El papel del músculo en la recuperación nutricional y funcional asociado a numerosas patologías (pacientes oncológicos, con enfermedad renal crónica, con EPOC, etc.) es el tema que ha centrado el curso pre-congreso, organizado por Nutricia, en el marco del XI congreso de la Sociedad Andaluza de Nutrición Clínica y Dietética (SANCYD). En este sentido, los expertos han puesto de manifiesto la necesaria intervención multidimensional que englobe medidas de terapia nutricional y la prescripción del ejercicio físico para estimular la síntesis de proteínas musculares, y ayudar así a restaurar esta masa muscular.

 

El músculo esquelético es un tejido que representa la mayor parte de la masa corporal total y de las proteínas corporales, desempeñando diversas funciones vitales. “La pérdida de masa muscular es una de las consecuencias más críticas de la desnutrición. En diversos estados de desnutrición asociados a varias patologías infecciosas y traumáticas, así como a enfermedades crónicas, la masa muscular se afecta más o menos severamente. Por ello, el músculo ha dejado de ser a nuestros ojos un mero órgano de sostén para convertirse en un órgano endocrino relevante por sus implicaciones metabólicas y funcionales. Así, la recuperación de la masa y de la funcionalidad muscular, a través de una adecuada terapia nutricional, es clave para mejorar los estados de desnutrición asociados a numerosas patologías”, ha explicado el Dr. Gabriel Olveira Fuster, Jefe Sección Servicio Endocrinología y Nutrición del Hospital Regional Universitario de Málaga.

 

En este contexto, los expertos coinciden en que resulta determinante mejorar la calidad asistencial de los pacientes a través de un mejor conocimiento de la estructura y función muscular, así como su implicación metabólica en la rehabilitación funcional del individuo enfermo desnutrido.

 

Los pacientes oncológicos, crónicos y hospitalizados y los ancianos, los colectivos de mayor riesgo

Los colectivos de mayor riesgo son los pacientes oncológicos los ancianos, las personas con problemas crónicos de salud, y, en concreto, los pacientes ingresados en hospitales. En el caso de los pacientes críticos, los efectos de la afectación muscular comprometen la recuperación de los pacientes, tanto en la UCI, como en el hospital, y se extienden hasta después del alta hospitalaria durante un periodo que puede ser prolongado. Por ello, prevenir o, en su defecto, tratar el deterioro de la masa muscular se ha convertido en uno de los objetivos de la atención al paciente crítico.

 

En palabras del Dr. Olveira: “identificar la desnutrición en el ambiente hospitalario resulta fundamental de cara a prevenir o minimizar los problemas que puedan sufrir los pacientes. Para ello, es imprescindible sistematizar el cribado de la desnutrición en todos los niveles asistenciales”.Establecer una terapia nutricional adecuada y una detección temprana de la desnutrición pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes, disminuir complicaciones y reducir los costos de atención médicai,[ii],[iii].

 

En la actualidad, en Andalucía hay registrados 3.106.921 pacientes crónicos con medicación, según la Junta de Andalucía. Asimismo, el riesgo de desnutrición aumenta al menos dos veces en personas mayores y en aquellas con enfermedades crónicas. La baja masa muscular asociada a estos pacientes provoca un mayor riesgo de reingreso, caídas y fracturas, estancias hospitalarias más prolongadas, discapacidad, capacidad funcional reducida, pérdida de independencia y mayor riesgo de mortalidad en pacientes hospitalizados.

 

Por ejemplo, según apunta el Dr. Oliveira, en el caso de los pacientes con cáncer que se van a enfrentar a una cirugía “es imprescindible realizar una valoración previa del estado nutricional y valorar si resulta necesaria establecer una terapia nutricional de cara a garantizar el éxito del postoperatorio”.

 

En este sentido, el experto destaca que “la evidencia científica reafirma que es fundamental una valoración funcional adecuada, junto con una intervención multidimensional que englobe medidas que permitan mejorar el estado nutricional clínico del paciente y la prescripción del ejercicio físico de forma individualizada. Estas son medidas altamente eficaces que hacen que la afectación muscular sea potencialmente reversible”.

 

Además, el Dr. Olveira concluye que “existen numerosos estudios que evidencian el papel que desempeña la suplementación nutricional en una mejora de parámetros, tanto nutricionales como funcionales, así como en el aumento de la fuerza muscular y la movilidad, y una mejor respuesta al resto de tratamientos que esté recibiendo el paciente, lo que supone una mejora en su calidad de vida”.