La innovación sostenible es aquella que, utilizando la tecnología como principal herramienta, tiene un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente y, al mismo tiempo, es rentable económicamente. El sector de la salud es uno de los que más puede verse beneficiado por esta forma de entender la incorporación de los avances científico-tecnológicos. Para hablar sobre la innovación sostenible en este sector y sobre las oportunidades que ofrece, la Fundación Pfizer y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han organizado una nueva edición del Workshop de Innovación Tecnológica en Salud #WITSalud, a la que han asistido más de 160 personas, todas ellas emprendedores, profesionales o universitarios interesados en la innovación en materia de salud y el emprendimiento.

La sesión ha sido inaugurada por Francisco Moreno, director del área de Ciencia y Transferencia Tecnológica de la Fundación Botín; Sergio Rodríguez, presidente de la Fundación Pfizer, y Miguel Holgado, vicerrector adjunto para la Innovación de la UPM. 

Tras ellos, Mark Kewley, director en el Imperial College Health Partners (ICHP) de Londres ha pronunciado una conferencia en la que ha explicado su visión sobre el ecosistema británico y las vías que vislumbra para su sostenibilidad. En este sentido, ha considerado “fundamental un cambio desde el tratamiento reactivo de los episodios de enfermedad hacia el manejo proactivo de los datos de salud de la población”. En este sentido, ha explicado que el ICHP es una organización sin ánimo de lucro promovida por el National Health Service (NHS) del Reino Unido, que trabaja con el ecosistema sanitario y la industria para hacer que la colaboración, la innovación y la aplicación de los datos puedan transformar el proceso de atención sanitaria y mejorar el bienestar de la población. De hecho, una de sus funciones es ayudar a la industria innovadora a “navegar” a través de la gran complejidad del NHS, que tiene paralelismos con el Sistema Nacional de Salud (SNS) español tanto en su estructura como en algunos de los retos que afronta, relacionados con el gasto y el envejecimiento de la población.

Para concluir ha señalado que los factores clave del futuro del sector son la digitalización, los ecosistemas abiertos, los entornos colaborativos y las soluciones que aporten valor. 

Trasladar la innovación al paciente

A la intervención de Kewley le ha seguido un debate protagonizado por un panel de cuatro expertos que se ha centrado en el impacto positivo que pueden tener las nuevas tecnologías aplicadas al campo de la salud para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios.

En este sentido, Mª Teresa Arredondo, catedrática de la UPM y directora del grupo Life Supporting Technologies–UPM, ha explicado la experiencia de la Universidad y el grupo que lidera, fomentando la incorporación de la innovación al ámbito sanitario. “Trabajamos en colaboración con empresas e instituciones de investigación de toda Europa a través del concepto de living labs, plataformas que nos permiten probar las innovaciones en los distintos campos y ayudar a las pymes que tienen soluciones tecnológicas aplicables al campo de la salud a testarlas antes de salir al mercado”, ha señalado Arredondo, quien ha precisado que existen 80 living labs en toda Europa. Además de esta iniciativa, la catedrática ha destacado otras de innovación sostenible en las que está presente la UPM, como el programa de envejecimiento activo de la ciudad de Madrid que, entre otras cosas, está sirviendo para comprobar cómo pueden ayudar las nuevas tecnologías a las personas mayores y para derribar algunos prejuicios sobre la relación entre la innovación y la población de mayor edad.

Por su parte, Aurélien Bouquard, cofundador y chief data scientist de Leuko Labs, ha destacado el potencial sostenible de nuevas tecnologías como el big data y el deep learning. Según ha mantenido, estos desarrollos permiten mejorar el empoderamiento y la calidad de vida de los pacientes, al ofrecerles la posibilidad de monitorizar su estado de salud. También contribuyen a la reducción de gastos “gracias a nuevas tecnologías más eficientes, menos invasivas y de alta precisión”.

Bouquard ha hablado de su experiencia de primera mano con PointCheck, un dispositivo desarrollado por su start-up y que, según ha explicado, es el primer dispositivo médico no invasivo y portátil para el conteo de glóbulos blancos y que permite detectar la neutropenia grave, un descenso peligroso en las defensas que puede desembocar en infecciones y que aparece en ocasiones como efecto secundario del tratamiento contra el cáncer. 

Innovación en el ámbito de la discapacidad

En opinión de Ignacio Aizpún, director general de la Fundación ATAM-Telefónica, “toda la innovación en el ámbito sociosanitario tiende a ser sostenible, debido al tremendo impacto que produce en la mejora de las condiciones de vida de los seres humanos”. En el ámbito concreto de la discapacidad, en el que trabaja su fundación, Aizpún ha destacado cómo algunos de los avances que más han facilitado la vida de los pacientes son los mismos que han beneficiado a la población en general. “Pensemos en cómo han ayudado a la vida de las personas tecnologías como la domótica, la apertura automática de puertas, los ascensores, los procesadores de texto y, más recientemente, toda la tecnología del mundo digital que permite a todas las personas comunicarse o permanecer conectadas de forma segura”, ha manifestado. 

Durante su intervención, Aizpún se ha referido también a las tendencias de innovación sostenible que están teniendo mayor impacto en este ámbito, como el HCD (human-centered design o diseño centrado en el ser humano), “una aproximación al diseño de sistemas que tiene en cuenta todos los factores relacionados tanto con el usuario como con su entorno”. 

En este sentido, Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes ha señalado que “los ciudadanos y particularmente las personas con enfermedades crónicas requerimos que el sistema sanitario y social se transforme y se ajuste a las necesidades actuales y de futuro. Para ello es necesario que la innovación además de terapéutica sea en procesos y en innovación social”, ha añadido. “La innovación y la tecnología pueden contribuir a atender mejor las necesidades de los pacientes, ayudando por ejemplo a conseguir un diagnóstico precoz, seguimiento de la enfermedad, adherencia a los tratamientos, y seguridad”, ha asegurado Escobar, quien ha incidido en la idea de que el desarrollo e implementación de la innovación tecnológica contribuye a la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad.

En esta línea, Miguel Holgado, Vicerrector adjunto para Innovación de la UPM, ha destacado el papel de la universidad como agente de cambio y como dinamizador de este ecosistema, fortaleciendo la relación entre tecnología, innovación y sostenibilidad. “Desde la Universidad Politécnica de Madrid ponemos en foco en la importancia de que desde nuestras aulas y laboratorios se trabaje porque la innovación y la tecnología consigan hacer el sistema cada vez más sostenible, tanto en el sector de la salud, como es el caso, como en cualquier otro ámbito. E iniciativas como el WIT Salud se lanzan con este sentido”.

Por su parte, Sergio Rodríguez, presidente de la Fundación Pfizer, ha recordado la importancia de la colaboración entre la universidad, la empresa y los emprendedores para lograr que las iniciativas en materia de innovación sostenible puedan desarrollarse y ser trasladadas a la práctica, beneficiando al ciudadano. “Esta serie de workshops #WITSalud busca facilitar esa necesaria colaboración. Éste es un objetivo compartido con la Fundación Pfizer, desde la que buscamos impulsar a las startups, bien a través de actividades propias, como el Desafío e-dea Salud, bien en colaboración con universidades y otros agentes externos del entorno emprendedor”.