Cómo respetar los derechos de las personas mayores, cómo afrontar un proceso de modificación de la capacidad de una persona, las obligaciones y responsabilidades de la figura del tutor legal, las medidas de protección de los derechos de una persona incapacitada… éstas y otras cuestiones fueron abordadas en la jornada sobre ‘Protección jurídica de las personas mayores’ organizada por las residencias DomusVi Ferrol, Narón y Laraxe en colaboración con Afundación.

En el auditorio de la sede de Afundación Ferrol se dieron cita cerca de un centenar de personas interesadas en profundizar en la protección de los derechos de las personas mayores y de las personas con dependencia. La primera de las ponencias de la jornada se centró en las medidas de protección de las personas con capacidad modificada y fue abordada por la letrada María Santamarina, miembro de la Junta de Gobierno del ICAF (Ilustre Colegio de Abogados de Ferrol). Santamarina explicó detalladamente qué conlleva asumir ser tutor legal de una persona y cómo las autoridades judiciales se encargan de velar por los derechos de la persona incapacitada. En esta línea, Miguel Armenteros, fiscal jefe del área de Ferrol, detalló las funciones de la Fiscalía para garantizar dicha protección e instó a que las resoluciones deben adaptarse a la situación de cada persona, deben ser personalizadas, “a la carta”.

Por su parte, Marcos Hernández y Víctor Dios, subdirector territorial Ferrol y médico-forense del IMELGA (Instituto de Medicina Legal de Galicia) respectivamente, hablaron sobre la determinación de las capacidades de las personas con deterioro cognitivo, ya que son los médico-forenses los que establecen la capacidad cognitiva, así como la asunción o no de responsabilidades derivadas de sus actos.

Por último y antes de dar paso a una mesa redonda, intervino Juan José Couce, director de la FUNGA (Fundación Galega para a Tutela de Adultos) describiendo el papel de esta entidad pública que se encarga de la tutela de 3.600 personas incapacitadas en Galicia que están desamparadas, sin familiares o conocidos que quieran o puedan asumir el cargo de tutor.