Los Centros de  Día y las residencias asistidas de L’Onada Serveis encaran las últimas semanas del año con un incremento del volumen de actividades programadas y, también, de las visitas que reciben les personas usuarias. Este incremento actúa como estímulo positivo para los residentes, que ven activadas así las capacidades que aún conservan gracias a los cambios que registra su rutina diaria.

“Anímicamente es positivo para las personas usuarias. Les gustan los cambios en las rutinas habituales. Estos días, todo el mundo piensa en los mayores mucho más. Nosotros, por ejemplo, recibimos visitas de grupos de escolares y asociaciones del pueblo que vienen a cantar villancicos, programamos espectáculos y, también, vemos como se suman a la les visitas habituales de hijos y nietos otras de familia más lejana. La verdad es que todo es positivo y vemos cómo las personas usuarias viven estos días con ilusión. Cuando resulta posible, intentamos que puedan salir del centro para cenar o comer con sus familias los días más señalados. Los que se quedan, disfrutan de menús especiales en los que se incluyen los platos y postres habituales de estos días adaptándolos, claro está, a sus necesidades”, explica Penny Subirats, directora de la residencia L’Onada La Ràpita.

La programación de actividades en los diferentes centros de L’Onada Serveis es similar –desde visitas a ferias navideñas, concursos de manualidades o meriendas, comidas y cenas en el centro con las familias- y, en todos los equipamientos, se decoran los espacios comunes: “Lo hacemos cada año. Decoramos el centro con la participación de las personas usuarias, programamos fiestas en las que pueden participar las familias e, incluso, organizamos conciertos de grupos que sabemos gustan a los residentes y sus familias. Este año, por ejemplo, tendremos aquí a un grupo de folklore muy popular en las Terres de l’Ebre. Hablo de Quico, el Cèlio i el Mut de Ferreries. Muchas personas usuarias van a sus casas en días puntuales. Son días diferentes y felices para todos y los residentes están contentos”, señala Mireia Gombau, educadora social de L’Onada Tortosa.

El objetivo de todas estas actividades lo resumen desde L’Onada L’Ametlla del Mar. Lo hace Laura Sala, la educadora social y psicóloga del centro: “son días especiales para todos y las emociones y sentimientos son mucho más evidentes. Nosotros, lo que intentamos, es hacer feliz a nuestra gente. Para los usuarios y usuarias, el centro es su casa y, por eso, cuidamos los detalles al máximo. Nos preocupamos de la decoración y, también de los platos que comen o las actividades que hacen. Intentamos que todo esté vinculado a la excepcionalidad de estos días: se trata, como el resto del año, de hacer actividades que estimulen las capacidades de las personas usuarias, pero ahora intentamos en todo momento recordar que estamos en Navidades. La Navidad se convierte en una herramienta estimulativa en sí misma. Nos importan las personas, no sus circunstancias. Y la Navidad es para todos”.