Investigadores valencianos han identificado fragmentos específicos de material genético que contribuyen a la aparición de insuficiencia respiratoria y sepsis en pacientes con neumonía.

Durante la presentación del estudio en el congreso internacional de la European Respiratory Society [1] celebrado hoy (miércoles), el Dr. Francisco Sanz, facultativo especialista del Servicio de Neumología del Consorci Hospital General Universitari de València y profesor asociado de la Universidad de Valencia, ha afirmado que los resultados podrían permitir a los médicos realizar pruebas de estos biomarcadores cuando un paciente ingresa en el hospital con neumonía, de modo que puedan anticipar complicaciones y prestar una asistencia y hacer un seguimiento más intensos.

Según el Dr. Sanz, que analizó junto con otros compañeros los datos clínicos y muestras de sangre de 169 pacientes con neumonía extrahospitalaria (neumonía contraída fuera del entorno del hospital o la clínica): «La neumonía es una infección del tejido pulmonar de origen viral o bacteriano. Las peores complicaciones son la aparición de insuficiencia respiratoria y sepsis, que sucede cuando la infección se propaga al resto del cuerpo a través del flujo sanguíneo. Existen pequeñas moléculas llamadas microARN, que son fragmentos de material genético que regulan cómo se comportan los genes. Hemos llegado a la conclusión de que en cada tipo de complicación, ya sea insuficiencia respiratoria o sepsis, hay un tipo específico de microARN implicado».

Los investigadores utilizaron técnicas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) en tiempo real, que es un método empleado para crear copias de pequeñas secciones de ADN, con el fin de identificar los microARN en las muestras de sangre obtenidas de los pacientes en el momento en el que ingresaron en el hospital. Posteriormente, examinaron las correlaciones entre los microARN y la sepsis y la insuficiencia respiratoria para ver de qué manera ciertos microARN podrían predecir estas complicaciones.

Descubrieron que tres microARN que ya se sabía que intervenían en procesos inflamatorios pulmonares y sistémicos permiten predecir la sepsis o la insuficiencia respiratoria. De los 169 pacientes, 109 (el 64,5 %) desarrollaron complicaciones; el 25,4 %, insuficiencia respiratoria, y un 13,6 %, sepsis grave. El microARN 223 permitió predecir la aparición de sepsis (con un 78 % de precisión) y el microARN 574 permitió predecir la insuficiencia respiratoria (con un 77 % de precisión). El microARN 182 permitió predecir tanto la sepsis grave como la insuficiencia respiratoria (con un 83 % y un 76 % de precisión, respectivamente).

En palabras del Dr. Sanz: «Nuestro estudio ha mejorado nuestra comprensión de los cambios y procesos que tienen lugar en el cuerpo en respuesta a la neumonía identificando estos microARN que determinan específicamente complicaciones como la sepsis y la insuficiencia respiratoria. Esto tiene una repercusión en el pronóstico, ya que estos biomarcadores se utilizarían en el momento en el que los pacientes ingresan con el fin de anticipar las complicaciones que pudieran surgir. Una vez que se detecta que el paciente tiene un determinado perfil de microARN, se pueden aplicar medidas de asistencia y control más intensas. La prueba es rápida (entre una y tres horas) y económica, y puede realizarse con las técnicas disponibles en la mayoría de los hospitales».

La edad promedio de los pacientes fue de 67 años (entre 58 y 79), y varios de ellos presentaban otros problemas de salud: el 29 % sufría diabetes, el 28 % padecía enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el 14 % tenía un latido cardíaco irregular. Cerca del 4 % de los pacientes (el 3,6 %) falleció después de su admisión en el hospital. Los pacientes ingresaron en el Consorci Hospital General Universitari y el Hospital Clínic de Valencia, y los investigadores colaboraron con el Dr. Francisco Dasí y Silvia Vicente del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA de Valencia.

El Dr. Sanz concluyó: «Nuestro estudio se ha llevado a cabo en el entorno del hospital, pero también podría hacerse con pacientes ambulatorios. Además, debido al rango de edades de los pacientes de nuestro estudio, podría aplicarse a pacientes adultos de todas las edades, aunque no podemos extrapolar los resultados a los niños».

El catedrático Tobias Welte, de la Universidad de Hannnover, en Alemania, es presidente de la European Respiratory Society y no participó en el estudio. En su opinión, «cualquier persona puede contraer neumonía, incluso las personas sanas y en forma. Sin embargo, es más probable que les ocurra a las personas más vulnerables, como los niños muy pequeños o los ancianos. Estos grupos también tienen más probabilidades de sufrir complicaciones como la sepsis y la insuficiencia respiratoria después de una infección neumocócica. 

«El enfoque innovador que se describe en este estudio podría ofrecer un método rápido y rentable para identificar a aquellos pacientes con riesgo de desarrollar sepsis o insuficiencia respiratoria, lo cual podría salvar vidas y mejorar la calidad de vida de los pacientes, además de reducir los costes de los prestadores de asistencia sanitaria. No obstante, esta prueba tendrá que compararse con las guías y las mejores prácticas clínicas recomendadas para confirmar su utilidad», señaló el Prof. Welte.