El consumo de frutas y hortalizas en España creció un 7,3%, y alcanza los 10.290 millones de gasto, según el estudio “España, un país de frescos” elaborado por la consultora Nielsen. Una tendencia en alza que parece que no es una moda pasajera, y cada vez más españoles se preocupan por adoptar un estilo de vida saludable, una dieta sana y equilibrada, y por reducir el consumo de azúcar.

 

Tal es así que el mercado ya se ha apuntado a la corriente de la alimentación saludable con productos más ligeros, integrales, ‘bio o eco’, etc. Por ello, el banco digital Self Bankanaliza las cifras de este sector que parece que ha llegado para quedarse.

 

La innovación en productos saludables ha crecido un 10% entre abril de 2018 y marzo de 2019, según el informe de la Alimentación Saludable 2018, lo que demuestra la preocupación de los consumidores y marcas por llevar una vida más sana y combatir enfermedades relacionadas con la alimentación como la diabetes, el colesterol, la hipertensión o las dolencias cardiacas, ya que somos lo que comemos”, asegura Victoria Torre, Responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank.

 

El consumo de los productos denominados ecológicos y biológicos ha crecido en un 19% en el último año: esto se debe a la apuesta tanto de las grandes superficies por este tipo de productos como a una mayor oferta. Las marcas aprovechan este auge para sacar nuevos productos bajo la etiqueta de ‘healthy’, con packaging en el que predomina el color verde, las imágenes de deportistas o relacionadas con la naturaleza que buscan enganchar al consumidor preocupado por su salud y dispuesto a pagar más por este tipo de productos ‘verdes’.

 

Según el informe ‘Balance de la distribución y el Gran Consumo 2018’ de Kantar Worldpanel’, 6 de cada 10 hogares españoles ya optan por este tipo de productos eco o bio, es decir, que estarían presentes en 11 millones de hogares españoles.Así, empresas de bebidas refrescantes han visto cómo sus versiones light o zero incrementan sus ventas en un 48%, o cómo productos integrales ascienden en la cesta de la compra (como el caso del pan de molde, que ya ocupa un tercio del consumo del mismo) o las galletas integrales o dietéticas (que se venden un 5,5% más).

 

Parece que estamos dispuestos a pagar más por determinados productos y cada vez miramos más las etiquetas y los valores energéticos de cada alimento, hasta el punto de que se han desarrollado apps que te indican si es comida real, un buen procesado o, a pesar de su apariencia verde, se trata de un ultraprocesado. “Los consumidores pagan más por artículos que tienen un valor añadido y, aunque el precio es importante, los clientes cada vez exigen más y también comparan más”, explican desde Self Bank.