Las rentas vitalicias aseguradas ganan terreno como sistema de previsión complementario. A cierre del pasado año, 26.711 personas mayores de 65 años transformaron el dinero logrado con la venta de algún elemento patrimonial (por ejemplo, una segunda vivienda, fondos de inversión, acciones, etc.) en una fuente garantizada de ingresos de por vida. Estas personas se acogieron a las ventajas fiscales que se establecieron para este producto a raíz de la última reforma del IRPF. Estas rentas vitalicias acumulan un volumen de ahorro bajo gestión de 2.282 millones de euros.

Los datos recopilados por ICEA muestran cómo, al acabar 2018, las aseguradoras velaban por 229.646 millones de euros de sus clientes, tras anotar un incremento interanual del 1,38%. De esa cantidad, 188.467 millones corresponden a productos de seguro, un 2,65% más. Los restantes 41.178 millones constituyen el patrimonio de los planes de pensiones cuya gestión ha sido encomendada a entidades del sector. Este último importe es un 3,91% inferior al anotado el ejercicio anterior.

Las rentas vitalicias y temporales constituyen el producto más relevante en términos de ahorro gestionado. Acumulan unas provisiones técnicas de 88.383 millones de euros, un 1,31% más que un año atrás. Por otra parte, destaca la pujanza de seguros individuales de ahorro a largo plazo (SIALP). Estas pólizas, popularmente conocidas como Planes de Ahorro 5, movían 3.769 millones al acabar 2018 y crecen un 27,29% con carácter interanual.

La evolución de los planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) también es llamativa. Estos seguros alcanzan a cierre de diciembre los 13.161 millones y registran un crecimiento interanual del 8%. Mientras, los capitales diferidos anotan un alza del 3,24% y acumulan 49.824 millones de euros.