La llegada de la jubilación siempre tiene dos caras: por un lado, es esperada con ilusión, con miles de ideas sobre qué hacer, en qué invertir el tiempo libre… Por otro, siempre parece que queda lejos, como una ilusión de futuro. Por eso, cuando el momento de jubilarse por fin llega, puede recibirse con algo de desconcierto.

Doro, compañía especializada en tecnología móvil senior, ofrece algunos consejos para disfrutar de esta maravillosa etapa, llena de posibilidades.

En primer lugar, es importante pararse a reflexionar sobre qué es lo que a uno le llena y le enriquece, que no siempre coincide con lo que ha estado haciendo hasta el momento.

Ahora piensa… ¿qué quieres hacer?

  1. Viajar y conocer mundo. Para las personas curiosas, que se dejan sorprender ante lo desconocido, viajar puede ser una de las actividades más emocionantes para esta etapa de la vida. Con la experiencia y el conocimiento acumulado durante tantos años quizá ha llegado el momento de dejarse cautivar por lugares desconocidos y formas de vida exóticas.

    Hoy hay una amplia oferta de viajes para jubilados, ya sea en grupo, con programas de turismo como el de Imserso, o de forma individual a través de agencias. Y, sobre todo, hay un millón de destinos a los que acudir. Para los más aventureros, existen destinos lejanos como la costa del Caribe o Tailandia, pero, en realidad no hace falta ir tan lejos. Existen otros lugares como Abruzzo, en Italia, Algarbe, en Portugal o las Islas Canarias donde el buen tiempo y la belleza de los parajes está asegurada.

  2. Retomar proyectos que siempre te han entusiasmado. La vida avanza a una velocidad vertiginosa; las responsabilidades profesionales y familiares en ocasiones requieren renunciar a sueños o proyectos a los que nos sentimos llamados. En aquel momento los dejamos pasar pero quizá ha llegado el momento de abordarlos. El tiempo se tiene, ahora toca poner las ganas para embarcarse en ello.

    Piensa en algo que siempre quisiste hacer y para lo que no tenías tiempo… ¿quizás tocar un instrumento? ¿pintar al óleo? ¿plantar un huerto en el jardín y aprender a cultivarlo? A lo mejor eres más reflexivo y tienes una larga lista de libros por leer, o de películas por ver. Igual quieres escribir tu propio libro. Nadie mejor que tú para averiguarlo.

  3. Disfrutar de verdad de lo que te rodea. ¿Has pensado alguna vez en la cantidad de cosas a las que nos hemos acostumbrado y que son extraordinarias? Ahora tienes la oportunidad de frenar y ser más consciente de ellas, para saborearlas con el detenimiento que quieras. La luz del sol por las mañanas, el ajetreo de la ciudad que se pone en marcha o la calma del pueblo donde creciste. Los amigos con los que pasas tan buenos ratos tomando un café o una cerveza, tu familia, de la que ahora puedes disfrutar de forma mucho más calmada: tus hijos, tus nietos, tus sobrinos… hay un montón de cosas a las que nos acostumbramos por las que estar agradecidos. Aprovecha para detenerte a mirarlas y exprimirlas al máximo.
  4. Mantener el cuerpo en forma. Otra de las cosas para las que ya no hay excusa es para cuidarse. El cuerpo también requiere atención, para que se mantenga lo más sano y activo posible. Una alimentación equilibrada, una buena hidratación y actividad física son esenciales para mantenerse ágil y saludable. Por eso, comenzar con un plan de hábitos de actividad y descanso es una idea brillante que te ayudará a estar bien y a disfrutar más aún de esta maravillosa etapa. Si te resulta difícil arrancar, seguro que tienes un gimnasio cerca con actividades para mayores, donde puedas empezar a trabajar con asesoramiento y en un entorno de gran motivación.
  5. Ponerse al día con la tecnología es otra de las tareas en las que invertir tiempo y que pueden resultar muy enriquecedoras. ¿Quién no se ha sorprendido al ver a su hijo o su nieto manejar a una velocidad de vértigo el ordenador, el móvil o las redes sociales? Hoy en día hay una gran cantidad de aplicaciones y programas que mantienen mejor conectadas a las personas, ofrecen un rápido acceso a la información o facilitan conocer gente nueva y acceder a nuevas experiencias de ocio. La tecnología puede ser un reto pero, como todo, puede aprenderse. Puedes acudir a clases, explorar por ti mismo o pedir ayuda a tus hijos y nietos, los nativos digitales, que son los que mejor lo conocen.