Los cuidados paliativos son una parte de la Medicina que se encarga de mejorar los síntomas, aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de personas que padecen una enfermedad grave o que pone en riesgo su vida. Así, la mayoría de estos pacientes son frágiles, de edad avanzada, y presentan enfermedades crónicas muy evolucionadas y con pluripatología.

 

“Sin embargo, también hay una pequeña proporción de pacientes más jóvenes, que suelen presentar patologías oncológicas”,  indica la doctora Susana Plaza, coordinadora del Grupo de Cuidados Paliativos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

 

La SEMI celebra los días 4 y 5 de octubre su II Jornada de Cuidados Paliativos en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid con el objetivo de abordar las principales cuestiones acerca del tratamiento de los pacientes al final de la vida. En ellas participan varios ponentes y expertos, entre los que se encuentran médicos internistas, médicos de familia y especialistas como hematólogos o psicólogos clínicos, “todos ellos con gran experiencia en el ámbito de los cuidados paliativos, la bioética y la comunicación”, asegura la doctora.

 

La prioridad para el abordaje de estos pacientes, especialmente aquellos en situación de final de la vida sin posibilidad de tratamientos curativos y con enfermedades avanzadas, se centra en mantener la calidad de vida y controlar los síntomas.

 

Otro de los aspectos fundamentales que tienen en cuenta los profesionales en estos casos es la práctica del desprescribing o la retirada de fármacos superfluos o inapropiados, con el objetivo de gestionar mejor la polifarmacia y mejorar resultados.

“Lo aplicamos para regular la multiplicidad de fármacos, sobre todo de los pacientes ancianos, y para evitar efectos adversos. También se lleva a cabo cuando los medicamentos no han demostrado eficacia en ensayos clínicos y, en nuestro caso, cuando la expectativa de vida es corta y los fármacos se convierten en fútiles, es decir, que por las circunstancias del paciente al que va dirigido no alcanzan ningún objetivo terapéutico”, incide la especialista.

 

Comunicación y diagnóstico certero, claves

 

Para la toma de decisiones por parte de los profesionales sanitarios en relación a los pacientes que se encuentran al final de la vida, resulta imprescindible contar con un diagnóstico certero de la situación. “Hay que adecuar el esfuerzo terapéutico a la hora de tomar decisiones importantes como puede ser una sedación paliativa”, comenta la doctora Susana Plaza.

 

En estos momentos difíciles, la comunicación entre pacientes y familiares con los profesionales sanitarios resulta esencial, ya que los pacientes deben ser los protagonistas en la toma de decisiones y conocer el porqué de cada una de ellas.

 

Precisamente, si no se lleva a cabo una adecuada comunicación o se carece de ella, pueden surgir conflictos en este sentido. “A veces nos centramos en atender a los pacientes desde un punto de vista técnico, teniendo en cuenta protocolos o tratamientos para una determinada enfermedad, en lugar de atender a lo que realmente necesitan en ese momento y sin tener en cuenta la trayectoria de su patología, su pronóstico vital e, incluso, interesarnos por sus valores y voluntades”, expone la doctora.

 

Nutrición e hidratación en cuidados paliativos

 

El estado nutricional de los pacientes en cuidados paliativos cambia dependiendo de si el paciente va a tener una trayectoria vital larga o se encuentra al final de la vida y, con ello, también varía la atención nutricional que requieren en cada caso.

 

“En situaciones de final de la vida priorizamos el confort y el control de los síntomas, mientras que la alimentación e hidratación quedan relegadas a un segundo plano”, explica la experta, quien añade que “la pérdida de la vía oral y de la capacidad de alimentarse o beber es un fenómeno del final de la vida y, por tanto, nuestra obligación es comunicar a las familia esa situación y conseguir que se acepte como natural”.

 

De hecho, incluso en casos excepcionales se puede abordar la vía subcutánea para lograr la hidratación en estos pacientes al final de la vida.