HISPACOOP presenta el estudio realizado sobre el etiquetado nutricional frontal a partir del esquema Nutri-Score, como una forma adicional de expresión o presentación de la información del etiquetado nutricional frontal (FOP). 

Este trabajo recoge el análisis realizado de la información recogida de 2.011 encuestas realizadas a los consumidores de 18 y más años de edad, a nivel nacional, durante los días 8 al 16 de octubre de 2019. Con este trabajo se ha pretendido conocer la opinión de los consumidores sobre el esquema Nutri-Score; averiguar su nivel de conocimiento; y, entre otros objetivos, detectar si la información aportada por el sistema Nutri-Score favorece las elecciones de compra de productos de alimentación más sanos y saludables y la comparativa de alimentos de una misma categoría. 

Por lo general, el esquema Nutri-Score favorece que el comprador detecte con mayor facilidad y en menor tiempo, los productos más saludables. La mayoría de los consumidores, sin un conocimiento previo, opina que la etiqueta puede estar relacionada con la salud, siendo el 44,7% de los que afirman que su significado es una medida de lo saludable que es un alimento o de su valor nutricional. 

Con una breve explicación dada a los encuestados sobre Nutri-Score, se consigue mejorar la percepción de ayuda que ofrece este sistema. Así, la gran mayoría, un 92,1% de los encuestados, siente que Nutri-Score les ayudaría a cuidar su alimentación y optar por opciones de productos más saludables. 

Aunque la herramienta demuestra su utilidad, sigue habiendo dudas sobre su significado en un 21% de los encuestados. 

Lo cierto es que mayoritariamente se entiende que Nutri-Score ayuda a elegir productos más saludables de diferentes marcas (83,9%); ayuda a comparar y elegir entre productos de la misma categoría aunque sean productos diferentes (76,7%); y sirve para comparar productos sustitutivos entre sí (72%). 

Por lo que respecta a la utilidad del sistema Nutri-Score, pocos son los consumidores que mantendrían, sin pensarlo, el consumo de productos de categorías E y D. En cambio a partir de la categoría C, se empieza a tener en consideración otros factores de compra como el precio. Lo que si es cierto es que cuanto peor es la valoración de Nutri-Score sobre un producto, los consumidores parecen replantearse, en mayor medida, buscar un producto de la mejor calidad nutricional. Por tanto, incrementa significativamente entre los consumidores la probabilidad de comprar un producto cuanto más saludable es. 

Este trabajo, bajo el título «Estudio sobre el etiquetado nutricional frontal. Forma adicional de expresión o presentación de la información nutricional facilitada al consumidor en los alimentos y bebidas», forma parte del proyecto “Formas de presentación de la información nutricional al consumidor” financiado por la Dirección General de Consumo, dentro del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. 

Puede acceder al estudio pulsando aquí.