El acné es una enfermedad de la piel que no sólo se da en la adolescencia. De hecho, según el Dr. José Luis López Estebaranz, director de la Clínica DermoMedic de Madrid, “en los países occidentales, la incidencia del acné en la mujer adulta oscila entre el 12 y 18%, mientras que en los hombres es algo menor”.

El dermatólogo ha observado un incremento en las consultas por parte de adultos que sufren de esta patología y que buscan una solución rápida a un problema que asocian a otra etapa de sus vidas. “Es cierto que llamarlo acné a veces desconcierta a estas personas adultas, algunas de ellas en la tercera, cuarta e incluso quinta década de la vida, pues comúnmente es considerado como una enfermedad que afecta sólo a adolescentes”, comenta el dermatólogo. No obstante, el acné adulto tiene unas características distintas al juvenil y, por ello, “es fundamental explicar en qué consiste, las causas y, sobre todo, cómo tratarlo”. 

En cuanto a sus causas, “se ven implicados tanto condicionantes ambientales como de estilo de vida (tabaquismo o ciertas dietas) y factores hormonales, que influyen en la aparición del acné. Estos últimos suelen ser la causa en mujeres que nunca antes han tenido acné y a las que, de repente, les aparece en la edad adulta, sobre todo si viene acompañado de mayor grasa en la cara y en el pelo, alteraciones en el ciclo menstrual y otros signos de androgenización. Asimismo, la presencia de ovarios poliquísticos suele ser la causa más frecuente”, explica el doctor. También ciertos fármacos y tratamientos hormonales, como algunos anticonceptivos, pueden desencadenar el acné adulto. 

Cómo tratar el acné adulto

A la hora de cuidar las pieles adultas con acné, el Dr. López Estebaranz da una serie de recomendaciones básicas a seguir:

  • Consultar un médico especialista lo antes posible, pues esto hará que el tratamiento sea el adecuado y se solucione de forma satisfactoria.
  • Evitar la manipulación de las lesiones.
  • Utilizar una rutina de cuidados faciales con limpiadores no agresivos, así como hidratar la piel con emolientes no comedogénicos y usar fotoprotectores oil free.
  • Al utilizar maquillajes, éstos deben ser no comedogénicos y deben retirarse de forma adecuada tras su uso. 
  • Evitar el uso de cremas o exfoliantes abrasivos. 

El acné no sólo afecta físicamente, sino también a la autoestima. El dermatólogo explica que “los pacientes quieren que las lesiones desaparezcan lo antes posible y sin dejar marcas o manchas y que no vuelva a aparecer más tarde”.

Existen múltiples terapias eficaces para tratar esta enfermedad, que dependerán del estado y del tipo de piel del paciente, así como de alteraciones hormonales subyacentes. “Según la intensidad y extensión de las lesiones utilizamos tratamientos tópicos como cremas con retinoides, ácido azelaico o comedolíticos; u orales (doxiciclina, espironolactona o isotretinoina oral)”, apunta el doctor. Por otro lado, “también disponemos de tratamientos con láser y sistemas de luz que nos permiten eliminar, en sesiones semanales o mensuales, muchas de las lesiones inflamatorias sin tener que tomar fármacos”. Entre esos sistemas de luz destaca la terapia con fluorescencia, tecnología empleada por Kleresca®.

Kleresca® Acne Treatment, un tratamiento innovador y eficaz

“La terapia con fluorescencia es una técnica que llevamos utilizando ya varios años en DermoMedic con resultados muy satisfactorios, ya que logra eliminar las lesiones activas de forma efectiva e indolora, y tiene un efecto muy beneficioso en la prevención de la aparición de cicatrices del acné”, apunta el Dr. López Estebaranz. 

El tratamiento se realiza aplicando un gel fotoconversor especialmente formulado sobre la piel del paciente, colocado bajo la lámpara de luz azul de Kleresca®. Cuando esta luz incide sobre el gel –generando apenas una sensación de calor- los cromóforos contenidos en el mismo convierten la luz en fluorescencia que penetra en la piel a diferentes longitudes de onda reduciendo los signos del acné y la inflamación, y atenuando las lesiones que pudieran existir.

La terapia con fluorescencia consigue algo realmente innovador: que la propia piel comience a “funcionar bien” por sí misma. Esta activación de los mecanismos de reparación internos de la piel se proyecta, además, a largo plazo, de modo que la mejoría continúa progresando tiempo después de finalizar el tratamiento. Se puede apreciar que los resultados duran hasta un año o más. 

La duración estándar de Kleresca® Acne Treatment consiste en dos sesiones semanales durante seis semanas, dependiendo de la severidad del caso. Cada sesión requiere sólo nueve minutos de exposición bajo la lámpara, siempre bajo la supervisión de un especialista. Además, la terapia biofotónica no es fotosensibilizante, por lo que otra de las ventajas evidentes de Kleresca® es que se puede aplicar en cualquier momento del año, incluso durante el verano.