En España podemos presumir de tener uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, no solo por la gratuidad de los servicios sino por la excelente calidad asistencial. Sin embargo, y tal como comenta Oriol Fuertes, CEO de Qida, “el sistema sanitario y social no es sostenible porque cura mucho, pero previene poco, algo que se tiene que solucionar con una adecuada atención domiciliaria a la gente dependiente.”

 

Con esta premisa desde Qida, una start-up que aúna el servicio de cuidadores altamente cualificados, ofrecen todo tipo de asistencia que el paciente pueda necesitar, desde la adquisición de medicamentos, visitas a especialistas hasta el seguimiento de la situación del paciente por profesionales clínicos. “Ofrecemos un plan de trabajo personalizado realizado por un trabajador social, quien, reunido con el paciente, la familia y el cuidador, se encarga de marcar un objetivo para realizar un acompañamiento profesional, mejorando la calidad de vida de sus clientes y aumentando la tranquilidad de sus familiares”, recalca Fuertes.

 

Y es que en España hay cerca de dos millones de hombres y mujeres que viven solos, un problema que va en aumento debido al envejecimiento de la población. En muchos casos, la soledad no elegida, puede desencadenar otros problemas de salud. De ahí que desde Qida trabajen para fomentar las relaciones sociales y el encuentro entre las personas con el acompañamiento que realizan sus cuidadores.

 

El delirium puntual: un ejemplo de la importancia del acompañamiento

 

Uno de los casos más frecuentes asociados a la gente mayor es el llamado confusión aguda o delirium, una situación puntual que desestabiliza su salud y que se origina tras una caída, una bajada de potasio o durante la estancia en el hospital, por citar algunos. El papel del acompañamiento en estas situaciones es fundamental, ya que hay que crear un ambiente adecuado que proporcione tranquilidad al paciente”, puntualiza Oriol Fuertes.

 

En este tipo de casos el acompañamiento cobra una especial importancia ya que, en muchas ocasiones, por falta de tiempo o disponibilidad, los familiares no pueden pasar todo el día junto al paciente. “Disponer de un profesional que acompañe a nuestros familiares facilita, tanto a la familia como al personal sanitario, y sobre todo a que la persona esté atendida 24h”, señalan desde Qida.

 

El acompañamiento debe ser prolongado es decir no finaliza con el alta del paciente si no que debe tener una continuidad también a la salida y vuelta a casa. “Para evitar que se desorienten de nuevo o sientan la soledad que pueda desencadenar otros problemas de salud, es muy importante que el cuidador acompañe al paciente también a la salida del hospital”. 

 

Para que estos acompañamientos se desarrollen con garantías de profesionalidad, desde Qida defienden que es clave disponer de cuidadores cualificados, reconocidos y bien valorados. Por ello desde la compañía imparten formaciones para que los cuidadores conozcan cómo responder a las necesidades de cada paciente, además de asegurarse que los cuidadores estén satisfechos laboral y personalmente.