En España se estima que un 25% de la población sufre conjuntivitis alérgica y muchos afectados suelen ver incrementados sus síntomas (picor, lagrimeo, visión borrosa, fotosensibilidad e hinchazón) durante la época de la floración cuando suben los niveles de pólenes, explican desde Clínica Baviera.

 

Afortunadamente, según los datos de la Sociedad Española de Alergología (SEAIC), en líneas generales, se prevé que los alérgicos a los pólenes se enfrenten a una primavera de intensidad leve en España, siendo muy leve en Canarias, y moderada e intensa en las comunidades del suroeste peninsular, Extremadura y Andalucía. Un año más los pólenes más alérgicos son las gramíneas, el olivo, el plátano de sombra, la parietaria, artemisa o la salsola, entre otros.

 

La conjuntivitis alérgica se produce por la inflamación de una membrana trasparente (la conjuntiva) que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados, y que actúa como defensa para los ojos. Según explica el Director Médico de Clínica Baviera, Doctor Fernando Llovet, “Existen diferentes tipos de conjuntivitis, según sea la causa que la produce; un virus (conjuntivitis vírica), una infección (conjuntivitis bacteriana) o una reacción alérgica (conjuntivitis alérgica). Dentro de las conjuntivitis alérgicas también podemos encontrar diferentes tipos, que varían según el agente que la causa (alérgeno) que pueden ser, entre otros, el polen, los ácaros del polvo, el pelo de los animales, los hongos (moho), o los cosméticos”.

 

Consejos para mitigar los síntomas:

 

Desde Clínica Baviera ofrecen algunos consejos para tratar la conjuntivitis alérgica por polen y mejorar la calidad de vida de los afectados:

 

  1. Determinar el alérgeno. Saber qué tipo de alergia se tiene es fundamental para afrontarla con precisión y de forma efectiva. Se recomienda acudir al especialista (alergólogo y/o oftalmólogo) para determinar el alérgeno y el establecer el tratamiento adecuado.
  2. No automedicarse: es habitual combatir este tipo de alergia con fármacos y colirios (antiinflamatorios no esteroideos, corticoides tópicos, antihistamínicos…) pero estos siempre deben ser recetados por un especialista y nunca se debe recurrir a la automedicación.
  3. Evitar el contacto con el alérgeno: una vez identificado el polen causante de la alergia debemos evitarlo en la medida de lo posible. Para ello, puede ser muy útil consultar los datos sobre el recuento de pólenes que facilita la SEAIC.
  4. Lavar las manos con frecuencia y no frotar los ojos. Asimismo, es conveniente ducharse por la tarde ya que se eliminan más eficazmente los restos de polen después de haber estado todo el día expuesto.
  5. Mantener los ojos hidratados: es conveniente hidratar los ojos con lágrimas artificiales y, también, lavarlos por fuera con suero fisiológico.  Una correcta higiene ocular ayuda a mantener el ojo limpio de alérgenos, alivia la irritación y la sequedad ocular. No se deben utilizar infusiones de manzanilla para los lavados oculares ya que pueden contener pólenes a los que se es alérgico.
  6. Usar gafas de sol: con ello se evita que el polen entre en los ojos y se disminuye el paso de la luz, en aquellos casos en los que se padece fotofobia.
  7. Cerrar las ventanas y utilizar aires acondicionados con filtro: con ello evitaremos que entre el polen, tanto en el coche como en las casas.
  8. Evitar las actividades al aire libre, principalmente durante las horas de mayor concentración de polen: a primera hora de la mañana y a última de la tarde.
  9. No tender la ropa de la persona afectada al aire libre: el polen puede posarse en ella y empeorar los síntomas.
  10. Tener especial cuidado los días de viento: los síntomas de la alergia se suelen incrementar en los días con viento, mientras que disminuyen en los días de lluvia.