El estudio transversal Prestación sanitaria de calzado ortopédico en un área hospitalaria (realizado por José Luis Ledesma y Pedro García, del equipo provincial de Inspección de servicios sanitarios de Málaga) revela que, en la muestra analizada, el 42% de los pacientes a los que se prescribió calzado a medida recibieron calzado estándar. El estudio, publicado en el último número de la Revista Española de Podología, que edita el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos, destaca, por tanto, la baja calidad, del producto dispensado. Este es el primer estudio publicado en España sobre el impacto en la salud y calidad de vida de los pacientes que reciben calzado ortopédico. En la evaluación de los pacientes participó un grupo de tres alumnas de 4º de Podología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga.

 

Integración de podólogos en la Sanidad pública

En opinión de José Luis Ledesma, “la integración del pódologo como profesional sanitario en el Servicio Andaluz de Salud y empresas públicas relacionadas, tal como establece el Real Decreto 184/2015 que regula el catálogo homogéneo de equivalencias de las categorías profesionales del personal estatutarios de los servicios de salud, redundaría en un mayor beneficio tanto para el ciudadano como para la propia institución pública, al ser el especialista idóneo, integrado en un equipo multidisciplinar, para la prevención y tratamiento del pie de riesgo, y para la prescripción y evaluación de ortesis de pie y tobillo”.

Se ha descrito que el calzado a medida podría ayudar a mejorar la función en pacientes con diversas deformidades articulares de pie (en particular, pie cavo, artritis, fascitis plantar y hallux valgus -juanetes- doloroso). En España los ciudadanos tienen derecho a un catálogo de prestaciones sanitarias que incluyen la ortoprotésica, y entre ella, los calzados ortopédicos tanto estándar como a medida. Cada comunidad autónoma elabora su catálogo de la prestación ortoprotésica, definiendo las condiciones de acceso, de prescripción, de aplicación del citado catálogo y de gestión. En Andalucía se dispensa calzado ortopédico a más de 16.000 pacientes con un coste para el Sistema Sanitario Público superior a los 2,5 millones de euros al año.

Mediante un muestreo aleatorio simple, se seleccionó una muestra de 51 pacientes a los que se dispensó calzado ortopédico (en el área hospitalaria de Marbella, en la provincia de Málaga, durante 1 año), y se pudo evaluar en 29 la calidad de esta prestación.

De esos 29 pacientes, a 12 se prescribió calzado a medida. En el área hospitalaria analizada, la prescripción de calzado fue realizada por médicos especialistas en Traumatología, sin dar el visto bueno al producto dispensado. No se observaron diferencias significativas en la prescripción del tipo de calzado entre hombres y mujeres, ni entre el tipo de problemas que originaron la prescripción. En todos los casos, el calzado ortopédico se acompañó de plantilla, incluso cuando el calzado era a medida.

Al ser preguntados si habían notado alguna mejoría desde que utilizaban el calzado ortopédico, el 94% de los pacientes con calzado a medida declaró sentirse claramente mejor desde que utilizaba el producto, porcentaje que se reducía al 66% entre usuarios de calzado estándar. Sin embargo, en 5 de los 12 usuarios (42%) se observaron indicios de haber recibido calzado estándar en vez de un producto sanitario a medida, además de puntuaciones de menor satisfacción en una de las herramientas empleadas (valores inferiores en la escala visual analógica del cuestionario EQ-5D).

En todo caso, si bien la muestra de pacientes es representativa, la calidad del producto dispensando, el hecho de que la inmensa mayoría fuesen renovaciones de prescripción y no nuevas prescripciones y la diversidad de patologías que determinaron la indicación del calzado ortopédico no permiten ver el resultado del tratamiento con calzado ortopédico ni observar diferencias significativas entre grupos de pacientes.

 

 

Se debería profundizar en el estudio

Los autores del estudio creen que se debería profundizar en el estudio de la efectividad clínica y coste del calzado ortopédico en personas cuya patología lo requiere, así como el momento y diseños que pueden generar mejores resultados terapéuticos. Ello ayudará a elaborar un modelo de prescripción, dispensación, y posterior evaluación del resultado observado con este tipo de ortesis.

Diferencia entre el calzado a medida y el calzado estándar

El calzado ortopédico a medida se realiza de acuerdo con una horma creada expresamente para un tipo de paciente. Suelen requerirlo los pacientes que tienen unas dimensiones antropométricas que están fuera de la normalidad o presentan grandes deformidades en sus pies, por lo que es imposible adaptarles un calzado ortopédico de serie. Su mecanismo de acción se basa en redistribuir el peso mediante los principios biomecánicos de realineación del pie, en posición funcional, logrando reducir las presiones o fuerzas excesivas, mediante la realineación de la superficie plantar. Está indicado en grandes deformidades del pie que impiden el uso del zapato normal, como pies zambos estructurados o equinos graves. También en dismetrías importantes de miembros inferiores, en caso de trastornos neuropáticos o vasculares. Para su elaboración es necesario el registro individual de mediciones. Aunque en la actualidad existen sistemas de escáner en 3D (sistema CAD/CAM), la realidad es que este sistema es excepcional en las ortopedias, que optan por los métodos tradicionales de mediciones básicas, como el largo de la palmilla interior, altura de los dedos, perímetro metatarsal, del empeine, maléolos, altura de caña (bota) y perímetro de caña. Posteriormente, se obtiene la horma mediante molde de escayola.

El calzado estándar es un producto sanitario, que puede modificarse mediante pistola de calor (por estar compuesto por material termoconformable), con lo que se consigue adaptar el interior a las deformidades del pie (como dedos en garra o juanetes). Se intenta reducir las presiones en áreas dolorosas y acomodar el pie, constituyendo un lecho de descanso suave y de tacto agradable. Su uso es habitual en los pacientes con pie diabético, artríticos, neuropáticos y postquirúrgicos.

¿Cómo se hizo el estudio?

Dada la trascendencia social y económica de esta prestación, el equipo se propuso calcular la proporción de pacientes con baja satisfacción tras emplear calzado adecuado conforme a la indicación de los especialistas del Sistema Sanitario Público Andaluz, describiendo tanto las características de los pacientes como los factores que podrían determinar su satisfacción al tratamiento con calzado. Ello permitiría proponer criterios de indicación de calzado a medida que mejorasen la eficiencia de esta prestación para los pacientes. Para medir la satisfacción de los pacientes se utilizaron cuestionarios reconocidos por la comunidad profesional y validados en la población española, que valoran tanto la calidad de vida en relación a la salud, como la función de los pies.

Este estudio se diseñó para abordar la ausencia de investigación con respecto a la efectividad del calzado ortopédico incluido como prestación sanitaria en España. Para ello, con carácter transversal, se realizó el reclutamiento de participantes a partir del registro de facturas por calzado ortopédico en el Sistema Sanitario Público de Andalucía durante un año. Se eligió a los pacientes de una de las seis áreas hospitalarias de la provincia de Málaga, concretamente la de Marbella, escogida al observar el menor número de calzados facturados en relación con su población asignada. Mediante un muestreo aleatorio simple, se seleccionó el 10% del total de pacientes a los que se dispensó calzado ortopédico, que fueron citados para su reconocimiento.

¿Qué se evaluó?

El estudio evaluó tanto la indicación del calzado ortopédico, las características de la prestación (si se trataba de renovación, calidad del producto dispensado y revisión por el facultativo prescriptor), así como su satisfacción.

La información acerca de la indicación del calzado ortopédico se obtuvo de las historias clínicas, empleando dos categorías: dolor o deformidad en las articulaciones del pie y otra patología. Se consideraron la edad, el sexo, la talla y peso de los pacientes.

Los pacientes fueron reconocidos en el hospital para analizar las características de la prestación y recoger información acerca de su satisfacción, preguntándoles si habían notado alguna mejoría desde que utilizaban el calzado. Igualmente, para evaluar la satisfacción del paciente se emplearon cuestionarios, para valorar la calidad de vida en relación a la salud (mediante el EQ-5D o EuroQol y el SF-12, contemplando aspectos físicos, sociales, emocionales, de salud mental, de vitalidad, de dolor corporal y de salud general), y para la valoración funcional del pie (mediante el FFI, comprendiendo el dolor, discapacidad y limitación de la actividad de los pies durante la semana anterior). Por último, se evaluó la calidad del producto dispensado al paciente, detectando indicios de calzado estándar en vez de la realización de un producto sanitario a medida al mostrar la marca del producto o el número del calzado, por las características de los componentes que configuran la construcción del calzado, así como por no disponer la ortopedia dispensadora los documentos de trazabilidad del calzado (como se acreditaría al disponer de un proceso normalizado de trabajo o formularios empleados para la fabricación en la ortopedia, o, cuando se concertó con otro fabricante, la orden de taller, ficha técnica o factura del fabricante en la que constara el nombre comercial, modelo y sus componentes).

 

Foto: Algunos ejemplos de calzado estándar dispensado a pacientes a los que se prescribió calzado a medida.