Las inversiones inmobiliarias en España cerraron el tercer trimestre del año con un total de 2.900 millones de euros en volumen de inversión en activos inmobiliarios no residenciales. Por segmentos, las oficinas volvieron a liderar el ranking acaparando el 30% del total de las inversiones hasta los 870 millones de euros, por encima del segmento logístico, que sigue batiendo récords al alza y alcanzó el 25% (725 millones). El segmento retail baja a la tercera posición con un 24% (696 millones) y cierra el ranking el hotelero con un 21% (609 millones).

Así, en comparación interanual, el volumen de operaciones inmobiliarias registrado de julio a septiembre de 2019 fue un 23,7% más bajo que en el mismo periodo de 2018, cuando se alcanzaron los 3.800 millones de euros en inversiones, y un 14% inferior al del mismo trimestre de 2017 (3.370 millones). No obstante, fue un 16% más elevado que el volumen de inversiones registrado en 2016 (2.500 millones).

Gerard Marcet, socio fundador de Laborde Marcet, indica que “los datos estadísticos que nos deja el tercer trimestre del año no hacen más que confirmar la ligera contracción que sufre el mercado inmobiliario nacional. No es una cuestión únicamente española, sino que responde a un ciclo a nivel europeo de estabilización de los precios y del ritmo del cierre de las operaciones”. El socio fundador de la consultora resta importancia a las dos bajadas interanuales consecutivas y las atribuye a “las cifras de récord que se registraron en 2017 y 2018 por la gran inyección de dinero en Europa y el ciclo alcista que se vivió”.

De seguir esta línea durante el último trimestre del año, el sector inmobiliario terciario en España llegaría a una cifra total de inversión que alcanzaría los 10.000 millones de euros en 2019, lo que supondría un ajuste notable respecto a los tres años anteriores: del 11,1% interanual respecto al 2018 (11.250 millones de euros), del 17,3% en relación al 2017 (12.100 millones) y del 10,2% respecto al 2016 (11.134 millones de euros).

En este sentido, en el mercado inmobiliario español siguen teniendo especial relevancia los movimientos y operaciones llevadas a cabo por los capitales privados, las SOCIMI y los family offices locales que operan en las grandes ciudades españolas, especialmente Madrid y Barcelona. Las claves de la evolución del sector seguirán girando en torno a la competitividad de los precios y al comportamiento de la oferta y la demanda, determinado en gran medida pora la coyuntura económica y política y en cómo ésta es percibida por el inversor internacional.