La ola de frío que asola el país ha provocado una caída en picado de los termómetros. Esta situación hace que se produzca un notable aumento de las posibilidades de contraer la gripe y sus molestos síntomas: dolor muscular, irritación de garganta, estornudos, fiebre y malestar generalizado. La población joven y de mediana edad que goza de buena salud puede experimentar una mejoría en dos o tres días, pero la enfermedad puede complicarse cuando el afectado es una persona mayor.

 

Estas bajadas de temperatura, tan comunes en invierno, generan un clima perfecto para el incremento de los virus, entre ellos, el de la influenza, conocido comúnmente como virus de la gripe. Un virus que, si no se previene, se propaga a una velocidad asombrosa.

 

En las grandes poblaciones, el índice de contagio de la gripe oscila entre el 5% y el 15%, pero cuando hablamos de colectivos en constante contacto y localizados en lugares cerrados, como las residencias de la tercera edad, estas cifras se disparan hasta llegar al 50%”. Por este motivo, debemos extremar las precauciones en esta época del año y la mejor manera de hacerlo es a través de la vacunación.

 

David Curto, responsable de Gestión Asistencial de Sanitas Mayores señala que “el funcionamiento de la vacuna se basa en generar anticuerpos de protección contra el virus. Cada año, las autoridades sanitarias determinan, a raíz de las investigaciones, qué virus son los más fáciles de propagar en esa temporada y los incluyen en la vacuna antigripal. La vacunación puede realizarse durante todo el invierno, ya que la temporada de gripe va desde el mes de octubre hasta mayo”.

 

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGC) insiste en que la vacunación es una de las medidas más seguras y efectivas contra estos virus, ya que reduce en más de un 30% por ciento la hospitalización de los mayores y en un 40% la mortalidad por todas las causas. Además, recomienda la vacunación de aquellos que estén en contacto directo con las personas mayores, tanto para evitar el contagio de estos últimos como el suyo propio.

 

Otros consejos que ayudarán a evitar la gripe son:

 

  • Lavarse las manos muy a menudo.
  • Evitar compartir vasos, cubiertos, toallas y otros utensilios que estén en contacto con la saliva u otras secreciones de personas con gripe.
  • Taparse la boca y la nariz al estornudar o toser con un pañuelo desechable o con el brazo.
  • Llevar una vida sana, con una buena calidad de sueño, una alimentación saludable y mucha hidratación -con agua, principalmente-, así como estar físicamente activo.