Con el objetivo de reforzar valores y actitudes éticas en la labor asistencial, el Equipo Dinamizador de Ética Asistencial de DomusVi en Sevilla organizó la jornada ‘Calidad y ética en la atención a la vulnerabilidad’. En ella, varios expertos disertaron sobre aspectos como la potenciación de la autonomía y la atención centrada en la persona, para abordar dilemas éticos surgidos cuando se cuida a una persona a lo largo de su proceso vital.

 

La jornada, que tuvo lugar en el Centro Cultural José García Palacios y reunió a unas 200 personas, contó con la presencia del director General de Personas Mayores y Pensiones no Contributivas de la Junta de Andalucía, Daniel Salvatierra, quien declaró que “hay que poner la ética en el centro del cuidado de las personas” y que las instituciones tienen que estar “preparadas para fomentar la autonomía tanto de las personas a las que dan atención como de los profesionales”.

 

La conferencia principal fue a cargo de Francesc Torralba, presidente del Comité de Ética DomusVi y catedrático de la Universidad Ramon Llull. Torralba, hizo hincapié en dos conceptos: acoger la vulnerabilidad real de las personas y potenciar su autonomía. Por una parte, señaló que para tratar bien la vulnerabilidad de una persona hay que entender su vulnerabilidad corporal, psíquica, social, emocional y espiritual. Y para ello debemos poner en práctica la atención, algo que no hacemos ya que “somos una sociedad muy narcisista y no prestamos atención a lo que pasa a nuestro alrededor”. Y por otra, afirmó que “cuidamos éticamente bien cuando potenciamos la autonomía de la persona”, ya que si no caemos en el paternalismo.

 

Nieves Campos, coordinadora del Dpto. Técnico Asistencial de DomusVi, otra de las expertas que intervino en la jornada, abordó ‘El reto del buen cuidar’. Destacó el valor de saber acompañar, “si como profesional no puedes curar, aliviar o consolar a alguien, acompaña” y, sobre todo, incidió en la importancia de la atención centrada en la persona que implica cuestiones como distinguir en el día a día que “cuidamos personas con enfermedades, no enfermedades”; tener en cuenta siempre al otro; conocer su historia de vida; preservar su intimidad y respetar sus decisiones. “Es fundamental la complementariedad entre la competencia técnica y la competencia ética”, apuntó.