En España existen al menos 150.000 personas afectadas por el párkinson y cada año se diagnostican unos 10.000 nuevos casos, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Hoy es el día mundial de esta enfermedad neurodegenerativa, la segunda más frecuente de este tipo de trastornos en nuestro país, después del alzhéimer. Según la Federación Española del Párkinson (FEP), en 2040 esta será la enfermedad grave más común.

El doctor Pablo Mir, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, apunta que «tanto la incidencia como la prevalencia del párkinson se han incrementado de manera considerable en las últimas décadas y lo seguirá haciendo en las próximas. Tanto es así que estimamos que dentro de 30 años las cifras podrían triplicar las actuales«. ¿A qué se debe este incremento? Según indica el doctor Mir, «fundamentalmente es debido al aumento de la esperanza de vida, de los avances diagnósticos y terapéuticos y a un mejor conocimiento de la enfermedad, tanto social como científico. Aun así, sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada».

Síntomas como la depresión, el estreñimiento o los trastornos del sueño son muy habituales en estos pacientes

El diagnóstico temprano es fundamental para mejorar la calidad de vida de estos pacientes. Hoy en día se cuenta con tratamientos farmacológicos dirigidos tanto a los síntomas motores como a los no motores (depresión, trastornos del sueño, disfunción sexual, estreñimiento…), estos últimos mucho más habituales de lo que se piensa. De hecho, en un 40% de los casos, la primera manifestación de este trastorno es la depresión, seguida de otros como problemas gastrointestinales, autonómicos, cognitivos, del sueño… Y la alimentación, como veremos, puede en cierta medida colaborar a un alivio de algunos de estos síntomas.

Una nueva esperanza en la vitamina B12

No hay a día de hoy una cura para el párkinson, pero sí muchas vías de investigación abiertas. El avance más reciente acaba de publicarse en ‘Cell Research‘ y tiene como protagonista a la vitamina B12. Un equipo multidisciplinar de científicos, entre ellos Iban Ubarretxena, director del Instituto Biofisika de la Universidad del País Vasco, estableció ya en 2004 un vínculo entre una de las mutaciones de la enzima LRRK2 y los pacientes diagnosticados con la enfermedad. Ahora han demostrado que una de las dos formas activas de la vitamina B12 actúa como un inhibidor de esta enzima (también conocida como ‘dardarina’, palabra que en euskera significa temblor). Según ha señalado el propio Ubarretxena, «supone un gran avance, ya que al tratarse de una vitamina neuroprotectora en modelos animales y con un mecanismo distinto al de los inhibidores existentes actualmente, podría servir como base para desarrollar nuevas terapias contra la enfermedad de Parkinson hereditaria asociada a variantes patogénicas de la enzima LRRK2″.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

¿Cómo puede ayudar la alimentación a estos pacientes? ¿Necesitan llevar una dieta específica? Los expertos aconsejan como norma habitual seguir un patrón alimentario variado y equilibrado, con ingredientes de todos los grupos nutricionales, pero sin excesos. Desde la FEP señalan que los hábitos básicos que se deben seguir en este sentido son: «Realizar un desayuno completo y cenar poco, ingerir verdura cada día y consumir tres piezas de fruta al día, tomar pescado azul entre tres y cuatro veces por semana, y disminuir la ingesta de grasas«.

Ojo con la pérdida de peso

Según un estudio científico publicado en ‘European Journal of Clinic Nutrition‘, el 52% de los pacientes de párkinson adelgaza y más del 20% puede perder más de 10 kilos de peso. La doctora Rocío García-Ramos, neuróloga de Vithas Internacional, apunta cuáles son los motivos: «Los propios síntomas de la enfermedad, como rigidez, temblor, neurodegeneración y alteración del metabolismo oxidativo, a lo que se suma la medicación, que puede ocasionar efectos secundarios, mal sabor de boca y las dificultades motoras, que pueden reducir la ingesta calórica».

El consejo de la doctora García-Ramos es «tomar como referente la dieta mediterránea y comer poco y a menudo, conservando al máximo los hábitos, costumbres y gustos personales del paciente». Importante, en caso de recibir tratamiento con levodopa, muy habitual, la especialista recomienda tener en cuenta que los alimentos ricos en proteínas alteran la absorción de este fármaco, por lo que «lo ideal es tomarlo media hora antes o una hora después de las comidas» y evitar las combinaciones de alimentos de alto aporte proteico con legumbres o leche.

Es buena idea favorecer el consumo de alimentos ricos en dopamina (legumbres) y en serotonina (carbohidratos)

La Fundación Curemos el Párkinson ofrece alguna clave más a tener en cuenta: la dopamina y la serotonina actúan como neurotransmisores y esta enfermedad hace que haya una destrucción de las células que se encargan de la producción de dopamina, lo que conduce a problemas motores. En cuanto a la serotonina, regula funciones como el sueño o el apetito y es fundamental para mantener un buen estado de ánimo. Ya que ambas moléculas se ven afectadas, no está de más, según señala dicha fundación, favorecer el consumo de alimentos ricos en ellas. La dopamina podemos encontrarla en las habas, las judías verdes y los tomates; y la serotonina en los hidratos de carbono (conviene tomarlos en su forma integral). El cuerpo también puede fabricarla a partir de los omega 3, el zinc y el magnesio, por lo que alimentos como el pescado azul, el marisco y los frutos secos son también bienvenidos.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Varios apuntes más para la vida diaria de estos pacientes. Es muy frecuente que sufran disfagia, esto es, dificultad para tragar. Y es una de las principales causas de que pueda aparecer la deshidratación y la desnutrición. ¿Cómo solucionarlo? El documento ‘Consejos sobre alimentación para pacientes con enfermedad de Parkinson’, elaborado por especialistas de la Unidad de Párkinson del Centro Médico Teknon indica las siguientes pautas:

  • Tomar cantidades pequeñas de comida.
  • Beber agua fría antes de comer (y espesar el líquido si es necesario) en caso de tos y atragantamiento.
  • En caso de mucha dificultad para manipular los alimentos sólidos en la boca, mezclarlos con caldo, verdura o legumbres hasta conseguir una consistencia similar a la de un puré o una crema.
  • Si se produce atragantamiento o resulta difícil manejar la comida en la boca, evitar las frutas con mucho jugo y las sopas muy líquidas.
  • Para combatir el estreñimiento, conviene aumentar la ingesta de alimentos con fibra (espinacas, acelgas, lechuga, kiwi, naranja, legumbres y cereales integrales) y tomar un zumo de naranja, ciruelas o kiwi en ayunas (espesándolo si es necesario).
Foto: iStock.
Foto: iStock.

Un menú tipo, según indicaciones de estos especialistas, podría ser el siguiente:

  • Desayuno: pan con tomate y aceite de oliva. Queso manchego e infusión de manzanilla.
  • Comida: crema de puerros, merluza a la plancha y manzana al horno.
  • Merienda: café descafeinado con leche descremada y pan con mantequilla y mermelada.
  • Cena: puré de patatas gratinado, samfaina (guiso de verduras) y fruta.

Hace un par de años la Asociación Europea de Párkinson lanzó la plataforma My Perfect Dish, y en ella se puede encontrar (en inglés) información precisa sobre alimentación dirigida a personas con esta enfermedad, así como a sus familiares y cuidadores. Para ofrecer sus consejos nutricionales han contado con profesionales sanitarios, nutricionistas y hasta chefs con estrellas Michelin, que ponen a su disposición un buen número de recetas específicas y muy sabrosas, desde unos fusilli con alcachofas a un pastel de aguacate con caballa.