Datos prometedores de un nuevo tratamiento para pacientes con cáncer de próstata  avanzado resistente a la terapia hormonal han sido presentados en este ESMO 2019. Se trata de una terapia oral (olaparib) dirigida a aquellos tumores cuyas células tienen defectos en la reparación del ADN. Olaparib se  ha mostrado eficaz en ralentizar la progresión del cáncer y potencialmente mejorar la supervivencia a largo plazo. Los resultados del estudio PROfound, en el que se ha testado este fármaco, y que han sido presentados en el Congreso ESMO 2019 que concluye mañana día 1 en Barcelona, muestran que la progresión de la enfermedad se retrasó en torno a los cuatro meses cuando olaparib se comparaba con una terapia hormonal . Asimismo los datos preliminares sugieren una mejora de la supervivencia superior a los tres meses. (1)

“Ver un efecto tan significativo en la progresión de la enfermedad y otros efectos antitumorales clínicamente relevantes, como el retraso en la progresión del dolor y el incremento en la tasa de respuesta objetiva es un logro notable en pacientes con cáncer de próstata que han recibido tantos tratamientos previos. El cáncer de próstata ha quedado relegado respecto a otros tumores sólidos frecuentes en cuanto al empleo de tratamientos dirigidos a dianas moleculares, de modo que es muy emocionante que ahora podamos personalizar el tratamiento de un individuo con esta estrategia”, ha declarado la Dra. Maha Hussain, del Centro Global para el Cáncer Lurie en la Universidad Northwestern de Chicago, Estados Unidos.

El cáncer de próstata es la forma más frecuente de cáncer en varones. Cada año se diagnostican más de 1,2 millones de casos en todo el mundo, y la enfermedad provoca más de 350.000 fallecimientos anuales. (2) El tratamiento inicial puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o tratamiento hormonal. No obstante, las opciones terapéuticas son limitadas si el cáncer se extiende a otras partes del organismo y desarrolla resistencia a la terapia hormonal. 

En el estudio PROfound, los investigadores compararon olaparib, un medicamento que bloquea una proteína necesaria para la reparación del ADN, con las últimas formas de tratamiento hormonal (enzalutamida o acetato de abiraterona).Todos los pacientes incluidos en el estudio tenían cáncer de próstata metastásico resistente a hormonoterapia y defectos clave en los genes de reparación del ADN.

“Vimos los beneficios de olaparib en prácticamente todos los subgrupos de pacientes, independientemente de su país de residencia, edad, tratamientos previos y gravedad de la enfermedad, incluyendo a quienes padecían peores formas de la enfermedad con metástasis hepáticas o pulmonares”, ha apuntado la Dra. Hussain.

Emplear como diana las rutas de reparación del ADN en células tumorales es una estrategia que ya se emplea en el tratamiento del cáncer de mama y el de ovario en pacientes con alteraciones en dos tipos de genes de reparación del ADN: BRCA1 y BRCA2. 

Refiriéndose a los datos del estudio PROfound, la Dra. Eleni Efstathiou, del Centro para el Cáncer MD Anderson, de Houston (Estados Unidos), ha dicho: “Estamos ante un ensayo crucial, ya que es el primer ensayo en fase III que analiza de forma específica tumores que albergan una alteración molecular que puede ser una diana terapéutica. En pacientes con este tipo de tumores, el tratamiento con olaparib retrasó la progresión de la enfermedad un 66% comparado con los nuevos agentes hormonales que se usaron en el estudio PROfound. Es un hallazgo impresionante, porque es una mejoría considerablemente mayor que las que considerábamos aceptables en estudios anteriores sobre cáncer de próstata en estas fases avanzadas, 35-40%. Hay una tendencia a mejorar la supervivencia, pero es necesario esperar a completar el análisis de los datos”.

“No deberíamos ignorar los efectos adversos significativos, como anemia y náuseas, que fueron más frecuentes con olaparib, ya que pueden tener un importante impacto en la capacidad del paciente para tomar el fármaco. En la práctica, los pacientes necesitarán ser monitorizados con atención”, ha añadido.

“En conjunto, estos datos muestran que, como sucede en el cáncer de mama y de pulmón, el cáncer de próstata no es una única enfermedad, sino una variedad de patologías, y necesitamos empezar a identificar a los diferentes grupos de pacientes y tratarlos con terapias dirigidas”, ha concluido.

El Dr. Ignacio Durán, adjunto del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, señala que “la presentación de estos resultados representa sin duda muy buenas noticias para los pacientes con cáncer de próstata avanzado. Estamos comenzando a caracterizar mejor estos tumores y darnos cuentas que la presencia de determinadas alteraciones genéticas los convierten en vulnerables a ciertas terapias”. 

Resultados del estudio

El estudio en fase III PROfound comparó la eficacia del inhibidor PARP olaparib con la terapia hormonal de elección con enzalutamida o abiraterona en dos grupos de varones con cáncer de próstata metastásico resistente a terapia hormonal. 

Los sujetos de la cohorte A tenían alteraciones en BRCA1, BRCA2 o ATM, mientras que los pacientes de la cohorte B tenían alteraciones en cualquiera de los otros 12 genes implicados en la reparación del ADN. En la cohorte A, la mediana de supervivencia libre de progresión (PFS) fue de 7,39 meses con olaparib, frente a 3,55 meses con tratamiento hormonal (tasa de riesgo [HR] 0,34, p<0,0001). Los datos combinados de las cohortes A y B mostraron que la mediana de PFS fue de 5,82 frente a 3,52 meses respectivamente (HR 0,49, p<0,0001). 

Aunque el número de fallecimientos no fue suficiente para obtener un resultado concluyente, los datos intermedios de la cohorte A mostraron que la supervivencia global era de 18,5 meses con olaparib frente a 15,11 meses con tratamiento hormonal (HR 0,64, p=0,01). Los datos combinados de las cohortes A y B mostraron una supervivencia global de 17,51 frente a 14,26 meses (HR 0,67, p=0,0063 [nominal]) con olaparib frente a la terapia hormonal, respectivamente. Los efectos adversos fueron más frecuentes con olaparib que con el tratamiento hormonal, si bien la mediana de duración del tratamiento fue mayor con olaparib (7,4 meses) que con fármacos hormonales (3,9 meses). El el grupo de olaparib, se interrumpió el tratamiento en el 16,4% de los pacientes debido a los efectos adversos, frente a 8,5% en el grupo con tratamiento hormonal.