Hace ya cinco años que el 5 de noviembre es una fecha especial en el mundo del cuidador, gracias a la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) se logró festejar un día que desde entonces se celebra cada año, el Día del Cuidador, para reconocer oficialmente una tarea que, en muchos casos, se realiza los 365 días del año.

 

Los cuidadores tienen una importante carga física, psíquica y emocional pues dentro del ámbito sanitario hay un alto grado de dependencia y los cuidadores, muchas veces no son conscientes de la importancia de cuidarse a sí mismos, dado el enorme estrés diario que implica la responsabilidad de permanecer vigilante las 24 horas.

 

SUPERCUIDADORES trabaja para profesionalizar la figura del cuidador, reconocer y dignificar su trabajo y crear conciencia de lo necesaria que es esta labor; nació para dar respuesta a las necesidades actuales y a las tendencias demográficas. Es la empresa líder en formación sociosanitaria online impulsada por la UNIR, la Universidad en Internet, y juntas, presentan la mayor oferta formativa en el sector sociosanitario, preocupándose por encontrarles empleo a las personas que forman.

 

A veces solo hace falta escuchar las vivencias personales de los propios cuidadores para empezar a comprender su día a día, SUPERCUIDADORES trata de acercarse a ellos mostrando fragmentos de historias de diferentes cuidadores:

 

Marian Cestau: “A los 18 años empecé a cumplir mi sueño de prepararme en la Universidad para ser profesora de Matemáticas, sueño que se vio brutalmente interrumpido por el ACV (Accidente Cerebro Vascular) que sufrió mi madre y que me llevó a interrumpir los estudios para dedicarme por entero a su cuidado.”

 

Myrian Álvarez: “Me convertí en Cuidadora, es decir, en doctora, enfermera, psicóloga, fisioterapeuta, bioanalista, nutricionista, inventora, animadora, cantante, narradora, estilista… y tantas otras cosas… sin serlo.”

 

Gloria Herreros: “La cuestión es que, sea la enfermedad que sea, el CUIDADOR muere también con ellos. Deja de vivir, de tener amigos, de relacionarse. Nuestra vida cambia para siempre.”

 

Pilar Camargo: “Para mí no es un trabajo, para mí es una gran oportunidad de aprender de vuestras vidas y de serviros de ayuda.”

 

Como afirman muchos profesionales del sector de los cuidados, el cuidador tiene que sacar fuerzas todos los días y luchar consigo mismo, sobre todo para enfrentarse a los temidos “y si”. “Y si lo estoy haciendo mal. Y si no hago esto y por mi culpa le ocurre lo otro”. Los “y si” son tremendos, porque el cuidador es su peor crítico. La carga emocional es muy pesada, sobre todo en los casos de familiares que cuidan por amor, llegando a caer enfermos y sufrir el síndrome del cuidador quemado o “Burn out”.