“Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá habando”
Rabindranath Tagore (poeta y filósofo bengalí), Premio Nobel en 1913

 

En la actualidad, nos venden continuamente que si no eres joven y hermoso, la vida no te puede ofrecer nada; y cada vez, la gente se jubila antes, pero no para empezar a vivir, sino para terminar de vivir. Sin embargo, algunas personas, son el ejemplo vivo de beber hasta la última gota mientras se tengan inquietudes, curiosidad y capacidad de amar. Son personas que no viven en abstracto, sino que aman, vibran y desean…¡Viven! Blanca, con 87 años, es el vivo ejemplo de un modelo activo de envejecimiento, de una forma de afrontar la vida de forma saludable y eficaz. Sabemos que el envejecimiento es inevitable, pero hay matizaciones muy importantes en cuanto al ritmo y la profundidad con que lo hace habitualmente. Nuestro objetivo, es conseguir una moderación en los efectos negativos del envejecimiento patológico y, ahí, estamos totalmente de acuerdo en que se pueden conseguir logros muy importantes para un funcionamiento físico y mental mucho más eficaz. Esta filosofía «antiedad» persigue sentirse bien física, psíquica y sexualmente. Un modelo de persona mayor, en el que la imaginación y el espíritu crítico, sean sus aliados fundamentales para reforzar su dignidad y la integridad de la persona. 

EXPRESIÓN DEL ANTIENVEJECIMIENTO.

A Blanca, le gusta llenar todos los espacios de tiempo que tiene, porque si no lo hace, empieza a dejar de ser persona; se vuelve más dependiente. Blanca no es un ejemplo de pasividad, es la expresión literal del antienvejecimiento; no se sienta en el sofá a tragar televisión; más bien huye de la televisión y del sedentarismo; dice que la televisión le atrofia y que es una pérdida de tiempo; no entiende que muchas personas se pasen horas y horas ante una pantalla de televisión. Ella, por el contrario, quiere vivir, ser ella misma en múltiples acciones, ideas, ilusiones y actividades. Le gusta viajar, pasear, escuchar, leer, ayudar, organizar, fotografiar, expresar, bailar, cocinar, escribir y disfrutar. Sobre todo disfrutar cada día, cada momento. Blanca, es como una niña que, en realidad, ha perdido la noción de tiempo y eso es fundamentalmente el proyecto antienvejecimiento. No ha sido atrapada por los años, sino por las ilusiones. Dice que se medica con dosis de ilusión. Me comenta que últimamente, está leyendo el libro “Los hermanos Karamázov”, un clásico ruso de Fiódor M. Dostoievski. 

AHOGAR LA TRISTEZA.

Su lema, es crecer, aprender, entender, ilusionarse, superarse y escalar en la montaña de la autoestima, la autosatisfacción y la felicidad. Blanca, estimula su mente siempre con nuevos retos, nuevas perspectivas y nuevos horizontes. Es capaz de ahogar cualquier sentimiento conflictivo; se establece en el territorio de los sueños y recuerdos en los que la melancolía no encuentra espacio. Y a pesar de los amores rotos o heridos, o de la candorosa nostalgia, Blanca no pierde el baile de la vida. No hay en su mente espacios para la mezquindad, el odio, el resentimiento, la miseria o los fracasos aplazados. Blanca se resiste a hundirse en el pozo de la tristeza, la pasividad, la melancolía o la depresión. No hay amargura en su día a día; a pesar de que en ocasiones, sólo una apacible tristeza inunda sus ojos, para decirle que está viva. Su imaginación terapéutica, le lleva a playas blancas saturadas de color, armonía, tranquilidad y de olor a algas y a mar. Blanca, contempla la vida desde una atalaya, alejada de las estúpidas ambiciones y los activismos frenéticos que convierten la edad en un sinvivir, y así la vida recupera aquella cualidad de un dorado remanso que disfrutaba en la infancia. Tal vez por ello, no se ve perdida en un mar furioso ni en historias de pérdidas afectivas, siempre traumáticas. 

CONTAGIOSA VITALIDAD.

Todas sus imágenes y pensamientos, destilan una gran belleza, es decir, la belleza de la vida. Mensajes positivos y endulzamiento de la vida son la clave para reconfortarse, para vencer el cansancio, el egoísmo y la crueldad de la vida. Blanca es una persona de contagiosa vitalidad, de honestidad, de sinceridad y de ideas pletóricas; es como un surtidor de energía que despliega en su vida un repertorio insólito de anécdotas, que minimiza las tragedias humanas a pesar de sus vejados pies y sufridas vértebras de tanto y tanto trabajo. Le gusta despertar con el sol, con los primeros rayos de sol,  desayunar un buen café hecho en su cafetera de siempre, disfrutar de su aroma y escuchar música. Después la vemos en el jardín, disfrutando de sus flores, de los colores y de las fragancias asociadas a amores perdidos pero no olvidados. A Blanca le contemplan muchos años sabios y comprensivos saturados de optimismo y de felicidad. Y sentencia, “no hecho nada de lo que avergonzarme”. Su lema ha sido querer y ayudar en todo lo que he podido. Es inquieta, vehemente, envidiosa de lo humano…Conserva algo de Peter Pan cuando sostiene que no debe abandonar nunca la inocencia y que, a su edad, aún no sabe lo que quiere, pero remacha: “lo que sé perfectamente es lo que no quiero”. Sin duda, disfruta sorbo a sorbo de la vendimia gozosa de la vida y, especialmente, de la comunicación que es el medicamento esencial para la felicidad. Sabe que nuestro cerebro tiene hambre de comunicación, de caras risueñas, de ojos compasivos, de un tono afectivo. Tal vez, por eso, provoca admiración en los demás y ahí, precisamente, reside la clave de su longevidad, lozanía y felicidad.

DISFRUTAR DE LA VEJEZ.

El envejecimiento, no obstante, avanza implacablemente y quitarse años de encima, sólo con el bisturí, es tarea imposible. Las arrugas y la flacidez vuelven y se reflejan inequívocamente en todo el cuerpo. Es un autoengaño, sentirse más jóvenes, sólo por realizar una de estas intervenciones. La gravedad y la pérdida de la elasticidad, como consecuencia de la edad, actúan de forma continua e implacable. Además la pérdida del volumen facial y la pérdida de masa ósea en pómulos y barbilla, es una realidad. Tal vez, la cirugía más eficaz es aceptar y disfrutar de lo que afortunadamente tenemos, es decir, la vejez y la vida. Un camino de felicidad, en el que cada día hay una nueva excursión creativa e imaginativa: ver como amanece, contemplar el sol, escuchar la lluvia, sentir las finas gotas de agua, disfrutar con las mariposas, sumergirse en la niebla, situarse en los escenarios de cualquier novela, participar en una animada conversación o, quizás, dejarse llevar por las notas de una buena música…Pero tal vez, se trate de un proyecto idealizado, aunque en el fondo, sus principios esenciales son buenos, ya que pretenden conseguir el mayor grado de felicidad y evitar todo tipo de discapacidad, sufrimiento y dolor, producidos por el paso de los años. Pero la vida continua y ese pulso “antiaging”, siempre lo vamos a perder, no podemos luchar contra el tiempo. Ella, apuesta por la belleza interior, ya que “la belleza exterior no es más que el encanto de un instante”, como decía, George Sand. Por eso, hay que seguir encontrando ese hálito de vida que nos permite alcanzar lo más elevado del ser humano: ser persona en todos sus ámbitos. Blanca, es de las personas que tiene una firme convicción: “no se envejece mientras se cree que lo bueno está aún por llegar”. En fin, no  debemos quedarnos paralizados, como si estuviéramos sumergidos en formol. Como Blanca, queremos vivir plenamente y gritar, ¡gracias por este nuevo día! ¡Gracias por poder hablar con este amigo! ¡Gracias por contemplar esta noche estrellada! ¡Gracias, por disfrutar de ese mar de trigo! ¡Gracias por sentir, oler y ver las olas del mar! ¡Gracias por pasear al lado de las olas del mar! ¡Gracias por contemplar esa gaviota deslizándose suavemente en el aire! ¡Gracias por sentir la fragancia de esa rosa! ¡Gracias por quererme! ¡Gracias por acompañarme! ¡Gracias por tu amistad! ¡Gracias por la vida! Nuestra vida se puede convertir en un espectáculo muy agradable y, especialmente, feliz. No obstante, algunas personas han de plantearse esta cuestión, ¿por qué siempre me relaciono con personas que nunca me satisfarán? ¿Por qué no se relacionan más frecuentemente con personas que irradian buen humor y  felicidad? Deseo y quiero personas como Blanca. ¡GRACIAS!

 

Prof. Dr. José Antonio Flórez Lozano.

Cattedrático de Ciencias de la Conducta.

Departamento de Medicina. Universidad de Oviedo.

jaflorez@uniovi.es