Mejorar la formación en dolor de los profesionales sanitarios, pacientes y público en general, invertir en investigación sobre el dolor tanto en el ámbito nacional como europeo, mejorar las condiciones de empleabilidad de las personas con dolor crónico, así como desarrollar mejores indicadores de calidad sanitaria para medir el impacto de esta enfermedad, son las prioridades de la Declaración Conjunta presentada en el Simposio Impacto Social del Dolor (SIP por su siglas en inglés)en Bruselas el 6 y 7 de noviembre.

 

Durante este simposio cientos de asociaciones vinculadas al dolor crónico han presentado esta Declaración a los responsables políticos europeos sobre cómo mejorar la investigación y la formación en dolor, así como la productividad y la empleabilidad de las personas con dolor crónico en la UE.

 

Más investigación en dolor

 

“Actualmente, la financiación para la investigación en dolor es inconsistente en la Unión Europea y sus Estados Miembros”, ha señalado Joop van Griensven, presidente de Pain Alliance Europe, la organización que representa a los pacientes con dolor crónico en la UE. “Estos niveles de financiación en la investigación en dolor no reflejan la enorme carga de aquellos que viven con esta enfermedad. Necesitamos incrementar la financiación y una estrategia coherente de investigación en dolor si queremos que llegue a los pacientes”, ha añadido.

 

Asimismo, otro de los temas que centraron la reunión de este año ha sido la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha clasificado recientemente el “dolor crónico primario”, no como un síntoma de otra enfermedad, sino como una enfermedad en sí misma.

 

Uno de cada cinco europeos vive con dolor crónico. El dolor crónico es el causante de casi el 50% de todo el absentismo laboral y del 60% de la incapacidad laboral permanente1. Se estima que el coste sanitario de los desórdenes del dolor crónico en los Estados Miembros de la UE, varía entre el 2% y el 3% del PIB de la UE.