Las personas con diabetes tipo 1, sufren un promedio de 1 hipoglucemia cada dos días, pudiendo llegar hasta casi una hipoglucemia diaria1. Las bajadas de azúcar durante la noche son, además, muy frecuentes en casi la mitad de los afectados (47%). Estos datos se desprenden de un estudio realizado en Suecia y publicado en la revista Endocrinology, Diabetes & Metabolism2, que ha analizado el miedo a padecer hipoglucemias en pacientes con diabetes tipo 1. El informe relaciona la disminución del miedo a padecer estos episodios con un control más frecuente de la glucosa

Los síntomas típicos de una hipoglucemia son sudor frío, temblores, irritabilidad, sensación de mareo, palpitaciones, nerviosismo y aumento del apetito. Ante alguno de estos indicios, una persona con diabetes sospecha de la bajada de los niveles de azúcar y toma medidas para revertir la situación.

Sin embargo, según señala Serafín Murillo, investigador CIBERDEM en el Hospital Clínic de Barcelona, “los años de evolución de la diabetes reducen la percepción de estos síntomas de hipoglucemia, lo cual dificulta establecer las medidas correctoras con tiempo suficiente como para evitar la hipoglucemia”. Por esta razón, incluso aquellos que conviven con la enfermedad desde hace muchos años y saben gestionarla pueden llegar a sufrir una hipoglucemia.

El riesgo de padecer una hipoglucemia es superior en personas con diabetes tipo 1, ya que está asociado al uso de insulina. “En este tipo de diabetes, es necesario administrar insulina en varias dosis a lo largo del día, imitando la acción fisiológica del páncreas. Esto es complejo, y solamente un pequeño desequilibrio entre la insulina, los hidratos de carbono ingeridos en las comidas o la actividad física puede dar lugar a la aparición de hipoglucemia”, explica Murillo.

Claves para disminuir las hipoglucemias

El estudio que analiza el miedo a padecer una hipoglucemia2 cuantifica en más de la mitad, un 59% del total, las personas que en alguna ocasión no detectan los síntomas cuando están sufriendo una bajada de azúcar, un porcentaje muy elevado que se podría evitar realizando controles muy frecuentes o utilizando sistemas de monitorización continua de glucosa (MCG) que permiten reaccionar a tiempo y revertir las denominadas “hipoglucemias desapercibidas”. De hecho, la American Diabetes Association3 recomienda el uso de MCG en personas con diabetes.

 

“Existen suficientes datos científicos que apoyan el uso de MCG en personas con diabetes. Con ello se consigue una mejora global del control glucémico, con mejoras de los valores de hemoglobina A1c (parámetro que indica el nivel promedio de los valores de glucosa en sangre) así como una reducción de los episodios de hipoglucemia. En este sentido, se indica como una estrategia esencial para detectar hipoglucemias incipientes” explica el Dr. Serafín Murillo.

Los medidores continuos de glucosa (MCG) ayudan a conseguir un buen control glucémico y mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes, ya que permiten conocer los niveles de glucosa en tiempo real y conocer la tendencia, detectando si el valor es demasiado bajo o demasiado alto. El sensor implantable, un pequeño dispositivo que se implanta en el brazo, tiene además la ventaja de que al bajar los niveles de glucosa produce una vibración que alerta al usuario de que está entrando en riesgo de hipoglucemia, lo que permite reaccionar a tiempo y evitarlo.

El sensor continuo de glucosa es una de las mejores herramientas actuales para alertar al paciente de que va a entrar en hipoglucemia ya que al tener un sistema de alertas vibratorias le permite evitar incluso las hipoglucemias nocturnas”, afirma Murillo.

Factores del aumento del miedo 

El estudio realizado en Suecia2 muestra un mayor temor a padecer una hipoglucemia en mujeres que en hombres con diabetes tipo 1. El informe también pone de relieve un mayor miedo en aquellas personas que sufren frecuentes hipoglucemias moderadas y en las personas que llevan muchos años con diabetes y padecen hipoglucemias desapercibidas a menudo, al tener una.

Por otro lado, también es frecuente en personas que habitualmente tienen un control glucémico muy estricto. Los valores de glucemia recomendados, habitualmente entre 70 y 180mg/dl (según si se miden antes o después de las comidas), están muy cercanos a los valores de hipoglucemia (<70mg/dl). Es por ello, que una persona que tiene un buen control suele estar más “cerca” de los valores de hipoglucemia. Esto también sucede durante el embarazo, pues para evitar problemas fetales debido a la hiperglucemia, se establecen unos objetivos de control glucémico muy estrictos.

Las causas más habituales que provocan una hipoglucemia son inyectar una dosis de insulina excesiva o tomar menos hidratos de carbono de los habituales. Los niveles de glucosa en sangre se deben mantener en equilibrio entre los hidratos de carbono ingeridos, ya que estos se transforman en glucosa, y las dosis de insulina. La función de la insulina es ayudar a introducir la glucosa desde la sangre al interior de las células. Por tanto, un exceso de insulina reduce los niveles de glucosa en sangre por debajo de lo recomendado.

Otra causa habitual es la práctica de ejercicio. Durante la actividad, los músculos gastan glucosa de la sangre, por lo que se puede llegar a producir una hipoglucemia. Finalmente, los horarios irregulares, el consumo de alcohol o el seguimiento de dietas restrictivas pueden ser causantes de un mayor número y severidad de los episodios de hipoglucemia.

Referencias

  1. Khunti K, Alsifri S, Aronson R, et al. Rates and predictors of hypoglycaemia in 27 585 people from 24 countries with insulin-treated type 1 and type 2 diabetes: the global HAT study. Diabetes Obes Metab. 2016;18:907‐915.
  2. Anderbro TC, Amsberg S, Moberg E, et al. A longitudinal study of fear of hypoglycaemia in adults with type 1 diabetes. Endocrinol Diab Metab. 2018;1:e13. https://doi.org/10.1002/edm2.13