prevención de la capacidad metastásica de estas células y podría, incluso, producir el regreso de las metástasis ya presentes. Las dosis fisiológicas de la hormona melatonina inhiben el potencial metastásico de las células del cáncer de mama, reprogramando los mecanismos de regulación intracelular en las células cancerosas. Esta reprogramación quita a dichas células la capacidad de invadir otros tejidos y órganos, sin por tanto producir efectos citotóxicos.

El doctor Jan Tesarik, director de la Clínica MARGen de Granada y del grupo de investigadores franco-español,  comenta que, en el artículo publicado en la revista Journal of Gynecology and Women´s Health “indicábamos que la melatonina reduce la progresión de otras enfermedades, no cancerosas, caracterizadas por una migración, invasión y proliferación de células en localizaciones heterotópicas, por ejemplo en casos de endomeriosis o la adenomiosis, dos causas principales de infertilidad en mujeres jóvenes, y avanzábamos el potencial de la melatonina en el tratamiento de determinados tipos cáncer”.

Según Tesarik, el artículo del grupo saudí-egipcio va aún más lejos y enfoca la atención a un tipo particular de cáncer, el de mama. Los autores demuestran que, aunque eficaz por sí misma, la melatonina produce los mejores resultados, en términos de la inhibición de metástasis, cuando se combina con Paclitaxel (Taxol), el agente convencional utilizado en esta indicación.

De hecho, el efecto antitumoral de la combinación melatonina-paclitaxel fue superior al efecto de ambas substancias utilizadas por separado. Paclitaxel, por sí mismo, es una substancia con una alta citotoxicidad no específica, responsable de numerosos efectos segundarios, tales como reacciones de hipersensibilidad (dificultad de la respiración, urticaria, hipotensión, dolor de pecho o espalda, exceso de transpiración y prurito), neuropatías sensoriales y motoras, arritmias cardiacas, anomalías de la sangre o efectos gastrointestinales.

“Todos estos efectos – afirma Tesarik- se podrán mitigar o suprimir completamente con el uso simultáneo de la melatonina, lo que permitirá reducir sustancialmente la dosis de paclitaxel administrada manteniendo, o incluso mejorando, el efecto antitumoral”.

El director de la Clínica MARGen concluye señalando la necesidad de realizar estudios clínicos “para evaluar los efectos antitumorales de la melatonina en diferentes tipos y estadios evolutivos del cáncer de mama para incluir esta substancia en programas personalizados del tratamiento, adaptados a la condición de cada paciente. Cabe esperar que estos nuevos avances permitirán realizar tratamientos menos molestos y no invasivos del cáncer de mama en un futuro no lejano”.

El cáncer es una de las enfermedades más mortíferas en el mundo. En las mujeres, el cáncer de mama es la segunda causa más frecuente de la muerte, sólo por detrás del cáncer del pulmón. En España se detectan cada año más de 30.000 nuevos casos. Gracias a la detección precoz y el desarrollo de estrategias terapéuticas personalizadas, la tasa de supervivencia a cinco años ha alcanzado 85%. Sin embargo, los tratamientos utilizados causan importantes efectos segundarios desagradables y pueden culminar en una parcial o total mastectomía. La búsqueda de métodos menos invasivos, con menos efectos citotóxicos  generales y más amigables con las pacientes representa entonces un desafío enorme para la investigación biomédica.