En el Día Mundial de la Fibromialgia y el Síndrome de la Fatiga Crónica el Consejo General de la Educación Física y Deportiva (Consejo COLEF) quiere poner el acento en la importancia de realizar ejercicio físico en personas que padecen estas patologías como hábito de vida coadyuvante al tratamiento.

 

Por D. Alejandro Vera Carrasco, col. 58.112, miembro del Comité de educación físico deportiva en el ámbito sociosanitario del Consejo COLEF, entrenador en Éxito28Madrid.

 

La fibromialgia es una afección neurológica crónica que se caracteriza por causar dolor en todo el cuerpo, pero además suele provocar otros síntomas como sensibilidad al tacto, fatiga severa, problemas para dormir, migrañas, sintomatología depresiva, ansiosa e incluso problemas de memoria [1]. Afecta a entre el 2% y el 4% de la población española [2] desarrollándose en mayor medida en mujeres que en hombres [1].

 

Por otra parte, el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), que también se ha dado en llamar Enfermedad Sistémica de Intolerancia al Ejercicio, se caracteriza por deterioro del funcionamiento diario debido a la fatiga, malestar después del esfuerzo (físico, cognitivo o emocional) y sueño no reparador [3]. Su prevalencia en España se estima entorno al 0,01% [4].

 

Para luchar contra sus síntomas, a parte de los tratamientos farmacológicos, el ejercicio físico ha sido estudiado por la ciencia y sus resultados por el momento están siendo bastante alentadores.

 

En el caso de la fibromialgia, el ejercicio físico puede ser un coadyuvante al tratamiento para la mejora del síntoma principal: el dolor [5]. Además, las personas con fibromialgia que tienen una mejor forma física, también tienen una menor manifestación de la misma [6]. Para las personas con SFC, el ejercicio también puede mejorar significativamente el estatus de salud, de aptitud física y la calidad de vida, incidiendo de forma directa sobre la fatiga [7].

 

A parte de mejorar los síntomas de la propia enfermedad, entrenando obtendremos los beneficios propios del ejercicio, lo cual es realmente importante, ya que estas personas tienden a tener un nivel de condición física peor que el resto de la población en todos los componentes del ejercicio físico: flexibilidad, ejercicio cardiovascular, velocidad, agilidad y fuerza [8], y además tienden a una situación de sedentarismo alarmante [9]. En este sentido, no se puede dejar de señalar que algunas personas con SFC tienen aversión al ejercicio, ya que en etapas tempranas de la enfermedad puede agravarla. Esto supone un verdadero problema, ya que, con el objetivo de evitar los síntomas, acaban por moverse lo menos posible [7].

 

Para esta población inactiva, comenzar de manera progresiva puede ser una buena estrategia, ya que un aumento en nuestra actividad diaria, por ejemplo incrementando el número de pasos caminados al día, ayuda a mejorar los síntomas [7, 10]. Sin embargo, esta actividad física no es suficiente, ya que se debe progresar poco a poco introduciendo ejercicio físico en forma de entrenamiento regular, programado con el fin de ayudar a mejorar la calidad de vida.

 

El entrenamiento de diversos tipos ha demostrado obtener beneficios en personas con fibromialgia y SFC. Para las personas con fibromialgia, en el caso del de tipo aeróbico, se ha podido observar que ayuda principalmente a la mejora del dolor, pero también puede influir en el bienestar psicológico, mejorando los niveles de la sintomatología ansiosa y depresiva que se desarrolla en numerosos pacientes con esta patología [11]. Este mismo tipo de entrenamiento ayuda en personas con SFC a mejorar diversos síntomas, especialmente la fatiga, así como a manejar el peso que luego puede ser determinante en el estrés articular [7]. En cuanto al entrenamiento de fuerza, también es capaz de reducir significativamente el dolor [12] y la resistencia a la fatiga [7, 13].

 

Este entrenamiento debe ser programado y supervisado por educadores/as físico deportivos/as, dado que en personas con fibromialgia o síndrome de fatiga crónica necesita una adaptación de las cargas muy precisa y un conocimiento minucioso de los componentes del ejercicio físico, siempre bajo el control de personal médico, y en colaboración con otros profesionales sanitarios.

 

REFERENCIAS:

  1. American College of Rheumatology. Fibromyalgia. [Consultado 12 Abr 2019] Disponible en: https://www.rheumatology.org/I-Am-A/Patient-Caregiver/Diseases-Conditions/Fibromyalgia
  2. Confederación Nacional de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica. Memoria 2016 Confederación Nacional de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica. 2016. Disponible en: http://confederacion-fm-sfc.es/pdf/memo-confederacion-fibromialgia-2016.pdf
  3. The Lancet. What’s in a name? Systemic exertion intolerance disease. The Lancet. 2015; 385(9969):663-1. doi:10.1016/S0140-6736(15)60270-7
  4. Regal Ramos Raúl, J.. Diferencias epidemiológicas entre los pacientes con síndrome de fatiga crónica y fibromialgia evaluados en la Unidad Médica de Valoración de Incapacidades de Madrid. Med. segur. trab. 2016; 62(245):360-367. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0465-546X2016000500007&lng=es
  5. Papadopoulou, D., Fassoulaki, A., Tsoulas, C., Siafaka, I., Vadalouca, A. A meta-analysis to determine the effect of pharmacological and non-pharmacological treatments on fibromyalgia symptoms comprising OMERACT-10 response criteria. Clin Rheumatol. 2016;35(3):573-586. doi:10.1007/s10067-015-3144-2
  6. Soriano-Maldonado, A., Henriksen, M., Segura-Jiménez, V., et al. Association of Physical Fitness With Fibromyalgia Severity in Women: The al-Ándalus Project. Arch Phys Med Rehabil. 2015;96(9):1599-1605. doi:10.1016/j.apmr.2015.03.015
  7. Dawes, J. y Stephenson, M. D. Training Individuals with Chronic Fatigue Syndrome. Strength and Conditioning Journal. 2008; 30(6):55-57. doi:10.1519/SSC.0b013e31818eb19a
  8. Álvarez-Gallardo, I. C., Carbonell-Baeza, A., Segura-Jiménez, V. et al. Physical fitness reference standards in fibromyalgia: The al-Ándalus project. Scand J Med Sci Sports. 2017;27(11):1477-1488. doi:10.1111/sms.12741
  9. Aparicio, V. A., Segura-Jiménez, V., Álvarez-Gallardo, I. C. et al. Fitness Testing in the Fibromyalgia Diagnosis. Med Sci Sport Exerc. 2015;47(3):451-459. doi:10.1249/MSS.0000000000000445
  10. Kaleth, A. S., Slaven, J. E. y Ang,  D. C. Does Increasing Steps Per Day Predict Improvement in Physical Function and Pain Interference in Adults With Fibromyalgia? Arthritis Care Res (Hoboken). 2014;66(12):1887-1894. doi:10.1002/acr.22398
  11. Sañudo, B., Galiano, D., Carrasco, L. y de Hoyo, M. Evidencias para la prescripción de ejercicio físico en pacientes con fibromialgia. Rev Andaluza Med del Deport. 2010;3(4). https://www.elsevier.es/es-revista-revista-andaluza-medicina-del-deporte-284-articulo-evidencias-prescripcion-ejercicio-fisico-pacientes-X1888754610876909
  12. Andrade, A., de Azevedo Klumb Steffens, R., Sieczkowska, S. M., Peyré Tartaruga, L. A. y Torres Vilarino, G. A systematic review of the effects of strength training in patients with fibromyalgia: clinical outcomes and design considerations. Adv Rheumatol. 2018;58(1):36. doi:10.1186/s42358-018-0033-9
  13. Ericsson, A., Palstam, A., Larsson, A. et al. Resistance exercise improves physical fatigue in women with fibromyalgia: a randomized controlled trial. Arthritis Res Ther. 2016;18(1):176. doi:10.1186/s13075-016-1073-3