El organismo humano está repleto de bacterias, muchas imprescindibles para su correcto funcionamiento. Sin embargo, si estas bacterias se alteran pueden producirse infecciones, este es el caso de la periodontitis. Se trata de una enfermedad bucodental producida por la infección de la placa bacteriana que depende mucho de la genética –que hace que ciertas personas tengan predisposición a tener problemas de encías- y de la respuesta inmune del afectado. Aun así, existen factores de riesgo que se pueden evitar, como el tabaco, y otros como los cambios hormonales y las enfermedades inmunodepresivas y sus tratamientos.

 

La periodontitis daña los tejidos que soportan y rodean los dientes. En estados avanzados, “cuando existe una destrucción del periodonto, la enfermedad puede ser muy dolorosa, irreversible y puede suponer la pérdida de una o más dientes”, comenta Manuela Escorial, odontóloga de la Dirección Asistencial de Sanitas Dental. Además, esta patología está relacionada con otras afecciones como la diabetes, el deterioro cognitivo o las enfermedades cardiovasculares.

 

Para evitar la aparición de este tipo de enfermedades, la odontóloga de Sanitas Dental recomienda una buena higiene oral que incluya el uso de la seda dental y el cepillado meticuloso, así como limpiezas dentales profesionales regulares y revisiones periodontales periódicas. “La enfermedad periodontal es un proceso crónico, que pasa por fases activas y no activas. El mantenimiento profesional y personal a lo largo del tiempo son las claves para una estabilización del proceso”, expone Manuela Escorial.

 

Medidas preventivas y análisis de última generación

Si, tras la evaluación de los resultados de distintas pruebas, el tratamiento no muestra resultados o se trata de una periodontitis muy agresiva, el dentista puede sugerir la realización de pruebas específicas como son el análisis de ADN y el estudio microbiológico.

 

El análisis de ADN puede determinar si el paciente es portador o no de alguna de las bacterias más implicadas en la prevalencia de las enfermedades periodontales, y sugerir, si así fuese, algún cuidado específico para retrasar y prevenir el desarrollo de patologías. El estudio microbiológico permite conocer qué tipo de bacterias se localizan en la cavidad bucodental. La prueba es indolora y tan solo consiste en el análisis y cultivo de una muestra de fluido crevicular, pero sus resultados son altamente útiles para el periodoncista que puede conocer de forma precisa los factores que influyen en el desarrollo de la enfermedad: evolución, zonas más afectadas y antibióticos más efectivos contra la bacteria en cuestión. “Este tipo de estudio se realiza cuando el diagnóstico clínico-radiológico apunta a que el tipo de periodontitis es agresiva. El tratamiento mecánico va acompañado de una antibioterapia selectiva (que establecemos mediante este estudio microbiológico) contra las bacterias responsables de esta evolución mucho más severa. Al mismo tiempo, podemos establecer una pauta de seguimiento individualizada y mucho más rigurosa y conocer si la enfermedad se encuentra en una fase de estabilización”, expone Manuela Escorial.

 

Contagio

Las enfermedades periodontales, al ser infecciosas, pueden pasar de un organismo a otro, especialmente “si el receptor sufre de disminución de inmunidad local y/o no se encuentre bajo tratamiento periodontal”, comenta la odontóloga de Sanitas Dental. Este contagio puede producirse por un contacto constante y prolongado en el tiempo, esto incluye los besos. Algunos estudios[1] determinan que las personas que conviven durante años con un miembro afectado por periodontitis, tienen una probabilidad entre 20 y 30% mayor de desarrollar la enfermedad.