El otoño es la estación del año perfecta para ayudar a nuestra piel a renovarse tras todos los excesos sufridos durante los meses de calor y adaptarse a una etapa diferente: el frío. Durante los meses de octubre y noviembre las temperaturas moderadas permiten que la piel no se sienta tan agredida, pero adaptarse a los nuevos horarios, con menos horas de descanso y el cambio anímico experimentado por la vuelta al trabajo o a los estudios, son factores que pasan factura al cuerpo.

Por eso Reme Navarro, farmacéutica y co-fundadora de Mifarma, ha elaborado una lista con las cinco recomendaciones que no pueden faltar en la rutina diaria del cuidado de la piel.  Además, estos consejos pueden ayudarnos a mantener durante más tiempo el bronceado conseguido durante el verano.

  1. Cambiar el limpiador facial. Durante los meses de otoño la piel ya no suda tanto como en verano, por lo que se puede recurrir a un tónico con menos sustancias químicas y más remedios naturales. Las aguas micelares pueden ser una buena opción, ya que se sienten ligeras sobre la piel. Reme Navarro también recomienda “exfoliar la piel antes de añadir algún cosmético para eliminar de la cara las pieles muertas que se han acumulado en el rostro como consecuencia de tomar el sol”. Aprovechando que la piel está menos grasa, es el momento perfecto para usar sérums, aceites y cosméticos con probióticos que ayuden a conservar la luminosidad de la piel y dotan al rostro de un efecto radiante.

 

  1. Duchas cortas y sin exceso de jabón. Permanecer mucho tiempo bajo el agua caliente puede resultar relajante, pero perjudica a nuestra piel, ya que pierde la capa protectora y hace que luzca un aspecto deshidratado. “Las duchas deben ser cortas y con agua templada, y aplicarse el jabón solo en zonas íntimas y las axilas, sin abusar demasiado para que no se resientan”, asegura Reme Navarro. También es recomendable la aplicación de una crema hidratante cuando la piel todavía está húmeda, insistiendo en brazos y piernas, las zonas más expuestas al frío.

 

  1. Exfoliar el cuerpo con regularidad. Los agentes externos como el clima producen la acumulación de células muertas en la piel, que no ayudan si queremos mantener la piel sana y cuidada. Es necesaria una rutina de exfoliación corporal al menos una vez por semana, con un exfoliante suave que no irrite la piel. “Debe contener ingredientes nutritivos, como el aceite de oliva o la vitamina E, y tener una textura preferiblemente cremosa y suave que se transforme en líquida al contacto con el agua”, recomienda Reme.

 

  1. Hidratación adecuada. Además del cuidado a nivel externo, es fundamental beber mucha agua para mantener la piel hidratada. La cantidad recomendada es de 8 vasos de agua al día, aunque se puede combinar con infusiones herbales como el té verde, la manzanilla o el té blanco. Así mismo, es aconsejable evitar el consumo de cafeína y alcohol, ya que pueden tener un efecto deshidratante.

 

  1. Protección contra el viento, el frío y rayos UV. El sol, el viento y el frío son factores que pueden provocar piel seca. Los rayos solares son nocivos durante todo el año, por lo que al pasear o practicar deporte al aire libre quedamos expuestos a su radiación. La co-fundadora de Mifarma recomienda “una crema hidratante facial con un factor de protección solar adecuada para cada tipo de piel, así como prendas de ropa adecuadas que protejan del frío y el viento”.

Todos estos cuidados deben ser acompañados de una alimentación sana, que ayude a mantener la energía durante todo el otoño, afrontar la rutina y prepararnos para el frío.