El dolor es el síntoma más recurrente entre los pacientes oncológicos. Por este motivo, el Instituto Catalán de Oncología (ICO) ha presentado, en colaboración con Grünenthal, la IV edición del “Manual de control de síntomas en pacientes con cáncer”, cuyo objetivo es actualizar los contenidos relativos al conocimiento específico en este campo. Este manual ha sido un trabajo elaborado por la jefe asistencial del Servicio de Cuidados Paliativos del ICO l’Hospitalet, Gala Serrano, y del jefe asistencial del Servicio de Soporte Integral del ICO Badalona, Joaquim Julià.  Los profesionales sanitarios pueden encontrar en el manual una fuente de información estructurada, de alta calidad científica, donde consultar sus dudas en beneficio de los pacientes.

 

En especial, esta obra apuesta por integrar la visión multidisciplinar en el tratamiento del dolor. No solo se aportan novedades en cuanto al tratamiento farmacológico, también se incluyen técnicas analgésicas intervencionistas que permiten mejorar el control del dolor, así como su impacto en las esferas emocionales y sociales del paciente.

 

El fin último radica en mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren esta patología, así lo ha subrayado el doctor Joaquim Julià, Jefe Asistencial de Cuidados Paliativos del ICO Badalona. “Si ponemos el conocimiento de los tratamientos óptimos al alcance del mayor número de profesionales, podemos mejorar estos síntomas”. Para ello, se ha realizado una labor de síntesis y de concreción que convierte este manual en una herramienta de consulta rápida que ofrece las opciones que mejor se adecuan a cada situación.

 

El dolor se puede cronificar una vez se ha superado la enfermedad y aunque el tratamiento contra el cáncer presenta mayores tasas de éxito, los síntomas pueden persistir durante más tiempo. “Tenemos que hacer un abordaje diferente para que esta cronificación no sea un problema y el paciente pueda mantener su calidad de vida” ha destacado el doctor Julià.

 

Nuevas líneas de investigación y próximos retos

 

En cuanto a control de síntomas, existe toda una línea de trabajo centrada en la visión del paciente, que es “quien realmente valora su situación y puede dar una perspectiva más acertada de cómo se siente”. Según el doctor Julià, su tratamiento va más allá de lo físico, es decir, un paciente que experimenta dolor a causa de un cáncer presenta preocupaciones a nivel emocional, psicológico, social y espiritual que el medicamento no puede abordar.

 

De ahí nace la necesidad del abordaje multidimensional y multidisciplinar que busca cubrir todas esas necesidades. “En el manual, hemos procurado que más allá de hablar de los fármacos, se haga también un análisis emocional, social y espiritual” ha reafirmado el jefe asistencial del ICO Badalona.

 

Por otro lado, se están abriendo nuevas líneas de investigación en el tratamiento del dolor a nivel farmacológico, ya que han aparecido medicamentos que presentan nuevas formas de dispensación que les hace ser más eficientes y tener menos efectos secundarios. Además, a través de anticuerpos monoclonales se investiga como atacar dianas específicas.

 

Desde ICO aclaran que el futuro pasa por detectar nuevas necesidades en los pacientes. Aseguran que se ha detectado que la necesidad del control de síntomas aparece en cualquier momento de la enfermedad. Aunque en cuidados paliativos están acostumbrados a tratar pacientes en situaciones de enfermedad avanzada, cada vez se invierte más en todo el transcurso del cáncer.

 

Esto genera nuevas necesidades a las que se está intentando dar respuesta, como por ejemplo, el control de síntomas en el paciente pediátrico. “La visión es la misma, ya que va a impactar en las mismas esferas que en las de un adulto, pero se necesitará un abordaje más específico en función de la edad del paciente” ha aclarado el especialista, quién ha puntualizado que “no es lo mismo tratar a un adolescente que puede opinar, que a un lactante o un niño en edad escolar, en cuyos casos su capacidad de expresión se encuentra más limitada”.