Las terapias psicológicas suelen experimentar un repunte coincidiendo con el inicio del año pero este 2020 ha dejado cifras que inciden en una llamativa alta demanda de las consultas por ansiedad y depresión.  En concreto, estas dos patologías han registrado un aumento del 34,8% -caso de la ansiedad- y del 26,3% -depresión- respectivamente, si comparamos las cifras con el mes anterior, diciembre de 2019. 

Los datos, extraídos de la app de psicólogos ifeel, muestran un repunte en este tipo de consultas a principios de año motivado por la climatología, la cuesta de enero y la sensación de no poder cumplir los propósitos de Año Nuevo. Estas causas no provocan la depresión y la ansiedad por sí mismas, sino que exacerban la sintomatología de cuadros depresivos ya existentes provocando dar el paso de acudir a terapia. 

De hecho, la depresión, la ansiedad y estrés fue lo más tratado en la consulta online en 2019. Lo más habitual es acudir a un psicólogo online para tratar depresiones (24,2%), ansiedad y estrés (20,48%). Son datos extraídos a partir de un estudio realizado sobre una muestra de 50.000 consultas por la aplicación de psicólogos ifeel. En su gran mayoría, los pacientes suelen ser mujeres (80%), con pareja, y la franja de edad más habitual va desde los 35 a los 40 años.

El informe Psicología y terapia online en España, realizado por ifeel, revela que casi el 60% de los usuarios que acuden a consulta a través de dispositivos móviles no lo habían hecho antes de forma presencial, es decir, era su primera vez en el psicólogo.

 

Otra de las principales conclusiones que señala el informe es que la psicología online ayuda a romper las “resistencias”, es decir, los obstáculos a los que se enfrenta un paciente a la hora de decidir si iniciar o no una terapia con psicólogos.  Además de las razones logísticas (falta de tiempo, de presupuesto…), existe otro grupo de “resistencias” bastante activo, el de las puramente psicológicas, como por ejemplo tener miedo a que exploren partes de uno mismo o no querer profundizar en el propio malestar, falta de confianza en el profesional…La terapia online, concluye el informe, resulta de gran ayuda para neutralizar muchas de las resistencias que una persona puede encontrar a la hora de dar el paso e iniciar una terapia.

La terapia online es una alternativa útil para aquellas personas que no pueden afrontar económicamente una terapia cara a cara.  El formato online tiende a abaratar los costes que supone la atención presencial, y puede resultar hasta un 50% más económica.

 

Visitar a un psicólogo online rompe las barreras físicas de aquellas personas que no tienen un psicólogo relativamente cerca de casa. Está recomendado para pacientes que viven en zonas apartadas de los centros urbanos, donde la discreción y la privacidad cobran especial relevancia.  Atender a estos pacientes en un entorno donde todos se conocen, o donde va a encontrarse con su terapeuta en múltiples ocasiones ajenas a la terapia, hace que la persona interesada se inhiba de acudir a esa consulta por vergüenza o por una sensación de falta de privacidad.

Otro grupo de pacientes que acude habitualmente a la terapia online son los expatriados. Comunicarse en la lengua materna es condición sine qua non para iniciar una terapia online, a menos que se tenga un conocimiento profundo de la lengua local. 

La relación terapéutica psicólogo -paciente no se ve alterada por el formato online de la consulta.  La actitud, el tono que un terapeuta es capaz de imprimir en la interacción con su paciente, no se manifiestan solo en el plano físico. A través de un chat en el que terapeuta y paciente se intercambian mensajes escritos cada día, el psicólogo puede resultar cálido, firme e implicado, aunque su voz y su imagen no estén presentes. Por otro lado, una sesión cara a cara a través de una videollamada es válida para sentir la presencia del terapeuta, aunque la distancia sea de kilómetros.