Con la humanización del servicio residencial como tema central del itinerario, la Asociación de Centros Geriátricos del Principado de Asturias (ASCEGE) celebró su II Jornada de Atención Residencial, el pasado 29 de noviembre, en la sede de la Consejería de Hacienda y Sector Público, de Oviedo. El programa estaba dirigido a profesionales del campo de la Gerontología, que trabajan en centros de atención a personas mayores dependientes y a enfermos de alzhéimer.

En la apertura de la jornada, Graciela Blanco, directora de Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA), destacó la labor de la asociación organizadora e informó sobre la próxima apertura del centro polivalente de recursos del Naranco, en Oviedo. Desde el Principado se han impulsado 578 plazas residenciales y 58 de centros de día y está prevista la puesta en funcionamiento de otras 100 plazas residenciales en Oviedo y 54 de centro de día en Oviedo, Tineo y Castrillón.

Arsenio Alonso-Collada Sánchez, presidente de ASCEGE, destacó en la apertura de la jornada que la asociación “está siendo bastante dinámica y esto también ayuda a fomentar las relaciones institucionales. ASCEGE está integrada por 27 residencias, son 2.250 plazas, 1.195  concertadas,  y el único requisito es ser un centro acreditado.

Este año continuaremos con la edición de guías, tras el éxito de la de manejo de la diabetes en centros residenciales, por la que recibimos bastantes felicitaciones. En esta ocasión se está desarrollando la de Hipertensión arterial, sólo para profesionales. Además, hemos desarrollado una APP, en la que se puede encontrar una amplia información sobre ASCEGE, que se puede compartir en redes sociales y otros soportes,  y hemos cerrado la colaboración de un taller presencial de 12 horas de duración  para trabajadores de Ascege con el profesor Flórez Lozano,  bajo el lema ‘Cerebro feliz-trabajo feliz’,  en el que se hará hincapié sobre la humanización. Todo ello sin olvidar que desde nuestra integración en Ceaps, reivindicamos unas medidas de mejora del sector que deben producirse a nivel nacional”.

Educar es humanizar 

El catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo,  José Antonio Flórez Lozano, habló sobre la humanización en la atención a la persona mayor,  bajo una perspectiva personal. “Hay un desarrollo impresionante de la  ciencia y la tecnología, pero el humanismo se nos está yendo de las manos,  y ambos escenarios son perfectamente compatibles. Se puede hacer un cateterismo con la mayor precisión pero el problema es la actitud, con componentes inconscientes que son determinantes para el trato con los demás”.

El profesor hizo hincapié en la importancia de la empatía, la comprensión, la  voluntad, la ternura, etc, como generadores de oxitocina, tanto para quienes lo dan como para los que lo reciben. “La ternura, que se alimenta de frases, de detalles, de apretones de manos, de aceptación, es lo más sublime del sentimiento humano. La piel es el órgano más grande del cuerpo. Cuando hacemos una caricia provocamos buenas sensaciones. Que no queden en nuestras manos abrazos sin entregar”, declaró Flórez Lozano, quien se mostró convencido de que hay que reinventar los cuidados y dar sentido a la vida. “Estamos en la sociedad de los egos y los individualismos, por lo que hay que desalinear para repartir generosidad. Además, hay estudios científicos que demuestran que las personas generosas viven más”, explicó el  catedrático.

Por otra parte, la  médica especialista en Medicina Preventiva y Epidemiología, de los Servicios Centrales del SESPA, Begoña Martínez Argüelles centró su intervención en la necesidad de ponerse en los zapatos del otro. Argüelles apuntó que Asturias es la segunda región más envejecida del país, con lo que la atención residencial es una cuestión primordial. 

Así mismo, la trabajadora del SESPA hizo un emotivo repaso por su vida: desde el entrañable olor a café de su infancia, pasando por su vocación y su enfermedad. Este último episodio la hizo plantearse el enfoque de los pacientes y su atención de otra manera. “Soy una enferma oncológica. Una vez que me quité el susto del principio del diagnóstico, empecé a ver la cara de los pacientes de otra manera. Cuando miras más allá de lo superficial, ves que las cosas no son tan sencillas”, aseguró esta profesional de la Medicina,  quien recomendó al público presente en la jornada el libro titulado ‘Ante todo, no hagas daño’.

La dignidad del ser humano

Por su parte, la enfermera Mamen Hernández Cedial, máster en Counselling  y en Bioética y miembro del Departamento del Centro Humanización Los Camilos, de Madrid, desarrolló el apartado del qué al cómo de la humanización. “Un día, mientras estaba trabajando en la UVI, me pregunté dónde estaba mi vocación, aquélla que me llevó a ser enfermera cuando era pequeña, y a partir de ahí comencé a plantearme la necesidad de que los profesionales de la salud y el cuidado de las personas mayores deberíamos avanzar hacia otra dimensión de los protocolos, centrándonos más en la parte humana de cualquier paciente”, relató la enfermera de Los Camilos, un centro pionero en la asistencia geriátrica.

Asimismo, Mamen Hernández hizo un recorrido por el significado del término humanización, más allá de su definición en la RAE., adentrándose en la dimensión ética de la palabra. “La humanización es llevar las cosas de cómo son a cómo deben de ser. No es hacer lo que pueda, sino lo que deba. Todo se resume en la dignidad que se merece cualquier ser humano”, aseguró Hernández, quien explicó también que “nosotros somos el espejo de la dignidad del paciente, por eso es fundamental considerar a cada persona que tenemos delante única e irrepetible, con unos valores y una historia de vida que los profesionales de la Medicina y los cuidadores no deben olvidar nunca en las relaciones con las personas que están a su cargo”.

Las gafas de la motivación

El respeto hacia los mayores, la mirada, no es tiempo, es calidad”. La motivación de los profesionales centró la intervención de Cinta Pascual, presidenta del Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs), directora general de L’Onada Serveis y presidenta de la Asociación Catalana de Recursos Asistenciales (ACRA), para quien hace años, como gestora de los centros que gestionaban entonces -30 en la actualidad-

la gran pregunta era “cómo lo hacemos, con los ratios de personal que tenemos y con la falta de profesionales. Entonces encontramos un método de la Universidad de Oxford que te dice si las personas que atiendes tienen bienestar o malestar y hace que te pongas las gafas. A veces no es cuestión de tiempo, sino de tener unas gafas que te dicen cómo hacerlo. Busquemos la forma de que todos los profesionales se pongan las gafas”.

Para Pascual, “la historia de vida es básica y conocerla por los cuidadores nos hace sentir más humanos. Nuestra obligación es ir buscando  herramientas que nos hagan ver cómo podemos atender mejor a estas personas”.  A los residentes  “nadie les ha preguntado si quieren estar en una residencia,  hay que trabajar con la Administración para que cambien el sistema de Servicios Sociales, que es muy asistencialista. Si alguien no quiere ir a una residencia será difícil que esta persona tenga lo que quiere. Ya podemos hacer malabares…”

La sociedad está envejeciendo, por lo que “tenemos que hacer un esfuerzo y replantearnos los servicios sociales. O somos capaces de ponernos las gafas de tres dimensiones para proyectar nuestro propio envejecimiento y eso lo transmitimos a las personas, o lo tenemos difícil”, puntualiza la experta.

“Todo el mundo quiere tener salud y estar en casa pero nos tenemos que preparar y es algo que no hacemos –recomienda Cinta Pascual. Envejecer es una corresponsabilidad de todos y las personas tenemos que ser capaces de proyectar nuestro envejecimiento,  saber cómo queremos hacerlo y cuidar nuestra salud y nuestros recursos”.

 

Pie 1: Arsenio Alonso-Collada y Graciela Blanco