La Unidad Multidisciplinar para la Cirugía de los Trastornos del Movimiento del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha comenzado a aplicar nuevas técnicas de cirugía funcional en diferentes partes del cerebro, distintas de las habituales, para tratar a pacientes con enfermedades como párkinson, distonía o temblor esencial, con excelentes resultados de calidad y seguridad.

 

La estimulación cerebral profunda es el tratamiento más habitual para pacientes que no responden a los fármacos y que a menudo sufren grandes temblores, rigidez, movimientos lentos y dificultades para caminar y para realizar otras actividades cotidianas. Esta técnica consiste en implantar, mediante cirugía de alta precisión, pequeños electrodos en áreas profundas del cerebro, con una posterior conexión a un generador de pulsos bajo la piel que se instala en el área de la clavícula.

 

Los débiles impulsos eléctricos generados, que estimulan una región concreta del cerebro, contribuyen a regular la comunicación de las neuronas, con lo que se mejoran los síntomas de los trastornos motores.

Hasta ahora, lo más habitual para tratar el temblor era implantar los dispositivos en una región que se conoce como el tálamo. Sin embargo, para determinados pacientes intervenidos en el HUCA, se han elegido nuevas áreas, de acuerdo con las últimas recomendaciones científicas.

La incorporación de nuevas técnicas, que incluyen el uso generalizado de neuroestimuladores cerebrales recargables de última generación,  avanzados tratamientos farmacológicos y la ampliación de la edad de la cirugía del párkinson por encima de los 70 años, forman parte de las líneas de trabajo de esta unidad, que lleva años a la vanguardia del país en el tratamiento de este tipo de dolencias.

 

 

Una unidad pionera  

 

La unidad del HUCA es pionera en el tratamiento quirúrgico de los trastornos y fue reconocida en 2012 como centro de referencia por el Ministerio de Sanidad. Forma parte de los siete centros, servicios y unidades acreditados en el país para estas patologías y es una de las cuatro unidades de referencia con las que cuenta el hospital.

 

Cada año renueva la acreditación y mantiene sus buenos parámetros de calidad, así como el número de pacientes: aproximadamente 25 procedentes de Asturias y de otras comunidades como Castilla y León, Extremadura o Canarias. Hasta ahora, se ha intervenido a más de 500 enfermos de párkinson con resultados excelentes.

 

La unidad es también referencia de técnicas avanzadas en la enfermedad de Parkinson, como la colocación y control de bombas de infusión de apomorfina, un sustitutivo de la dopamina, de la que carecen estos pacientes. Esta última es una opción para pacientes que no responden de forma satisfactoria al tratamiento convencional y que mejora las complicaciones motoras y los síntomas no motores, así como la calidad de vida y la autonomía.

 

El equipo está coordinado por la doctora Marta Blázquez e integrado por profesionales pertenecientes a los servicios de Neurología, Neurocirugía, Neurofisiología, Neurorradiología. Además de la actividad asistencial y docente, forman parte del Grupo de Investigación Clínica y Básica en Neurología acreditado por el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado (Ispa).

 

Recientemente se ha consolidado la Sección de Enfermedades Neurodegenerativas del HUCA, cuya misión es la atención integral especializada de pacientes con enfermedades neurodegenerativas.

 

Además, un equipo formado por profesionales del Laboratorio de Genética Molecular y la Unidad de Enfermedades Neurodegenerativas ha recibido una las becas del Fondo de Investigación en Salud (FIS), que concede el Instituto de Salud Carlos III, para buscar marcadores genéticos y clínicos que permitan predecir si las personas afectadas por párkinson desarrollarán deterioro cognitivo.

 

Día Mundial del Párkinson

 

La enfermedad de Parkinson, cuyo día mundial se celebra mañana, es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente en los países desarrollados. Se trata de un trastorno del sistema nervioso que causa dificultades con el control de los movimientos y el equilibrio. Provoca tres síntomas principales: temblor de reposo (fundamentalmente en manos), rigidez (que origina dolor muscular) y falta de movimiento (acinesia). Es frecuente que las personas afectadas muestren, además, otros trastornos como depresión, estreñimiento y lentitud de pensamiento.

 

En España, se estima que padece esta patología entre un 1% y un 2% de la población mayor de 65 años. En Asturias, se calcula que hay más de 2.000 personas afectadas por la enfermedad, cuya prevalencia podría seguir creciendo en las próximas dos décadas por el aumento de la esperanza de vida y la alta tasa de envejecimiento.