Los datos de la última EPA reflejan un nuevo descenso generalizado en el número de desempleados, que también han experimentado los profesionales de más edad -aquéllos que superan los 55 años-. Si en el último trimestre de 2017 se contabilizaron 532.700, el pasado año cerró con una caída de 35.300, registrándose 497.400, la cifra más baja desde 2011.

A pesar de esta reducción, que refleja una tendencia positiva, la Fundación Adecco ha analizado los datos de la EPA sobre la evolución de los seniors en el mercado de la última década.

Estas son las principales conclusiones:

  • En 2008 se contabilizaban 220.300 y apenas suponían el 7% del total de parados. Hoy, la cifra asciende a 497.400 y su representación sobre el total se duplica con creces hasta el 15%.
  • Las causas que subyacen detrás de este incremento son, fundamentalmente, el envejecimiento poblacional, un aumento progresivo de su tasa de actividad y un desempleo de larga duración que tiende acebarse con los mayores.
  • A pesar del mayor peso de los seniors en el empleo, más de la mitad de los reclutadores (52%) admite descartar automáticamente los currículos de estos profesionales.
  • En este contexto, Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco califica de “obsoleta e incoherente” la discriminación laboral a los profesionales de más edad. “No sólo es un contrasentido demográfico, sino que supone una merma de competitividad para las empresas que, al renunciar a este talento experto, se están cerrando a un público estratégico, cada vez más numeroso”.
  • Además, Mesonero alerta del “grave peligro que la discriminación por edad supone para nuestro Estado del Bienestar; en una sociedad envejecida, donde el relevo generacional es deficitario, la contratación de mayores de 55 años se convierte en una necesidad imperante. Están en juego nuestras más preciadas conquistas sociales y el mensaje no puede ser más claro: las pensiones no estarán garantizadas sin natalidad ni empleo senior de calidad”.
  • Por todo ello: “el empoderamiento de losseniors ha de ser un asunto de Estado: los poderes públicos deben actualizar las políticas activas de empleo para equiparar a los mayores de 55 años con los más jóvenes en materia de formación, de modo que su experiencia se convierta en un valor añadido”.

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