El asma, una de las enfermedades respiratorias crónicas más comunes, afecta al 5% de la población adulta en España. Muchos casos de asma tienen un origen alérgico.

La alergia respiratoria afecta a una cuarta parte de la población en los países desarrollados, y es una de las causas más frecuentes de consulta médica. Las principales manifestaciones de la alergia respiratoria son la rinitis y el asma alérgicas. Hasta un 50% de los pacientes con alergia respiratoria son sensibles a los ácaros del polvo doméstico1, que constituyen uno de los alérgenos de interior más frecuentes

En otoño, el asma provocada por los ácaros del polvo doméstico comienza su “temporada alta”. Aunque no se trata de una enfermedad estacional, puesto que los pacientes sufren asma durante todo el año, ésta se intensifica en las épocas en las cuales la temperatura y la humedad resultan más favorables al desarrollo de los ácaros: el otoño y la primavera.

Para las personas con asma por alergia a los ácaros del polvo puede ser muy complicado evitar los síntomas, porque los ácaros están presentes en todas partes: en los lugares de trabajo y en casa, especialmente en el dormitorio, de nuevo por encontrar ahí las mejores condiciones de humedad y temperatura para su desarrollo. Quienes viven en zonas de costa están especialmente expuestos a este tipo de asma. La enfermedad puede presentarse incluso si se siguen las recomendaciones habituales de desalergenización, como lavar las sábanas con agua caliente, evitar las alfombras y cortinas y usar aspiradoras con filtros antiácaros.

Para diagnosticar la enfermedad alérgica respiratoria por ácaros es imprescindible la realización de una correcta anamnesis, seguida de una prueba diagnóstica de punción cutánea (prick test) o la determinación de IgE específica. La rinitis y el asma alérgicas son enfermedades crónicas que afectan a la vida diaria, que pueden tratarse de forma sintomática, con antihistamínicos, descongestivos nasales, broncodilatadores, etc., pero si se confirma la alergia a los ácaros, es posible seguir un tratamiento con inmunoterapia específica con alérgenos que actúe directamente sobre el mecanismo desencadenante de la enfermedad.

Sin embargo, menos de un 5 por ciento de los pacientes con alergia respiratoria son tratados en la actualidad con inmunoterapia específica. En los casos en los que sólo se utiliza medicación sintomática, el 62 por ciento de los pacientes continúan experimentando un control parcial o nulo de los síntomas.