Los más mayores y las personas dependientes ahora también pueden sentirse más protegidos con las nuevas tecnologías: la revolución en los hogares ha llegado gracias a los sensores. En una sociedad donde la población adulta prefiere vivir en sus domicilios y no en residencias, la telemonitorización permite que las familias se sientan más desahogadas a la hora de cuidar y atender a los que más lo necesitan. Los sensores pueden crear una casa inteligente, así se convierten en una buena alternativa para reducir el número de horas en las que se necesita a una cuidadora sin poner en riesgo la seguridad de las personas. También son una buena opción para las familias que quieran tener una información más detallada de lo que pasa en sus viviendas.

Estos dispositivos no influyen en el día a día de las personas, así como tampoco no son invasivos, se instalan sin cámaras ni micrófonos para no atentar contra la privacidad del usuario. Se colocan en varios puntos estratégicos y mediante el reconocimiento del comportamiento del paciente y el seguimiento de las enfermedades crónicas, pueden detectar precozmente desde accidentes caseros a problemas de salud. En caso de darse alguna anomalía, avisan a emergencias y a los más allegados de lo ocurrido.

Qida es la única empresa del sector que tiene un acuerdo exclusivo con Tunstall Televida, la compañía líder en Europa en telemonitorización de paciente dependiente. Los sensores más destacados son:

  • De puerta o nevera: Es la mejor manera de asegurarse que la persona no ha salido de casa y de tener un control de la pauta alimentaria que sigue el paciente. También informa sobre si el cuidador ha llegado a su domicilio.
  • De cama: Detecta si hay alguna incidencia por la noche o si la persona no descansa bien. Así, pueden dormir solos sin necesidad de tener a alguien que esté a su lado permanentemente.
  • De caída: Una ventaja de esta tecnología es que reconoce las costumbres de las personas, como el tiempo que pasa durmiendo o cuánto tarda en ducharse. Así puede detectar alguna alteración significativa, por ejemplo, si el anciano se ha levantado de su cama para ir al servicio y tarda más de lo habitual en regresar. O incluso en el baño, también capta a qué hora ha entrado y si está invirtiendo más tiempo de lo normal. En caso de que se aprecie una caída, se hace la llamada correspondiente para comprobar si se trata de una emergencia y se pone en contacto con el servicio correspondiente.
  • De agua o de humo: Gracias a la familia de sensores también podemos incluir alarmas de incendio o inundación que aseguran el bienestar de los que más lo necesitan. Así permanecen informados en todo momento de los cambios que suceden en el hogar. En caso de que se detecte un problema, se despliega el servicio de emergencia.

    Además de los sensores, en Qida ofrecen monitorización remota, o lo que es lo mismo, el pulsador de alarma para avisar en caso de emergencia. Así permite a los que más lo necesitan ponerse en contacto con los servicios sanitarios en cualquier momento.

    Las personas dependientes y mayores tienen un coste público muy alto, de 10.000 euros al año. Por eso, Qida aplica la tecnología, para evitar la reducción de ingresos hospitalarios y, a la vez, ofrecer más calidad de vida para que puedan estar en sus hogares.